Me intriga cómo describirán los/as historiadoras del futuro el tiempo presente. En caso de que sigan existiendo historiadores…o gente a quién contarles historias. El jaez que toma el ahora y no digamos el futuro es de los que auguran cierto descalabro y no poca perplejidad.

Imagino lectores/as, que les sonará la epopeya vivida por un tal Fernando Cerimedo que fue detenido en el aeropuerto de Viri Viri en Santa Cruz, Bolivia, cuando salía corriendo –apenas con una mochilita y lo puesto—camino de Buenos Aires. El tipo, argentino de nacimiento, natural de Mar del Plata, marchaba a escape después de que dos sicarios tirotearan a su expareja Nadia Beller, que además estaba embarazada de cuatro semanas supuestamente del huido. Los sicarios erraron, la víctima cuenta que se hizo la muerta porque de no ser así la hubieran rematado.
Hay un vídeo que les adjunto donde se ve la acción.
https://www.youtube.com/shorts/qU7_L50pbmU

Nadia Beller, una vez recluida en el hospital solicitó protección policial porque teme que sea rematada ya que el entramado al que ha pertenecido es tan escabroso como importante y supone que sus declaraciones pueden hacer temblar los gobiernos de varios países del Cono Sur. Poco después, desde el hospital, decide llamar a un canal de televisión dando comienzo a declaraciones que se auguran jugosas señalando a su ex pareja como autor del atentado además de dar contar algo de cómo se han llevado a cabo las incursiones de la empresa Numan Publicidad en las diversas campañas electorales que han participado, de la que formaba parte ella y dirigía su ex novio Fernando Cerimedo.

Nadia Beller es una abogada de pasado un tanto confuso. Se presentó a las elecciones bolivianas por el MAS, partido de Evo Morales, siendo destituida cuando dichas elecciones se impugnaron por la presunta ilegalidad de Morales. Sorpresivamente a los pocos días reaparece firmando un acuerdo con la presidenta Jeanine Áñez Chávez. Por lo visto ejerció de mediadora en las negociaciones realizadas durante el cambio de gobierno. A partir de ese momento su figura se opaca, apareciendo de forma esporádica en tertulias televisivas hasta que llegadas las últimas elecciones presidenciales la encontramos de nuevo en los aledaños del poder. Beller, se había convertido en asesora electoral imbricada en la empresa Numa Publicidad, cuyo propietario, como hemos dicho, es Fernando Cerimedo con el que comienza una tormentosa relación que finaliza con el tiroteo.

¿Quién es Cerimedo? nos preguntábamos hace poco tiempo al verle asociado a un viejo conocido de las cloacas periodísticas de la ultraderecha nacional, Javier Negre. Sí, el mismo Negre que en la recepción celebrada por la elección presidencial de Bolivia, se fotografía con el rey de España en una de las jugadas necias de esta monarquía errática que engordan los gestos republicanos.

Sabíamos de las andanzas de Javier Negre en Sudamérica y los muy informados, conocían que estaba asociado al cincuenta por ciento con Fernando Cerimedo en un diario digital llamado La Derecha Diario.
Dios los cría y ellos se juntan, pensarán ustedes. No en vano, Negre tiene el magno honor de haber sido despedido del ¡Mundo! Le expulsan por competencia desleal, pero tuvo mucho que ver que meses antes de su despido, en noviembre de 2019, El Mundo fue condenado a publicar una nota de rectificación en sus páginas teniendo que indemnizar a una víctima de violencia de género tras determinarse que una entrevista firmada por Negre incluía declaraciones ficticias y no contaba con la autorización de la entrevistada. Este incidente desgastó seriamente la relación entre el periodista y la dirección del periódico. Es decir, le echan, en parte, por mentir. En ¡el Mundo!

Volvamos con Cerimedo que es detenido por la implicación intelectual en el intento de homicidio de Beller. Cuando la policía revisa el hogar del tipo –compartido con la víctima– la sorpresa de los agentes es mayúscula. Se encuentran, además de 40.000 dólares, una mini granja de bots armada con innumerables terminales móviles e infraestructura digital en el domicilio de la pareja. Y no es una granja de bots al servicio del insulto entre influencers sino que se trata de una entramado que funciona a pleno rendimiento en la labor del detenido, que ha sido jefe de prensa y director de campaña de los últimos presidentes de la ultraderecha elegidos en América Latina.
¿Qué es una graja de bots? se preguntarán los menos informados. Veamos.

