Los monstruos están entre nosotras.

 

Mientras la ultraderecha y el papanatismo social cree y difunde que el peligro llega del exterior, en patera, saltando la valla (cualquier valla) en forma de hordas violentas que intentan colonizar los úteros de las occidentales, anular nuestra exquisita cultura judeo cristiana arrebatándonos lo que es nuestro, otra realidad salta a los medios abofeteando la mirada de pobres incautas que no concebimos al monstruo.

Hace días ha corrido como la pólvora la noticia, vieja noticia tapada durante años, de las cacerías realizadas durante el asedio de Sarajevo en la guerra de los Balcanes. Creo que estamos debidamente enteradas, pero recordaré los hechos brevemente. Sarajevo es una ciudad valle, totalmente circundada de montañas. Hermosa y culta, cuando la visité en 1987 existía una sociedad  multicultural envidiable, que pude comprobar personalmente. En la misma calle visité una sinagoga, una iglesia ortodoxa y una mezquita con su cementerio posterior. La guía que nos conducía por la ciudad era serbia,  cristiana ortodoxa casada con musulmán. Todo aquello saltó por los aires convirtiéndose en una dramática sangría que duró años. La ciudad, capital de Bosnia Herzegovina, fue asediada durante tiempo haciéndose famosos los tiroteos producidos desde las colinas circundantes hacia  los habitantes de la ciudad mártir. Ir a la compra, al trabajo, cruzar la calle para cualquier recado era una forma probable de ser tiroteada por francotiradores que con sus fusiles de mira telescópica seleccionaban a las víctimas al albur del capricho.  Niños, bebés en carritos, jóvenes y viejos que corrían al cruzar la vía, eran tiroteados a placer.

Nos hemos enterado de que grupos de millonarios pagaban sumas que oscilaban de los 100.000 dólares en adelante por pasar un fin de semana de “ safari  humano” en los altos de Sarajevo.  Seleccionar a  niños o bebés tenían tarifa más alta. Se trataba de una forma de divertirse pasando un fin de semana de safari humano en una ciudad martirizada por la guerra.  La mente normal no da para tanto y nos preguntamos ¿qué clase de criminal considera tan divertido para pagar esa fortuna con el fin de “cazar” personas?”

Claro que algunas pensamos que no hay que escandalizarse tanto porque si un militar hace lo mismo se le condecora y ponen nombre a calles es su lugar de origen. Si un presidente o primer ministro decide “cazar” enemigos reales o inventados, es aclamado y votado por el pueblo.  Al fin ¿qué es lo que hace Netanyahu? y ¿Trump, cazando barcos llenos de tripulantes que son ametrallados con la disculpa de ser narcos? Narcos, que si de verdad le interesara encontrar no tendría que desplazarse mucho desde su Trump Tower de Nueva York porque es allí donde se mueven de verdad los narcóticos. Hasta es posible que en Mar-a-Lago tenga más capos de mafia narcótica que en el mar Caribe. También tenemos en la retina las cacerías que se producen en las calles de las ciudades yanquis por las turbas del ICE (La Migra)

Claro que esos son asesinos bien vistos,  lo que viene siendo “legales” como lo es cualquier general de cualquier guerra que se precie. El nomenclátor de las  ciudades suele recordar a esos genocidas; recuerden la lucha que hemos tenido en Santander para eliminar de nuestras calles la nomenclatura de  los criminales (General Mola, Dávila, Alonso Vega…)

La diferencia quizá está en  que matar por orden o por una causa por difamante que sea no es lo mismo que por diversión y  ese el matiz  que nos escandaliza hasta la náusea.

Ha sido el periodista  Ezio Gavazzeni, quien destapó la noticia en el Corriere de la Sera y parece que la Fiscalía de Milán está investigando los hechos  que no son  nuevos porque combatientes serbios confesaron en La Haya,  al final de la guerra, que esas excursiones de cazadores humanos se habían producido. Nadie escuchó o nadie hizo demasiado caso a los declarantes  obviando la barbarie. Ha sido ahora debido al empecinada investigación del periodista Gavazzeni que retomó la causa después de ver el documental  «Sarajevo Safari«,  realizado en 2022 por el director esloveno Miran Zupanic, en donde se  afirmaba que los implicados en los asesinatos provenían de varios países, entre ellos Estados Unidos, España Rusia e Italia. Se cree que son bastantes los implicados, la primera cifra que se baraja es de más de cien los “divertidos” “cazadores de humanos”  que realizaban  la excursión los fines de semana.

 

Es posible que se tratara de gente apacible, poderosa, con familias normativas que llegarían el domingo por la noche a sus hogares con  las manos manchadas de pólvora antes de  hacer una caricia a sus nenes junto al beso de buenas noches. Gentes que hasta es posible se nos crucen por la calle a cualquier hora o nos tropecemos con ellos en un museo, una iglesia o un parque.

