Polarización

Sigo con pasión las movedizas arenas de la pasión política en el mundo, en Europa, en España. Pasiones que impulsan lo que se llama «polarización». Escuché el otro día una estimación estadística sobre las expectativas de los votantes de cada lado en España: en la derecha, la mitad estaba exultante y la otra mitad temerosa de que se les escapase la victoria; en el lado de los votantes de la izquierda, aproximadamente dos tercios mostraban escepticismo (o quizás depresión). Si non e vero e ben trovato. Un indicador realista de la pasión política superficial. La profunda, la estructura de sentimiento, también en conflicto, probablemente vaya por otro lado y se muestre menos en las actitudes ante el voto cuanto en las actitudes ante los problemas cotidianos. De un lado los malestares que están en la base de los impulsos de la ultraderecha, de otro, los malestares que están comenzando a llenar las calles y vaciar los lugares de trabajo. «Qui sème la misère recólte la colère«, «quien siembra la miseria recoge la cólera» dice el cartel de los estudiantes de París (en francés suena muy bien como eslogan para cantar), ayer, en un conjunto de manifestaciones que recuerda más a mayo del 68 que a otra cosa.


«World Fascism. A Historical Encyclopedia» da esta definición de fascismo: «Una forma revolucionaria de ultranacionalismo empeñada en movilizar todas las energías sociales y políticas «sanas» para resistir la amenaza percibida de decadencia y en alcanzar el objetivo de una comunidad nacional o étnica renacida. Este proyecto implica la regeneración tanto de la cultura política como de la cultura social y ética que la sustenta, y en algunos casos conlleva el concepto eugenésico de renacimiento basado en la doctrina racial.»


El periódico Liberation entrevista a uno de los chicos de instituto, jovencísimo y asombrosamente maduro:
«Pero más allá de las consignas y los bloqueos, ¿cómo están y cómo viven estos más de 2 200 000 adolescentes?» Liberation da la palabra a alumnos de toda Francia para sondear los temores y las esperanzas de esta generación. Célian, de 16 años, que cursa el último curso de bachillerato general en el instituto César-Baggio de Lille, constata que los estereotipos de género están lejos de ser cosa del pasado.
«Yo me considero un chico. Soy un chico blanco, de clase media, que nunca ha sufrido discriminación. Nunca he sido objeto de prejuicios, como lo es una mujer negra o musulmana. Soy consciente de que tengo privilegios».
«Con la aparición del movimiento MeToo, se ha liberado la palabra, pero la mentalidad antigua persiste en gran medida. Todas las chicas de mi clase llevan el pelo largo y un bolso de mano; todos los chicos llevan el pelo corto y una mochila. Yo podría llevar el pelo largo, pero eso afectaría a mis relaciones sociales. Me considerarían afeminado. No realmente como un hombre, salvo, claro está, si solo nos dedicamos a pelearnos. Es difícil definir qué es un hombre: en nuestra sociedad, es alguien que se mantiene fuerte, que debe ser valiente. Se les exige que no lloren.


«Nunca me he planteado realmente la cuestión de mi género: sin embargo, mi familia es de mente abierta. Sé que soy libre de tomar mis propias decisiones»
Jonathan Littell, autor de la novela «Las Benévolas», escribió en 2002 un ensayo «Lo seco y lo húmedo» que nace del encuentro entre las teorías del investigador Klaus Theweleit sobre el fascismo y los escritos de un fascista belga, León Degrelle, luego promotor en Málaga, explorando cómo las metáforas del lenguaje y la imagen configuran el pensamiento colectivo y la violencia: lo seco es lo sano, lo masculino, lo húmedo todo lo débil y femenino que embarra la historia. Era una metáfora persistente en las cartas de los miembros de los Freikorps en la Alemania de la posguerra.
Movimientos de las pasiones políticas. Movimientos de la historia.

Fernando Broncano.

Sobre Fernando Broncano 58 artículos
Profesor de humanidades (cultura y tecnología) en Universidad Carlos III de Madrid Estudió en Universidad de Salamanca Filosofía.

Sé el primero en comentar

Deja un comentario