POR QUÉ ES IMPORTANTE TENER LECTORES

¿Cuántas personas conocen a Miguel Sánchez-Ostiz? Miguel es uno de los mejores escritores de nuestro tiempo, un clásico vivo, pero vende poco. Las grandes editoriales le han cerrado sus puertas y los grandes periódicos le ignoran. ¿Por qué? Porque es una de las voces más críticas de nuestro panorama literario. Inconformista, antifascista, rebelde, indomable, jamás ha transigido un ápice en sus convicciones. Al no tener muchos lectores, sus críticas al sistema pasan desapercibidas.

José Luis Sampedro era relativamente desconocido hasta que alcanzó el éxito con Octubre, Octubre. Sus novelas son mucho más comerciales que las de Sánchez-Ostiz, lo cual le ayudó conseguir un público más amplio. Gracias a eso, sus críticas al neoliberalismo adquirieron peso e influencia. Así como los políticos dependen de los votos, los escritores dependen de los lectores. Curiosamente, los escritores que más venden suelen ser ultraconservadores o abiertamente reaccionarios. Su éxito transforma sus barbaridades en mensajes de impacto.

Hoy en día, es posible adquirir un libro por poco dinero. Un ebook cuesta ocho euros o menos. Y siempre cabe la posibilidad de recurrir a una biblioteca pública. Siempre cabe la posibilidad de publicar en editoriales pequeñas, pero eso significa volverse invisible, pues estas editoriales imprimen pocos ejemplares y apenas llegan a las librerías.

Apoyar la cultura es una forma de luchar por una sociedad más culta y solidaria. Es una pena que algunos no lo comprendan y acusen a los autores de ambición por anhelar vender sus obra. No sé cuántos lo saben, pero el autor solo se lleva un 10% del valor del libro. Vender 10.000 ejemplares es hoy una proeza. Con el descuento del IRPF, eso significa ganar unos 15.000 euros por un año o dos de trabajo. Imagino que algunos piensan que es una ganancia excesiva, pese a que esa cantidad está debajo del salario mínimo. En prensa, las cosas no son mucho mejores. Si tienes suerte, puedes cobrar 120 euros netos por un artículo. Otras veces, nada. Suele olvidarse que los escritores también necesitan comer y pagar facturas. No son una élite, sino trabajadores.

Los autores de best-seller juegan en otra liga. Escriben bazofia que contamina las mentes y fomenta el conformismo. No merecen ser incluidos en la tribu de los escritores. No son trabajadores, sino merecenarios, aventureros, oportunistas. Y muchos trabajan con equipos de negros, pues cometen faltas de ortografía y no dominan la sintaxis. Al igual que en el resto de la sociedad, en la república de las letras hay mucha corrupción y miseria moral.

Rafael Narbona.

Sobre Rafael Narbona Monteagudo 21 artículos
Licencido en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor de Enseñanza Secundaria de Filosofía en varios institutos de la Comunidad de Madrid. Colaborador de El Cultural y Revista de Libros. Publicaciones en Quimera, Cuadernos Hispanoamericanos, Claves de Razón Práctica, Turia, Nueva Revista, Alfa y Omega, Vida Nueva y otras publicaciones. Tiene publicados numerosos ensayos

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