Hace meses saltó la noticia con la  misma fuerza de la anterior que nos produjo espanto y perplejidad. Hablo del caso de Gisele Pelicot, la mujer a la que su marido exponía noche a noche a las violaciones continuadas de cientos de tipos que accedían a un cuerpo inerte para desahogar su malvada sexualidad. Fueron miles los que conocían el trasiego del señor Pelicot, ninguno consideró necesario denunciar el terrible crimen que se realizaba bajo el techo apacible de una casa familiar bien pensante y acomodada.

No pensemos que ese caso es solo cosa de franceses porque ya se conocen indicios de que en otros países se han producido hechos semejantes.

La pasada semana hemos conocido que el obispo de Cádiz, Rafael Zornoza, fue acusado por dos jóvenes de abusos sexuales practicados en la diócesis de Getafe desde 1994 hasta el año 2000. Otro menor acusa a Zornoza que desde 2002 hasta 2004  fue abusado  mientras era párroco  de San José Obrero de Móstoles. El obispo Zornoza ha seguido dando  misas y trabajando en la Diócesis hasta el pasado domingo que ha sido llamado al Vaticano.  Nadie le molestó, ni le ha pedido que se apartara del oficio pastoral, ha sido él quien se ha alejado molesto por la publicidad del caso.

No es nada excepcional tratándose de la iglesia católica porque los delitos de abusos y violaciones son de sobra conocidas pero sí lo es que esta vez sea un Obispo en ejercicio. Y es que sabemos la conformidad y la manga ancha de la Curia Vaticana con los delitos de abusos a menores. Nunca han importado demasiado, siempre han sido comentados en voz baja y negados por quien debía poner orden.

Recuerdo que, siendo alumna de un colegio santanderino, un grupo de compañeras entre las que me encontraba comentamos a la directora del colegio los “sobados” sucios que el profesor de religión nos hacía a cambio de dejarnos leer la lección en el libro de texto que mantenía lo suficientemente cerca para ofrecer la tentación. La monja, le preguntó, él nos acusó a nosotras de perversas y mal pensadas y ahí acabó todo. Normalizamos el hecho y ni nos extrañó que nadie hiciera caso a una clase de casi treinta niñas afirmando lo mismo. Él siguió dándonos clase, vistiendo sotana y alzacuellos. Hace unos meses le tuve sentado en una mesa cercana tomando un café y departiendo con beatas tan sonriente como siempre.

Son 440.000 víctimas de pederastia en la Iglesia Católica en España según confirma la investigación llevada a cabo por el Defensor del Pueblo.

 

«Que abusen sexualmente de ti durante años es una muerte en vida, un jaque mate apenas has comenzado la partida. Te arrebata tu infancia y adolescencia de cuajo, y de la forma más violenta. Detiene el tiempo y la evolución. Borra de tu diccionario los términos inocencia y dignidad«. Dijo una víctima de abuso en un libro coral escrito sobre el tema. Se trata de  un delito invisible, monstruoso que deja huella profunda y que nadie quiere ver pero tan real como numeroso.

El Consejo de Europa junto a  organizaciones como Unicef, confirma que  una de cada cinco personas ha sufrido alguna de las formas de violencia sexual durante la infancia: abuso sexual, pornografía infantil, captación de niños, niñas y adolescentes por Internet, prostitución infantil y corrupción de personas menores dándose la circunstancia confirmada que ocho de cada diez abusos se produce dentro del ámbito familiar siendo la media de edad en que comienzan los abusos los once años. Como en el caso de los “cazadores humanos” y de los curas pederastas, son familias bien avenidas, normativas y conformadas donde tiene lugar el horror.

La pornografía infantil, el trafico de menores que mueven mafias es otra de las noticias que salta de vez en cuando a los noticiarios. Los viajes a paraísos donde la pederastia está tolerada es otra lacra bien conocida y aceptada. Y luego está Epstein, el magnate y rey de la pederastia que ha surtido de niñas a los crápulas de las altas esferas norteamericanas y de otros países, como Gran Bretaña  donde se produjo la implicación del príncipe Andrés en la basura que se cocía en las islas particulares del señor Epstein. Tanto que en estos momentos está haciendo temblar la presidencia, aunque todas sabemos que el Cheto Trump anda pringado hasta las cejas y se susurra que tanto Putin como Netanyahu le tienen bien cogido gracias a las grabaciones y los mails de Epstein.