Estas granjas conforman una red masiva de cuentas falsas o automatizadas en redes sociales (como X, Facebook, TikTok, Instagram o WhatsApp) que operan de forma coordinada. El objetivo de esa red es manipular las conciencias y la percepción pública. Es decir, hacen que una mentira parezca verdad que se comparta por miles de personas a las que convencen sobre la falacia prevista. Como consecuencia de ello destruyen la reputación de rivales o crean una falsa sensación de apoyo masivo hacia un candidato.
Concretando, las fábricas de bots, son factorías de bulos bien dirigidos y con el fin claro de llevar hasta la presidencia de los países sudamericanos –nos tememos que no solo afecta al cono sur de América, sino que entre la civilizada Europa y EEUU también, es más, verán la sorpresa que se llevan quienes sigan leyendo—a imbéciles confesos, delincuentes y enloquecidos petimetres que representan la ideología ultraderechista que interesa a determinados poderes.

¿Cómo funcionan dichas granjas en la práctica?
En primer lugar, manipulando el algoritmo. Para ello publican miles de mensajes simultáneos con el mismo hashtag para forzar a las redes al incluirlo en las «tendencias» (Trending Topics). Con ello crean las noticias que les interesan con el fin de manipular la opinión pública ¿Quién va a dudar de algo cientos de miles de veces repetido?
Posteriormente conforman un ataque masivo (Inundación) donde la emprenden contra las publicaciones de opositores o periodistas, para ello utilizan insultos o desinformación para silenciar o desviar el debate. Esto último es lo más importante, porque a los presidenciables no les interesa entrar en debates políticos o sociológicos reales, puesto que suelen ser auténticos zotes, de ahí las maniobras de distracción con insultos, bulos y boutades que los opositores y la propia prensa entra a engordar olvidando los proyectos y programas electorales.

Por último, realizan una clara polarización y desinformación, para ello difunden noticias falsas (fake news), teorías de conspiración y mensajes de odio dirigidos a públicos y personajes opositores específicos. Se trata, como en la anterior fase, de desviar el discurso y banalizarlo
“Se ha vendido el ático, chao pescao” “Sánchez…” “me gusta la fruta” “que te vote Txapote” Frases conocidas que nos servirán como ejemplos del desvío de discurso de problemas reales porque mientras los parlamentos hablan y discuten banalidades, la prensa dedica tiempo y espacio a las tontadas no se habla de los verdaderos problemas de la población.

Quienes son estos operadores políticos y cómo conforman verdaderos «Gabinete del Odio»
En lugar de los candidatos en persona, suelen ser estratégicas digitales, asesores de campaña o fundaciones ultraconservadoras quienes subcontratan estas redes o granjas.
El estratega por excelencia e ideólogo de “inundar de basura la sociedad” según frase declarada de Steve Bannon que ha sido el gran teorizador y promotor del uso de la desinformación masiva para dominar la agenda mediática y movilizar al electorado radical hacia los fines por ellos perseguidos. Perpetuar un poder antidemocrático que beneficia a las clases dominantes dejando fuera al grueso de la sociedad.
Existen también las Granjas de Monetización (El negocio del «Rage Bait»)

De forma sorprendente, una gran parte de las cuentas automatizadas pro-Trump o de extrema derecha no las manejan políticos, sino operadores comerciales en países en desarrollo (como Macedonia del Norte, Filipinas, Nigeria o India). O como en el caso de Cerimedo, en Bolivia e imaginamos que en diferentes lugares de la geografía de América Latina.
Su forma de operar en los lugares elegidos es la misma. Montan granjas de bots con infinidad de terminales móviles y ordenadores que automatizan las publicaciones virales de ultraderecha simplemente porque generan interacciones masivas y clics, permitiéndoles monetizar publicidad o cobrar programas de recompensas en redes sociales.
Como claro ejemplo de lo explicado tenemos el demostrado caso de Estados Unidos durante las elecciones de 2016 y 2020, donde se documentó la interferencia de la Agencia de Investigación de Internet (IRA) de Rusia, que operó con granjas de bots masivas para sembrar división racial y política, además de amplificar noticias falsas sobre los candidatos.

