ESCUPIR SOBRE LA TUMBA DE MARICARMEN

 

Maricarmen Abascal murió el miércoles 7 de octubre en el Gregorio Marañón, de agotamiento según su entorno, catorce días después de que la sacaran en camilla de la casa en la que había vivido setenta y un años. Tenía 87. Esa misma noche, la derecha y la extrema derecha, en sus partidos y en sus medios, empezaron a disputarse su cadáver. Ni siquiera la muerte les pareció un límite.

Javier Negre, fundador de EDATV, un canal digital de extrema derecha, escribió que a Maricarmen «la ha matado la izquierda a base de estrés, entrevistas y presión». A las dos de la madrugada, con el cuerpo todavía caliente, fue más allá: «A la Maricarmen seguro que ya la hicieron votar hasta por correo antes de cargársela. De esta gentuza me lo espero todo». Vito Quiles, agitador de ultraderecha al que el Congreso acaba de retirar la credencial de prensa, tuiteó que eran «capaces de haberla asesinado ellos» y que «contra los zurdos de mierda no puede haber piedad. Hay que aniquilarlos». Usó la muerte de una anciana para pedir que se aniquilara a otros. Alvise Pérez, eurodiputado del partido ultraderechista Se Acabó La Fiesta, remató: «Así se mata a una abuela sin mancharse las manos».

Vox tampoco esperó. «Han matado a Maricarmen», proclamó el partido en X. Su eurodiputado Hermann Tertsch pidió una autopsia para conocer las causas de «esta súbita muerte». No había nada súbito: era una mujer de 87 años que llevaba dos semanas hospitalizada. Pedir que se abra el cuerpo de una anciana para alimentar una sospecha política no es exigir la verdad; es profanar a una muerta con palabras. Unas horas antes, Ignacio Garriga, portavoz de Vox en el Parlament, había repetido el chiste que su partido difundía desde hacía una semana: «Si Maricarmen hubiera sido Morocarmen, tendría una vivienda de protección oficial». Ni agonizando la dejaron fuera de la xenofobia.

El PP prefirió negarle hasta el minuto de silencio. Lo vetó con su mayoría absoluta en la Asamblea de Madrid, para no «contribuir a su utilización política»; lo impidió en el Parlamento gallego, y en Aragón lo rechazó junto a Vox. En el Ayuntamiento de Madrid, Almeida, sus concejales y los de Vox permanecieron sentados mientras la oposición lo guardaba en pie. Isabel Díaz Ayuso, que días antes había preguntado con sorna a partir de qué edad podía dejar de pagar a sus caseros, llamó «burda manipulación» a que se relacionara su frase con el desahucio. Maricarmen no dejó de pagar un solo mes. Y el mismo día de su muerte, el concejal de Vivienda del PP en Benalmádena la llamó, en una reunión municipal, «puta sinvergüenza con miles de euros en el banco». Después pidió disculpas. El insulto ya estaba dicho.

Los medios afines no se quedaron atrás. Menos de una hora después de conocerse la muerte, La Razón, el diario conservador que dirige Francisco Marhuenda, publicó en su web una pieza sobre el destino de la «supuesta fortuna de 250.000 euros de Maricarmen» y sobre quién podía heredarla. En el subtítulo admitía que ese patrimonio «nunca llegó a acreditarse». No había fortuna, pero había que repartirla antes del entierro. Esa noche, en Horizonte, el programa de Iker Jiménez y Carmen Porter en Cuatro, el presentador despachó la muerte con un «era una señora muy mayor, cosas que a veces pasan en la vida», y añadió que «biológicamente pueden pasar». Los contertulios de este programa reaccionario, también se manifestaron, pero con más violencia.

Era la última dosis de un tratamiento que había empezado dos semanas antes, mientras ella seguía ingresada. En The Objective, digital de derechas, una firma la llamó «una charo que llevaba 50 años viviendo por encima de sus posibilidades», y otra sentenció: «Bien desahuciada está». En un blog de El Confidencial fue «una jeta»; en EDATV, alguien con «más jeta que espalda», la misma expresión que repitió en su pódcast Iván Espinosa de los Monteros, ex secretario general de Vox. En La Razón fue «la buitre» que parasitaba «el patrimonio de una familia normal». En Horizonte y en un vídeo de ABC, el periodista Chapu Apaolaza la convirtió en la actriz de «un casting» para buscar «a una mujer que sale en camilla». El Español, el digital de Pedro J. Ramírez, recurrió a vecinos sin nombre para contar que iba al bingo y se llevaba pasteles sin pagar. Las redes hicieron el resto, con bulos que ningún plató desmintió: una segunda residencia en la playa, comidas en restaurantes caros. Y cuando la empresa propietaria aceptó que volviera a su casa, Carmen Porter la despidió en Horizonte con un «Hasta luego, Maricarmen».

Tampoco faltaron firmas de la cultura. Lucía Etxebarria: «Ha tenido 70 años para ahorrar» con «un alquiler de broma»; el «numerito Maricarmen». Juan Soto Ivars: «activismo buitre».

Charo, jeta, buitre, actriz, sinvergüenza, «la Maricarmen». Es el vocabulario que se usa cuando alguien deja de ser una persona y se convierte en cosa: en chiste, en sospecha, en herencia, en munición. Nada de esto es opinión sobre la vivienda. Es crueldad con firma y cabecera, escrita sobre una mujer que no podía contestar porque se estaba muriendo, y repetida cuando ya había muerto. Nadie ha rectificado. Ante esto no cabe la equidistancia: callar también es una forma de escupir.

¿Son estos los partidos que quieren gobernar este país después de las elecciones del 29 de noviembre? ¿Nos damos cuenta de hacia dónde nos llevan ellos y quienes les hacen de altavoz?
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Juan González Posadas

Fuentes consultadas:
Diario de Avisos, Público (incluida su sección Tremending), elDiario.es, El Plural, The Objective, El Independiente, El Debate, Infobae (Europa Press), Cuatro, elEconomista, CNN Español, Wikipedia (Estado de Alarma TV), cuenta de X de Javier Negre.

Sobre Juan Gonzalez Gonzalez Posada 44 artículos
Director de Museos y Exposiciones en Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid, desde enero de 2004. Además, es fundador/presidente de DDOOSS - Asociación de Amigos del Arte y la Cultura de Valladolid, desde enero de 1996. Anteriormente, fue Director de Comunicación y Desarrollo en Patio Herreriano. Museo de Arte Contemporáneo Español (Valladolid), de 2002 a 2004; y Coordinador de Comunicación y Actividades Culturales fuera de Cataluña de Fundación “La Caixa”, de 1988 a 1994, entre otros cargos.

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