En una semana, Ester Muñoz ha tenido tres opiniones sobre las pensiones. En un pódcast para jóvenes dijo que el sistema «va a petar» y pidió «ser valientes» con una «gran reforma». El miércoles, en Lorca, defendió fortalecerlo y aseguró que el único partido que lo ha congelado es el PSOE. El jueves, que las pensiones son «innegociables». Preguntada si son sostenibles subiéndolas con el IPC, como promete Feijóo, repitió lo de «innegociables»; preguntada otra vez, respondió que el ministro de Economía «ha explicado muchas cosas de las que yo dije el otro día». Por el camino olvidó que Rajoy dejó sin efecto su actualización en 2012, que las subió un 0,25 % al año entre 2014 y 2017 y que su grupo votó en enero de 2025 contra el decreto que las revalorizaba. La memoria selectiva no es un descuido. Es su método.

León, 1985. Familia de empresarios de Valencia de Don Juan. Derecho, comercial de ventas en Madrid y, desde 2011, el PP como único oficio: senadora, asesora de la Junta, delegada territorial, presidenta del partido en León, diputada, portavoz en el Congreso desde julio de 2025 y ahora portavoz de campaña. Una carrera hecha entera de argumentario. En 2009 ganó el premio nacional de oratoria de DENAES, la fundación creada por Santiago Abascal. Hoy es la portavoz con la que el PP, según elDiario.es, quiere frenar a Vox. Habla como quien aprendió en esa casa.

Ya en 2019, como senadora, reprochó al Gobierno gastar 15 millones en «desenterrar unos huesos». Eran las partidas de memoria histórica. La ministra de Justicia lo llamó «absolutamente indigno». Ella aclaró que hablaba de los huesos de Franco.
Su estreno como portavoz, el 2 de julio de 2025: Sumar sigue «en el Gobierno con corruptos y puteros» por «el coche oficial» y «la moqueta». Once minutos, doce veces «corrupción», siete «prostitución». Días después fue más allá que Feijóo: en las saunas que Begoña Gómez «regentaba», dijo, se intercambiaba sexo con «inmigrantes jóvenes que venían a prostituirse». Carta de presentación: la vida privada del adversario como arma. Tres semanas después, el narcotraficante Marcial Dorado habló de sus viajes con Feijóo, y Muñoz descubrió la presunción de inocencia: cuando se relacionaban, dijo, «no había ninguna investigación sobre él penal». El propio Feijóo había reconocido que, cuando lo conoció, Dorado «había sido contrabandista». Para hablar de la familia de Begoña Gómez no le hizo falta ninguna investigación penal.

Prometió «oposición sin cuartel». La ha hecho sin mirar lo que se llevaba por delante. Abril de 2026: Israel retiene una hora a un casco azul español en el Líbano y ella responde que pasó «bastante más tiempo» en un control de tráfico. Tuvo que rectificar.

Ceuta, septiembre: «invasión de 80.000 personas», «guerra híbrida», 200.000 «pasado mañana», 500.000 «dentro de un mes», y la insinuación de que el Gobierno «pudo promover» la entrada. El 30 de septiembre, en la tribuna: «Dos invasores han violado brutalmente a una menor». No dijo detenidos ni delincuentes. Dijo invasores.

Vivienda: casi 300.000 desahucios con Sánchez, «unos cien al día», y «vergüenza ajena» por el uso político del Gobierno. El 2 de octubre, su grupo votó contra el decreto que prohibía desahuciar a personas vulnerables. Su explicación: lo hacía por las familias con hijos, los mayores de 65 y las rentas bajas. Una semana después murió la anciana cuyo desahucio originó ese decreto. Muñoz calificó de «deleznable» el rédito político del Gobierno, lo acusó de estar «exprimiendo al máximo el fallecimiento de una anciana» y le reprochó no guardar un minuto de silencio por cada desahucio. Su partido vetaba esos mismos días el que pedía la oposición en la Asamblea de Madrid. Nueve días antes, ella había subido a la tribuna la violación de una menor. La tragedia ajena solo es instrumentalización cuando la usan los otros.

En justicia: esta semana, un rótulo de TVE le atribuyó una frase que no dijo, la de «enganchar del cuello» a Sánchez. Era de su entrevistador. Newtral lo confirmó: bulo. Tiene razón en quejarse.
Pero el bulo dura un día. Lo suyo es un sistema: decir que las pensiones van a petar y, días después, que son innegociables; recordar la congelación de 2011 y olvidar el 0,25 %; contar cien desahucios al día y votar contra el decreto que los frenaba; llamar invasores a dos delincuentes y deleznables a quienes hacen lo mismo que ella; exigir una investigación penal para el amigo de Feijóo y ninguna para la familia del adversario. Quiere un minuto de silencio por cada desahucio. Le habría bastado con un voto.
Juan González Posadas.
Fuentes consultadas:
Infobae (Europa Press), Diario de Avisos, BOE, Partido Popular, Público, Mundiario, Diario de León, ileon, elDiario.es, El Español, Vozpópuli, El Plural, Antena 3, ESdiario, Estrella Digital, El Diario de Madrid, Demócrata, COPE, Libertad Digital, Moncloa.com, Newtral, El Debate.

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