¿PRINCESAS DEL PUEBLO? ¡PAÍS!

 

Las dos son de Madrid y se llevan cinco años. Belén Esteban nació en 1973 en una familia trabajadora de San Blas: su padre era pintor de brocha gorda y su madre, limpiadora. Isabel Díaz Ayuso nació en 1978; sus padres tuvieron un bar en un pueblo de Ávila, después una papelería y más tarde empresas de material sanitario. Las dos fueron malas estudiantes. Ayuso repitió primero de BUP y acabó licenciándose en Periodismo. Esteban dejó un curso de azafata a falta de dos asignaturas y estudiaba para auxiliar de clínica cuando, según cuenta, la vida le cambió.

Las dos aprendieron pronto el oficio de la exposición pública. Esteban concedió su primera entrevista televisiva en junio de 2000 y poco después empezó como colaboradora, un trabajo que aceptó «por dinero», porque necesitaba trabajar. Ayuso entró en 2006 en el gabinete de prensa de un consejero de Esperanza Aguirre y se ocupó después de la imagen digital de la presidenta, para la que creó la cuenta de Twitter de Pecas, su perro. Una se formó contando su vida; la otra, poniendo voz a un perro.

Las dos llegaron más lejos de lo que nadie esperaba. Esteban sumó catorce años en Sálvame, una marca de gazpachos y el título de princesa del pueblo. Ayuso llegó a presidir Madrid en 2019 con el peor resultado de la historia del PP en la región, sin ser la lista más votada, gracias a Ciudadanos y a Vox. Dos años después tenía más del doble de escaños, y en 2023 obtuvo la mayoría absoluta. Desde 2024, la causa por fraude fiscal contra su pareja se ha convertido en un asunto político que ella presenta como una persecución del Gobierno.

Las dos han hecho del conflicto su género. Esteban lleva años ventilando sus disputas en los platós: «Si quiere guerra, habrá guerra». Ayuso tiene en Sánchez un adversario universal, de quien ha dicho que, como todos los perros que duermen en un palacio, tiene amo; tanto, que hasta Vox le reprochó usarlo como «problema para todo». Las dos se presentan como víctimas: una pide que la escuchen «una vez más» y la otra se dice «perseguida». Y las dos venden la misma mercancía, una supuesta sinceridad que consiste en decir en voz alta lo que su público ya pensaba.

Ninguna existiría así sin quien las fabrica y quien las compra. Los medios saben que una frase de Ayuso o una confesión de Esteban rinden más que cualquier explicación, y cada día eligen lo que rinde. El público también elige, con cada clic, cada vídeo reenviado y cada tarde frente al televisor. Se puede votar a Ayuso por su política fiscal y ver a Esteban por compañía. Pero lo que las convierte en fenómeno no es su gestión ni su gracia, sino un país que premia a quien grita y aplaude a quien se presenta como agraviado. La mediocridad no se impone: se elige a diario, con el mando y con el móvil.

¿Las necesitamos? No. Un país no necesita figuras así, ni de plató ni de la Puerta del Sol. Las fabrica cuando le resultan más cómodas que sus propios ciudadanos, y las tendrá mientras las siga comprando.

Y, sin embargo, no son iguales. Esteban tiene un programa, y Ayuso, un Gobierno. El daño de Esteban es cultural; el de Ayuso, además, tiene destinatarios. Entre ellos, los 7.291 mayores que murieron en las residencias sin ser trasladados al hospital, con unos protocolos que su Gobierno firmó y asegura que no aplicó. Entre ellos también Maricarmen, desahuciada a los 87 años, un desalojo que Ayuso despachó como algo ocurrido «en cumplimiento de la ley». Días después preguntó a partir de qué edad podía dejar de pagar a sus caseros, y luego negó que la broma tuviera relación con el desahucio. El viernes, su partido votó en el Congreso contra el decreto que prohibía desahuciar a personas vulnerables, el que se aprobó tras el caso de Maricarmen.

Una de las frases más célebres de Belén Esteban es «Hasta luego, Mari Carmen». Ayuso no la ha pronunciado. No le ha hecho falta.
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Fuentes consultadas: Lecturas, ¡Hola!, Semana, Pronto, Divinity, Telecinco, El Mundo, Libertad Digital, elDiario.es, El País, Público, infoLibre, El Salto, Infobae, El Cronista, El Español, Vozpópuli, Demócrata.

Sobre Juan Gonzalez Gonzalez Posada 42 artículos
Director de Museos y Exposiciones en Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid, desde enero de 2004. Además, es fundador/presidente de DDOOSS - Asociación de Amigos del Arte y la Cultura de Valladolid, desde enero de 1996. Anteriormente, fue Director de Comunicación y Desarrollo en Patio Herreriano. Museo de Arte Contemporáneo Español (Valladolid), de 2002 a 2004; y Coordinador de Comunicación y Actividades Culturales fuera de Cataluña de Fundación “La Caixa”, de 1988 a 1994, entre otros cargos.

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