Escuchamos y vemos con espanto mal disimilado los sucesos que acontecen en Minneapolis. Hace días las fuerzas de la Gestapo trumpista asesinaron a la segunda persona, un joven enfermero cuyo delito era grabar con su móvil la paliza que los gestapos de Trump propinaban a una mujer indefensa. La visión de las tropas dirigidas por un pigmeo italoamericano, Gregory Bovino, hijo de delincuente y nieto de inmigrantes ilegales, escondidos con escafandras, espaldas de caballo y la furia del fanatismo brotándoles por los ojos, nos espanta mientras contemplamos las imágenes de sus asaltos a casas particulares, a niños pequeños, a personas mayores o autobuses escolares. Imaginamos el terror que deben sentir los habitantes de las ciudades atacadas por las hordas paramilitares. Se ensañan contra la población racializada e indefensa, sea o no migrante, porque para sus mentes fanatizadas y escasas, solo los/as blancas de ojos azules merecen vivir. Lo que ocurre es que han empezado a atacar también a los/as blancas como si la profecía manida de “se llevaron a judíos, no me importó porque no era judío, se llevaron…cuando me llevaron a mi ya era tarde” se cumpliera de forma alegórica.

La historia de EEUU es un cumulo de despropósitos humanitarios que estremece contemplar. El grupo inicial de inmigrantes que se echaron al mar en el Mayflower, no eran más que gente fanatizada por la religión que llegaron a un mundo nuevo para al poco tiempo arrasar y colonizar destruyendo la tierra y a los antiguos habitantes. Crearon y alentaron un capitalismo salvaje que estrechó lazos pandilleros con sus primos los británicos juntando poder e ideología para destrozar cualquier mínima semilla de justicia social.

Para ello instrumentaron los servicios especiales como forma de entrometerse en el resto del mundo. La CIA se fundó con las resmas del espionaje utilizado durante la Segunda Guerra Mundial, a rebufo del MI6 británico (MI6 (Secret Intelligence Service – SIS) que aportaba ciertas malas artes de origen.
Las criaturitas de la CIA se estrenaron desmontando al gobierno del primer ministro iraní, Mosaddegh, líder democrático que presidía el frente nacionalista en Irán. En 1951, bajo su dirección, el parlamento iraní votó unánimemente nacionalizar la industria petrolera, que hasta entonces estaba bajo el control total de la Anglo-Iranian Oil Company (la actual BP).

El Reino Unido, sintiéndose perjudicado, convenció a Estados Unidos de que Mohammad Mosaddegh representaba una amenaza comunista (en plena Guerra Fría) lo que dio lugar a la intervención de la CIA y el MI6 en 1953, en la nombrada Operación Ajax, que consistió principalmente en actos de sabotaje y propaganda.

Ambos servicios secretos se unieron para financiar disturbios para lo cual comenzaron sobornando a oficiales del ejército iraní mientras se difundía desinformación con el fin de desestabilizar al gobierno salido de las urnas…Por las esquinas de Teherán, los espías de la CIA, engrasaban con dólares a estudiantes y trabajadores para que montarán barullo contra el gobierno democrático de Mosaddegh, consiguiendo con ello que los desordenes fueran tan numerosos que provocaran un golpe de estado. El golpe resultó fallido en una primera intentona; luego cogieron carrerilla logrando derrocar a Mosaddegh y de esa forma consolidar el poder absoluto del Shah Mohammad Reza Pahlavi (padre del actual Reza Pahlevi que se oferta como salvador de su país), quien pasó de ser un monarca constitucional a un gobernante autocrático apoyado por Occidente. Al poco tiempo, el petróleo nacionalizado tornó a manos yanquis hasta la llegada de los ayatolás que revertieron el proceso.

