En mayo de 2019, recién elegido eurodiputado, Jorge Buxadé lo dejó claro en El Mundo: «Me arrepiento de haber estado en el PP, no en Falange». Siete años después, Vox negocia con el PP una candidatura conjunta al Senado, y él mismo anuncia lo que pondrá sobre la mesa si suman para gobernar tras el 29 de noviembre: «prioridad nacional» y una «brutal reducción de los ministerios». Del PP se arrepiente. Con el PP quiere gobernar. De la Falange no ha dicho nada nuevo.

La reducción de ministerios tiene una banda sonora. En una conversación grabada en 2025 con el diputado de Vox José María Figaredo, entre risas, Buxadé avisó de que la motosierra de Milei «se va a quedar en nada» cuando Vox tenga mayoría absoluta, y remató: «¡Bulldozer!». En Argentina, esa motosierra canceló en 2025 más de 100.000 pensiones por discapacidad, y la pobreza ha vuelto a subir este año, hasta el 32,3 %. A Buxadé le parece poco. Él cobra unos 135.000 euros brutos al año como eurodiputado, a los que suma, según su propia declaración ante la Eurocámara, 2.200 euros al mes de Vox y 18.000 al año como abogado. Desde ahí promete un bulldozer. Coalición Canaria ya ha hecho la cuenta de lo que el bulldozer se llevaría en las islas: el descuento del 75 % en los viajes de los residentes, el transporte gratuito, las pensiones. Los recortes, en su boca, no suenan a sacrificio. Suenan a chiste.

Hay arrepentimientos que no llegan nunca. En septiembre de 2012, siendo ya abogado del Estado, escribió en su blog que José Antonio Primo de Rivera y Ernesto Giménez Caballero, uno de los ideólogos del fascismo español, eran «dos almas superiores». En el mismo texto, según publicó El País, condenaba la Constitución de 1978, la que había jurado defender como funcionario. Once años más tarde, en Estrasburgo, acusaba a Sánchez de querer «pisotear la Constitución». La Carta Magna, por lo visto, solo se pisotea cuando la pisan otros.

Esta semana ha hablado mucho, y conviene escucharlo. El domingo, en el Polígono Sur de Sevilla, uno de los barrios más pobres de España, propuso la «remigración» de todos los que «con su conducta atentan nuestras costumbres». Remigración es la palabra con la que la extrema derecha europea pone en práctica la teoría del gran reemplazo: devolver a su origen a quienes no encajan. No dijo quién decidirá qué costumbres son las nuestras ni qué conducta las ofende. No hace falta: lo decidirá él. Ese mismo día definió el «entrismo islámico» como una estrategia para «acabar con la democracia» y denunció una «coalición entre el islamismo más radical y la izquierda». El sábado, en Chiclana, había hablado de «una mafia corrupta, una mafia socialista», porque «las mafias se unen a las mafias». El lunes, en la COPE, dio con el culpable de los disturbios de Barcelona: «Detrás de los actos violentos está Pedro Sánchez, que lo permite». Y hoy, en Mediaset, ha avisado de que, si el Gobierno no entrega los datos que pide el Supremo, habrá que querellarse contra el presidente y dos ministros.

Su influencia no se mide en votos, sino en purgas. En 2023, la prensa lo señaló como el inspirador del giro con el que salió de Vox su ala liberal, con Iván Espinosa de los Monteros a la cabeza. Según fuentes del partido citadas por ElNacional.cat, Abascal estaría «intoxicado» por sus ideas. Desde entonces es miembro de la ejecutiva nacional, coordinador jurídico, jefe en Bruselas y estratega. En febrero de 2025, en Madrid, presentó la cumbre de Patriotas por Europa bajo el lema «Make Europe Great Again» y se ofreció como puente entre la extrema derecha europea y Milei. En 2023, el Gobierno de Viktor Orbán lo condecoró con la Cruz de la Orden del Mérito de Hungría. Cada uno elige a quién quiere parecerse.

Su programa para los jóvenes europeos, expuesto en Estrasburgo, cabe en una frase: les dijo que las instituciones les impedían «casaros, quereros y amar a vuestros hijos» con sus «porno charlas sobre identidad sexual», y que la libertad no se regala «en programas Erasmus». El Erasmus, ese peligro.
Queda el currículum, que lo explica todo. Barcelona, 1975. Derecho en la Universidad Abat Oliba, del CEU. En 1995, candidato de Falange Española de las JONS al Parlamento de Cataluña; en 1996, número ocho de Falange Española Auténtica por Barcelona en las generales. Abogado del Estado desde 2003. Militante del PP entre 2004 y 2014. Presidente del Foro Catalán de la Familia y cofundador de Societat Civil Catalana. En Vox desde 2014; eurodiputado desde 2019; copresidente del grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos junto a Giorgia Meloni; vicepresidente del partido entre 2020 y 2024. Condecorado con la Orden de San Raimundo de Peñafort y por Orbán.

Se arrepiente del PP, no de Falange. Ahora quiere gobernar con el PP. De lo otro sigue sin arrepentirse.
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Fuentes consultadas:
Newtral (Transparentia), declaración de intereses ante el Parlamento Europeo (vía Público y elDiario.es), Religión Digital, Nuevatribuna, Diario de Avisos (Europa Press), Última Hora, INDEC, El Mundo (entrevista, mayo de 2019), El País («Un falangista en el Parlamento Europeo», 2019), Infobae (Europa Press), PressDigital (agencias), COPE, Atlas (Mediaset), ElNacional.cat, El Plural, Euronews, La Gaceta, Parlamento Europeo (currículum oficial), Wikipedia, Periodista Digital.

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