Fueron cientos las menores víctimas del depredador y de su socia  Ghislaine Maxwell las que fueron violadas en las islas privadas de la pareja, Little St James y Great St James. Hasta que fue defenestrado el señor Epstein gozaba de la amistad y la aquiescencia de los poderosos del mundo. Hombre admirado, recibido por presidentes, reyes y personajes de la jet set internacional, con todo un elenco de amigos de alto perfil social con los que tendía sus redes de influencia a la vez que tramaba la tela de araña donde caían con el fin de atraparlos en la maraña delicuencial que luego le era muy útil para sus negocios.

No entraré, porque hoy no toca, en las jugadas económicas que destruyen comunidades, en los atentados ecológicos que enrabietan al clima produciendo los desmanes a un planeta cansado de tanta promiscuidad humana. Son precisamente las cabezas pensantes que quieren convencernos de que el cambio climático no existe, quienes saben que sí, que está ahí y que en poco tiempo producirá un desastre. Por ello todos los magnates “libertarios” (Jeff Bezos, Richard Branson  Elon Musk y el más malvado de todos, Peter Thiel) andan en carrera espacial buscando acomodo en algún planeta de la galaxia  para que cuando todo estalle -saben que el desastre es viable y próximo- se puedan refugiar en otro lugar. La negación del cambio climático no es más que la disculpa  para hacerse más y más ricos explotando los bienes de la tierra y para ello las medidas restrictivas del ecologismo son un inconveniente.

Ellos se salvarán, el resto del mundo no les importa. Y lo dicen claramente porque como afirmaba Peter Thiel : “El enorme aumento del número de beneficiarios de prestaciones sociales y la ampliación del derecho al voto a las mujeres –dos grupos de votantes que son muy difíciles para los libertarios- han convertido la noción de ‘democracia capitalista’ en un oxímoron”.

Esa es justo la premisa de los poderosos del mundo. Su poder les exime de toda responsabilidad tanto si quieren “cazar” humanos en Sarajevo, como violar niñas en las islas de Epstein, abusar en un seminario, en la cama matrimonial o acabar con el oxigeno  convirtiendo al mundo en un secarral invivible. Están convencidos que pueden porque son ricos y tienen el poder.

Dejo otra frase definitoria de Peter Thiel (fundador de Pay Pal y dueño de fondos de inversión): “Ya no creo que la democracia y la libertad sean compatibles”.   No tengo que explicarles que cuando hablan de libertad se refieren a la suya, cazar humanos, violar niñas/os, esclavizar personas, violar esposas o concebir guerras de exterminio. Por eso la libertad es contrapuesta a la democracia. Oxímoron, tal como afirma Thiel.

Luego si quieren siéntanse inseguros por la inmigración de patera, agarren el bolso y miren de soslayo al subsahariano cuando saquen dinero del cajero y piensen que es por ellos por lo que no tenemos vivienda barata, pensiones decentes e inseguridad. Y cuando cuenten que nos quieren invadir para imponer culturas ajenas y pérfidas, recuerden lo referido y si pueden siéntanse orgullosos de la “cultura occidental”

Yo les aseguro que me cago de miedo pensando que uno de esos magnates anda cerca. Y que el peligro para el civilizado Occidente no transita en patera sino en jets de lujo.

María Toca Cañedo©

 

https://www.bbc.com/mundo/articles/c4gpkq0x87xo

https://www.rtve.es/noticias/20251114/obispo-cadiz-acusado-encubrir-agresiones-sexuales-diocesis-getafe/16816622.shtml

https://ctxt.es/es/20251101/Politica/50891/Elena-de-Sus-Peter-Thiel-religion-cristianismo-anticristo-palantir-paypal-elon-musk.htm

 

Sobre Maria Toca 1895 artículos
Escritora. I Premio de Novela Ateneo de Onda 2016. II Premio Concurso Literario de Relatos del Bajo Cinca, 2015. I Premio de Relato Guadix 2020 Finalista de varios... Hasta el momento, tres novelas publicadas: Son celosos los dioses, Prototipos, El viaje a los cien universos. Poemario: Contingencias. Numerosas participaciones en libros de relatos corales. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina

8 comentarios

  1. Gracias por tu artículo, esclarecedor y deprimente , pero riguroso. Podían subirse algunos de sus cohetes y largarse para siempre o como la muerte es lo único que nos iguala llevárselos pronto.

  2. Como siempre Maria, gracias por poner el foco en lo realmente importante de maldad humana que nos esta tocando vivir y en los personages que viven de esa maldad. Diria de pagarles con la misma moneda a todos ellos, en fin, creo que estoy desvariando de indignacion y asco que me producen. Lo siento.

  3. Gracias por este nuevo artículo excelente tuyo María.Por si a alguno no le quedaba totalmente claro que los monstruos están entre nosotros, tras la decisión final tomada por el Tribunal Constitucional a la inocencia del Fiscal General del Estado eso que dices en tu articulo de que los monstruos están entre nosotros, queda más que claro.

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