Impulsaron las teorías sobre fraude que convenció a millones de ciudadanos. En 2020 y comicios posteriores, miles de cuentas automatizadas amplificaron narrativas falsas sobre «fraude electoral«, influyendo directamente en la desconfianza ciudadana hacia el sistema. Recordaremos el asalto al Pentágono y como una turba impulsada por los bulos del falseamiento electoral puso en grave riesgo la elección de Biden. No dudamos que dichas personas fueron envenenadas por los mensajes que expectoraban las granjas al servicio de ¿Trump?… Sospechas confirmadas.
Como explicábamos más arriba, en estos momentos en el continente sudamericano hay un amplio abanico de países contaminados por el veneno de las granjas y estamos viendo llegar al poder presidentes ultraderechistas con una factura personal muy parecida ¿Qué incidencia tiene la manipulación informativa de las granjas dirigidas por Cerimedo en las elecciones?.

En Argentina las campañas de bots, se han vuelto una constante en elecciones recientes con el fin de instalar temas en la agenda mediática y desacreditar la imagen de los contrincantes. De hecho, conocimos a Cerimedo por ser el asesor y jefe de campaña de Javier Milei llevándole de la mano hasta la presidencia. Sin Cerimedo, es muy probable que Milei no sería presidente.
Preguntado por la prensa después de las noticias del atentado provocado por su asesor, el presidente argentino se ha desentendido del ahora detenido.
En Brasil, durante comicios pasados y la posterior crisis institucional de 2022-2023, redes coordinadas (conocidas localmente como «gabinetes del odio«) difundieron desinformación sobre las urnas electrónicas para incentivar movilizaciones. Se conoce la relación amistosa y profesional que Fernando Cerimedo mantiene con el hijo de Bolsonaro y actual candidato a la presidencia de Brasil. Otro país que tuvo que soportar el asalto de las turbas en Brasilia, convencidas de fraude electoral por las noticias ampliamente difundidas en redes sociales .

En Colombia las investigaciones sobre comportamiento digital en periodos electorales revelan que múltiples candidatos de diferentes espectros políticos recurren a cuentas falsas para atacar a rivales e inflar su alcance. En los últimos tiempos y de forma sorpresiva alcanzó la presidencia del país el guiñolito Abelardo de la Espriella del que esperamos grandes momentos histriónicos como los de su homónimo Milei.
También Cerimedo fue el asesor de campaña de Abelardo de la Espriella.

La pregunta que nos surge es ¿quién controla de verdad las granjas de bots?
Aunque como hemos dicho, ya en 2016 se conocía en el entorno de Donald Trump, sobre manera en el citado grupo de Miami, la vinculación de Cerimedo con agentes estadounidenses muy derechizados como el director de campaña digital de Trump desde 2016 hasta 2020, el agente Brad Parscale, cosa que no nos sorprende en absoluto, hay que decir que las granjas no tienen un único dueño, sino que operan bajo distintos esquemas como indicamos:
Por un lado, consultoras y estrategas políticos «de guerra sucia» que son empresas privadas o consultores de marketing político contratados por partidos o candidatos para influir en las elecciones.

También sirven a los servicios de inteligencia extranjeros debido a gobiernos que buscan desestabilizar a otros países (como Rusia, China y sobre todo…¡Israel! que no podía faltar en todo lo que suponga maldad mundial) mediante desinformación geopolítica.
Existen también mercenarios digitales e «agencias para contratar» que no son más que grupos privados internacionales (como el famoso caso al descubierto de Team Jorge) que alquilan software de manipulación digital al mejor postor global.

También tenemos operadores militantes locales con sofisticados equipos internos de partidos políticos que financian centros de trolls y bots coordinados con simpatizantes reales.
Lo que queremos decir no es que el mismo Donald Trump programe o financia directamente la infraestructura técnica de las granjas de bots. Sin embargo, su relación con este fenómeno es real y opera en dos niveles:
Por un lado es beneficiario y amplificado ya que las granjas de bots coordinadas se alimentan del discurso disruptivo. Cuando Trump o líderes afines publican mensajes polarizantes, las redes automatizadas amplifican de inmediato esos contenidos para volverlos tendencia global. A su vez, el propio Trump ha retuiteado o compartido en múltiples ocasiones contenidos creados o viralizados originalmente por bots y cuentas falsas.