La segunda acción de la CIA fue aún más espectacular y perversa. Se desarrolló en Guatemala, bajo el gobierno democrático de Jacobo Árbenz que era un señor sin atisbos de comunismo, tan solo mantenía un cierto patriotismo no exento de sentido común. Verán los hechos :
Árbenz puso en marcha el Decreto 900; se trataba de una ley de reforma agraria que buscaba redistribuir tierras ociosas a los campesinos. Esto chocó frontalmente con la United Fruit Company (UFCO)*, una empresa estadounidense que controlaba gran parte de esas tierras y los ferrocarriles en Guatemala.

La UFCO pagaba impuestos bajísimos basados en valores de tierra infravalorados que ellos habían propuesto. Árbenz ofreció pagarles una indemnización basada en los mismos valores que tenían las tierras , la empresa montó en cólera porque no les compensaban con el valor real y porque les arrebataban la propiedad (robada propiedad) de las tierras guatemaltecas.

La CIA intervino al momento, no de forma violenta, sino que introdujo algo más sibilino: la intervención psicológica para manipular al pueblo guatemalteco. Verán:
Comenzaron creando una falsa emisora clandestina llamada «La Voz de la Liberación«. Las proclamas de dicha falsa emisora hacían creer al pueblo que una enorme fuerza invasora se acercaba, cuando en realidad el «ejército» rebelde de Castillo Armas era minúsculo, conformando un relato de histeria colectiva convenciendo a un pueblo campesino en su mayoría y poco formado de que elementos extraños querían invadir el país.

No contentos con la emisión de las mentiras radiofónicas, realizaron vuelos de intimidación con aviones de la misma CIA (pilotados por mercenarios) que bombardeaban depósitos de combustible y zonas estratégicas en Ciudad de Guatemala para sembrar el pánico, mientras se lanzaban mensajes asegurando que dichos bombardeos eran realizados por los “comunistas invasores”.

Además, tramaron un aislamiento diplomático, donde EE. UU. presionó a la OEA para declarar a Guatemala como una amenaza comunista en el hemisferio para lo que utilizaron argumentos mentirosos como los usados para convencer al pueblo de dicha invasión comunista.

El resultado y las consecuencias de las intervenciones anteriores, intimidar0n al ejército guatemalteco que temiendo una invasión total de EE. UU, además de la desmoralización producida por la propaganda, se negó a defender al gobierno dejando a Árbenz, abandonado por lo que renunció en junio de 1954.

Para Árbenz comenzó un tortuoso exilio, aderezado de ataques y violencias hacia él y a su familia mientras el pueblo guatemalteco resultó destrozado ya que, una vez caído el gobierno democrático, se instaló en el poder a Carlos Castillo Armas, quien anuló la reforma agraria promovida por el presidente defenestrado lo que conllevó para Guatemala, una cruenta guerra civil que duró duró 36 años dejando más de 200.000 muertos además de una pobreza endémica. Las empresas que promovieron el desastre tornaron con más vigor a apoderarse del país.

La CIA consideró PBSUCCESS un éxito rotundo, por lo que envalentonada decidió realizar otro intento con tácticas similares organizando la invasión de Bahía de Cochinos (Cuba), que esta vez fracasó porque el pueblo cubano desmontó el asalto yanqui.

En Chile no hace falta que les recuerde cómo reventaron el primer intento mundial de acceder de forma democrática al gobierno por un partido socialista cuyo presidente, Salvador Allende, hacía gala de marxismo y de totales convicciones democráticas . La nacionalización del cobre y algunos mínimos movimientos económicos socializantes propiciaron la dirigida desestabilización popular, con las “caceroladas” emprendidas por la alta burguesía, las huelgas del transporte que, al no resultar suficientes para tumbar al gobierno de Allende, los milicos desempolvaron los tanques y dieron un golpe sin disimulos ni cortapisas con el total apoyo por parte de la CIA. Lo siguiente fue el bombardeo de la Moneda, el crimen (disfrazado de suicidio) de Salvador Allende, los desaparecidos, las torturas, los campos y la voladura de una democracia arraigada en un país culto y en progreso. Al rato llegaron los Chicago Boys y ensayaron el neoliberalismo con la conformidad de Thatcher y la aquiescencia del gobierno norteamericano mientras las avenidas de Santiago se cerraban con ríos de sangre.

