NELSON MANDELA Y EL DERECHO DE RESISTENCIA

Quemar un contenedor se considera un acto de violencia punible, pero ninguna ley impide o reprueba que un 1% de la población posea el 41% de la riqueza del planeta. También se acepta que el 50% de la población mundial viva con el 1% de los recursos disponibles. 3.600 millonarios poseen los mismos recursos que 3.600 millones de personas para sobrevivir. Eso significa que cada uno de esos millonarios dispone al menos de 1.000 millones de dólares, mientras 3.600 millones de infortunados sobreviven con menos de siete dólares diarios.
Nos han hecho creer que la moderación es una virtud y el radicalismo, una perversidad. La moderación no representa una amenaza contra las elites. En cambio, el radicalismo de pensadores como Marx, Gramsci, Rosa Luxemburgo y Toni Negri sí desafía a la minoría dominante. De ahí que se censure, reprime y demonice. Las injusticias perduran porque los grandes medios de comunicación y las redes sociales han inculcado en la sociedad una peligrosa mezcla de ignorancia, egoísmo, conformismo y estupidez.
No está de más recordar una frase de Jonh Fitzgerald Kennedy: «Los que hacen imposible una revolución pacífica, vuelven inevitable la revolución violenta«. Cuando los hambrientos y olvidados se topan con muros y callejones sin salida, no hay otra alternativa que convertirlos en puentes… o destruirlos. Es lo que sucedió tras la Masacre de Shaperville en Sudáfrica, cuando la policía del régimen racista asesinó a 69 civiles. Nelson Madela respondió a ese crimen con la creación de Umkhonto We Sizwe (la Lanza de la Nación), la facción armada del Congreso Nacional Africano (ANC) que actuó en común con el Partido Comunista de Sudáfrica ( SACP ) para acabar con el régimen de apartheid.
Suele olvidarse que hasta 2008 el Congreso de EEUU no aprobó la medida de eliminar a Nelson Mandela de su lista de presuntos terroristas. Las acciones de Umkhonto We Sizwe causaron al menos 30 víctimas, muchos de ellos civiles. Cuando fue liberado Mandela en 1990, no solo no renegó de la lucha armada, sino que afirmó con contundencia que aún seguía justificada. Solo pidió el cese de la violencia cuando el gobierno racista aceptó convocar elecciones y reconocer el derecho al voto de los negros.
Rafael Narbona.
Sobre Rafael Narbona Monteagudo 13 artículos
Licencido en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor de Enseñanza Secundaria de Filosofía en varios institutos de la Comunidad de Madrid. Colaborador de El Cultural y Revista de Libros. Publicaciones en Quimera, Cuadernos Hispanoamericanos, Claves de Razón Práctica, Turia, Nueva Revista, Alfa y Omega, Vida Nueva y otras publicaciones. Tiene publicados numerosos ensayos

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