Hay un claro cambio en las plataformas que comienza con la adquisición de Twitter (ahora X) por parte de Elon Musk y la relajación de las políticas de moderación contra redes inauténticas facilitaron que este tipo de cuentas automatizadas proliferaran y operaran con mucha menor resistencia que en años anteriores.
Lo cual concluye en que no es un monopolio, sino que se trata de un tejido al servicio del ascenso de la ultraderecha mediante redes sociales que no responden a un único «villano en las sombras«, sino a una confluencia de intereses, estados adversarios que buscan desestabilizar, consultores que cobran por guerras sucias, spammers buscando dinero fácil y algoritmos diseñados para premiar la indignación sobre la verdad.
Como ejemplo sirva lo que nos cuentan sobre Ivanka Trump. Se descubrió que una cuenta de fans de la hija del presidente que publica sobre inmigración ilegal a Estados Unidos tenía su sede en Nigeria.
O como MAGAStorm, cuenta que difunde teorías conspirativas sobre el intento de asesinato de Trump, encontrándose en Europa del Este. Y la conocida como AmericanVoice, que publica contenido antiislámico y tiene su sede en India.

Monetización de la «incitación a la ira»
En 2024, el Centro para la Resiliencia de la Información (CIR) reveló que una red de cuentas en X se hacía pasar por mujeres jóvenes estadounidenses, robando imágenes de influencers europeas para mejorar su credibilidad. A menudo, estas imágenes se manipulaban para incluir gorras y ropa a favor de Trump que se vendían en la misma red.
La nueva función de ubicación en X ha permitido a Benjamin Strick, quien dirigió la investigación original, confirmar que casi todas estas cuentas que se hacen pasar por mujeres «independientes que apoyan a Trump» se encuentran en Tailandia.

Strick señaló que, si bien prometían «seguir a los patriotas» y «apoyar a Trump«, estas cuentas también publicaban con frecuencia contenido antiislámico que monetizaban.
En su informe de 2024, el CIR descubrió que estas cuentas explotaban «tensiones sociales preexistentes» para difundir desinformación con el fin de provocar estallidos sociales. Trayéndolo a nuestro país, quizá nos suenen en este momento las consecuencias de dichas informaciones falseadas en las granjas de bots, al calor de los sucesos de Torre Pacheco o de los ataques a los refugiados en Ceuta.

«Las cuentas se apropiaron de noticias relacionadas con el género y los derechos LGBTQ+, lo que en algunos casos les permitió socavar las políticas demócratas y promover las posturas republicanas».
“Cuando las plataformas empiezan a recompensar la interacción, los creadores comienzan a publicar cualquier cosa que genere debate, incluyendo publicaciones diseñadas para enfurecer a los usuarios y obligarlos a responder o comentar”, escribió TechCrunch hace un tiempo.

Con los nuevos avances hay un gran salto tecnológico ya que de cuentas simples se ha pasado al dominio de la Inteligencia Artificial lo cual significa que, antes un bot se detectaba fácil ya que no solían tener foto de perfil, tenía nombres con números aleatorios y repetía la misma frase una y otra vez. Eran fácilmente identificables – hasta yo he conseguido hacerme experta en detectarlos–
Como decimos, el cambio se produce con la llegada de la Inteligencia Artificial generativa porque ahora los bots pueden redactar comentarios variados, mantener conversaciones coherentes, crear fotos de rostro humano que parecen reales y eludir los filtros de seguridad de las plataformas con relativa facilidad. Por lo que la dificultad de detección se complica bastante.

Volvamos al caso Cerimedo que es de quien nos ocupamos hoy y quizá al popularizarse debido al atentado machista, nos permita profundizar en el marasmo amenazante en que se han convertido la industrialización de las mentiras y manipulaciones de quienes las dirigen.
El propio asesor argentino detenido, admitió públicamente en una entrevistas haber administrado más de 50.000 cuentas automatizadas y múltiples «granjas de trolls« con el objetivo explícito de «mentirle al algoritmo» para amplificar contenidos y posicionar temas de manera artificial en redes como X, TikTok, Facebook e Instagram.