Podría seguir indefinidamente contando las intervenciones norteamericanas porque la política de EEUU ha sido desde siempre proclive a intervenir con las más rastreras y criminales formas en cualquier país que osara discutir su hegemonía económica. El petróleo, las materias primas, los beneficios generados por las riquezas patrias se consideran propias y no toleran de ninguna forma que se les discuta la propiedad. Por si hubiera duda, no hay más que recordar la reciente invasión a Venezuela que no ha llevado ni careta ni disimulo ninguno.

¿A dónde quiero llegar con tanta historia? Era y es totalmente predecible que un gobierno emponzoñado con acciones exteriores imperialistas se terminara conduciendo hasta el ataque criminal hacia sus propios gobernados. Las trayectorias históricas demuestran que la falta de principios engendra monstruos cuando el imperio pierde fuelle y se le acerca la caducidad. El monstruo es Trump y sus asesores que ya no disfrazan la violencia ni admiten la mínima discordancia con sus proyectos imperialistas de rapiña y muerte.

Matan a los suyos. Seguirán matando a quien ose menoscabar el principio de autoridad del que se sienten investidos porque esto de ahora no es nuevo. No van a tener ni un escrúpulo para desmontar la tímida democracia -más de papel que real- del pueblo norteamericano porque es la típica progresión de los pueblos imperialistas cuando el final se acerca, en su descomposición siembran un terror enloquecido pretendiendo perpetuarse.
En realidad, lo de ahora, es lo que han hecho siempre, solo que el gran simio Trump y sus acólitos se destapan y atacan a su gente.

Hace un rato leía un artículo que escribía Pilar del Río en CTXT, realizando una comparativa ficcionada de la política de Trump, contraponiendo a la que hubiera realizado Kamala Harris de haber ganado las elecciones. Del Río, opinaba que de haber sido presidenta Harris, era más que probable que Minneapolis estuviera en paz, los niños latinos irían al colegio sin riesgo de secuestro y las personas asesinadas seguirían con vida…
Seguro, siempre he creído que no todos son iguales y que es mil veces mejor un gobierno derechista que una dictadura y que un gobierno socialdemócrata que uno derechista…Pero, mucho me temo que la situación internacional, las expulsiones de inmigrantes o el criminal apoyo a Israel en su tarea de exterminio al pueblo palestino (Biden y Obama fueron tan expeditivos o más que Trump) seguirían igual. Mucho me temo que las bolsas de pobreza o los ataques a países que retaran el poder yanqui serían similares a los de ahora. Más decorosos, menos desvergonzadas las declaraciones, más elegantes en las formas pero parecidos los hechos.

Y no es que con ello quiera defender al loco Trump y su corte de dementes, es que creo que, si bien estos psicópatas llevan la crueldad al extremo, el problema es más profundo. Parte de una concepción colonialista del poder. Parte del total convencimiento que tienen los yanquis (e Israel, como antaño los británicos) de que existen por la gracia de Dios y son ungidos como los reyes del mambo mundial.

Recuerden esa frase que siempre me ha helado la sangre al escucharla, el «Dios salve a América» (God save America) o en su variante más familiar «Dios bendiga a América» (God bless America) como si ese dios que manejan fuera patrimonio suyo, como si esa América que salva el dios particular, fuera toda suya…Como si el mundo les perteneciera.
Y eso, amigos/as no es de ahora. Solo que ahora no disimulan, ni esconden sus intenciones criminales porque el imperio anda caducándose desde hace tiempo y se revuelve propiciando monstruos.
María Toca Cañedo©
*De ahí surge lo de República Bananera.
https://lapajareramagazine.com/quien-es-gregory-bovino

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