El involucramiento por países del trabajo realizado por Cerimedo es como sigue.
Como hemos dicho arriba se le asoció con la estrategia digital del espacio político de Javier Milei en Argentina, el frente judicial e investigativo más grave en su contra proviene del exterior del país de origen.
Por importancia, en cambio, destaca Brasil (Investigación por el intento de Golpe de Estado) La Policía Federal de Brasil e investigaciones del Tribunal Superior Electoral (TSE) lo situaron en el núcleo de una presunta «milicia digital» que condicionó el asalto de las turbas al Parlamento brasileño que sucedió tras la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva frente a Jair Bolsonaro en las elecciones de 2022. Cerimedo realizó transmisiones en vivo difundiendo contenidos donde alegaba un supuesto «fraude electoral» en las urnas electrónicas brasileñas. La justicia sostiene que estas acusaciones falsas alimentaron la radicalización que derivó en el asalto a las sedes de los tres poderes en Brasilia en enero de 2023.

Los Delitos/cargos imputados por la justicia de Brasil fueron los siguientes:
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- Tentativa de abolición violenta del Estado Democrático de Derecho.
- Intento de Golpe de Estado.
- Asociación ilícita / Organización criminal.
- Difusión sistemática de desinformación (Fake News) contra el sistema electoral.
Es conocido el escandalo producido en Chile con los sondeos previos a la votación sobre el cambio constitucional, quedó ampliamente demostrado que dichos sondeos estaban falseados.
Vamos ahora con Bolivia donde su nombre ha quedado bajo el escrutinio judicial e investigativo debido a la presunta articulación e injerencia de redes digitales coordinadas dirigidas a desestabilizar la coyuntura política. Estaremos a la espera de que Nadia Beller siga contando sobre lo ocurrido en las últimas elecciones…

También en México hay señalamientos oficiales que el gobierno mexicano ha señalado públicamente como un operador clave en la orquestación de campañas masivas de trolls y bots para posicionar hashtags de ataque y noticias falsas en el país. Todo apunta a la estrecha relación con Ricardo Salinas Pliego, magnate mexicano de la comunicación y el comercio en perpetuo enfrentamiento con el gobierno actual de la presidenta Sheinbaum con el falso comunicador argentino.

Resumiendo, el modus operandi investigado hasta ahora (repetimos, en espera de la locuacidad de Nadia Beller) es como sigue:
Los expedientes e investigaciones señalan que la red atribuida a Cerimedo utilizaba granjas masivas de cuentas con miles de perfiles gestionados por software para simular apoyo o repudio ciudadano masivo. Todo ello dirigido a generar noticias falsas estratégicas y la creación y amplificación de narrativas de fraudes electorales o ataques personales contra figuras públicas. Todo esto apoyado en la ingeniería algorítmica, basada en una manipulación de tendencias en redes sociales para forzar a los medios de comunicación tradicionales a hablar de los temas que la red intentaba posicionar.
Existe también otro riesgo de manipulación que hay que asumir e intentar desactivar.

Se trata de la «falsa bandera digital»
En el contexto de las granjas de bots, ocurre cuando una red coordinada falsifica la identidad del emisor haciéndose pasar por activistas del bando contrario, minorías, periodistas o ciudadanos comunes que para desacreditar esa causa simula ataques inventados, atacándose a sí misma (o a su propio candidato) usando cuentas de fachada para victimizarse e indignar a su base de votantes. Como consecuencia de dichos ataques se infiltran y radicalizan introduciéndose en comunidades de la oposición publicando posturas extremas para hacer que toda esa comunidad parezca violenta o antidemocrática ante la sociedad.
Tenemos como ejemplo demostrados las Cuentas de falsa identidad racial y política (EE. UU. – Elecciones 2016 y 2020)

Las pruebas de esto último proceden de las Investigaciones del Departamento de Justicia de EE. UU. y también de la empresa de ciberseguridad Graphika, las cuales desmantelaron redes de la agencia rusa Internet Research Agency (IRA).
Los bots rusos no operaban bajo la bandera de Rusia sino que crearon miles de perfiles falsos haciéndose pasar por activistas de Black Lives Matter, veteranos de guerra de EE. UU., libertarios e incluso cristianos evangélicos. El objetivo de la red era organizar eventos reales mediante bots donde se convocaba a ambos bandos a protestar al mismo tiempo con el fin de forzar enfrentamientos físicos.
Están también las Operaciones de «Falsa bandera de comprobación» (Red Matryoshka) Las pruebas proceden de investigaciones de agencias de ciberseguridad europeas y revelaciones de gobiernos occidentales identificaron una red rusa bautizada como Matryoshka.

Esta granja de bots publica vídeos y contenidos falsos etiquetando masivamente a periodistas, medios tradicionales y verificadores de datos (fact-checkers) bajo la apariencia de «pedir verificación de una noticia bomba». No buscaban convencer directamente al usuario común, sino saturar a los medios tradicionales y lograr que, al intentar desmentir la noticia, los propios medios terminaran amplificando la narrativa falsa en la agenda pública.
Es fácil encontrar una simulación de «Ataques de Trolls» (Latinoamérica) ya que se han encontrado informes de monitoreo digital en comicios de Brasil, Colombia y Argentina que expusieron dinámicas de provocación coordinada.
Una misma consultora o grupo de operadores activa una red de bots «A» para emitir insultos o mensajes violentos contra su propio cliente (un candidato en campaña). Inmediatamente, activa una red «B» que victimiza al candidato y culpa al bando rival del «ataque sistemático». El objetivo de dichos ataques es generar empatía del electorado hacia el candidato «atacado» y criminalizar a la oposición en medios de comunicación.

Existen también Suplantación de medios de comunicación legítimos como los ha encontrado en las operaciones desmanteladas por Meta (Facebook) y el Departamento de Justicia de EE. UU. (como la operación rusa Doppelgänger e infraestructuras vinculadas a Irán).
Se demostró que se crearon clones digitales casi idénticos a periódicos prestigiosos (con dominios web sutilmente modificados). Luego, granjas de bots difundieron masivamente enlaces a estos sitios con titulares falsos («candidato X renuncia», «fraude confirmado«) haciéndole creer al lector que la fuente es un medio serio.
La pregunta de ¿por qué se utilizan ataques de falsas banderas? nos lleva a la respuesta de que las campañas modernas no solo buscan que el votante apoye a una causa, sino hacer que tema o aborrezca a la contraria.

Al operar desde el anonimato que permiten las redes de cuentas falsas, las granjas de bots pueden cometer cualquier infracción ética o cometer un delito de difamación sin que el candidato o gobierno que financia la operación asuma responsabilidad directa.
Entiendo que si han llegado hasta aquí la sensación –que comparto totalmente—es de desamparo ante una tecnología tan sofisticada puesta al servicio de poderes oscuros que nos destrozan las escasas conquistas logradas hasta ahora. La democracia burguesa, los proyectos sociales y socializantes, la sanidad pública, la cultura popular y cualquiera de los servicios que puede ofrecer un estado democrático se ven afectados por el poder de los hilos que mueven oscuros antros de poder.
Nos tememos que mientras en Estados Unidos siga Trump aliado de un estado genocida como Israel, que posee un altísimo desarrollo tecnológico que exporta a los “amigos” todas las tramas e ingenios informáticos son verosímiles y posibles.

Como les decía en un principio, ignoro cómo se explicará en la historia futura los tiempos presentes. Es altamente probable que, a menos que emprendamos un camino de reconversión muy serio, se nos describa como el tiempo en que los medios tecnológicos acabaron con el sistema democrático con la aquiescencia de las víctimas de los infames capitalistas y de oscuros intereses en los que chapotearon a su antojo las ultraderechas trumpistas asociadas al sionismo internacional, con el fin de destruir los derechos que protegían a dichas víctimas y les hicieron caminar derechos al despeñadero de la historia.

A menos, como digo, que la sociedad tome conciencia del peligro y sea capaz de desmembrar los poderes malvados de una tecnología puesta al servicio del lado oscuro. Esperemos que la detención de Cerimedo y la Garganta Profunda de Nadia Beller nos indiquen la forma de luchar contra ellos.
María Toca Cañedo©
https://lauicom.edu.ve/caso-cerimedo-como-la-ia-potencia-las-granjas-de-bots/

https://www.theguardian.com/technology/2025/nov/27/pro-trump-x-twitter-accounts-based-in-asia
https://www.youtube.com/watch?v=h-3Mlr9yJoE

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