Se escucha con frecuencia eso de que las mujeres somos el muro de contención ante el fascismo, votando mayoritariamente por partidos progresistas. La idea preocupa a los ideólogos de los movimientos ultraderechistas mundiales que adolecen del voto femenino como justa consecuencia a la anulación de derechos tan duramente conquistados. El antecedente de esta idea fue el de que la juventud era manifiestamente progresista, revolucionaria, lo que hizo que reprogramaran discursos apuntando hacia los medios más utilizados por los jóvenes en una cruzada exitosa en pro de la conquista ideológica de la última generación.
Patrocinio y dinero empezaron a llegar a los podcaster conocidos con el fin de ofrecer un discurso manifiestamente ultraconservador y/o abiertamente nazi/fascista que, reformulado, captara el interés de los jóvenes menos intelectualizados políticamente. El resultado lo tenemos claro. La juventud se ha derechizado de forma ostensible.

Si nos fijamos en EEUU, perfecto laboratorio donde saltan la avanzadilla de los experimentos políticos, nos encontramos que en las últimas elecciones se debe a los jóvenes en gran medida el triunfo de Trump. Una perfecta sincronía entre podcasters jóvenes y una amalgama de ideas básicas sobre el engrandecimiento de América, los sentimientos religiosos, el superpoder de las mujeres que arrinconan al hombre, idearios abiertamente conspiranoicos y un lenguaje cercano y abrasivo para los jóvenes, tornaron los resultados a favor de un tipo de ochenta años, millonario por familia, especulador sin alma, con las ideas más casposas y cínicas que pudiéramos ver.

Si observan ustedes la configuración del staff presidencial observarán que varias mujeres jóvenes tuneadas por cirujanos excesivos conforman el cinturón femenino de Trump. Si nos vamos a los movimientos europeos de extrema derecha nos encontramos con la misma fórmula. Y no, no hablo de las consabidas Meloni, Lepen o la alemana Alice Weidel, que también. Observamos, que al igual que con los jóvenes, los partidos de extrema derecha adoptan una estética abiertamente femenina en un intento de revertir el voto de las mujeres.
Buscando causas y origen de la explosión de xenofobia que padece no solo nuestro país, sino el mundo y Europa en particular, he encontrado a varias mujeres que, si bien no son muy populares aun, sus características recuerdan a lo que ocurre en USA con un discurso regresivo hasta la nausea.

Son jóvenes, atractivas, de piel muy blanca, ojitos azules y facciones caucásicas sin ninguna connotación racializada. ¿Casualidad? me pregunto, o quizá se trata de lo mismo que han hecho con la captación del voto joven: intentar virar al electorado femenino buscando introducir cuñas ideológicas en la masa de mujeres poco politizadas.

Realizando un artículo anterior, me encontré con Eva Vlaardingerbroek, joven que cubre los estándares físicos que encandilan a los ultras. De facciones perfectas, sin necesidad de los excesos de las yanquis que llevan kilos y kilos de silicona por diversas partes de su cuerpo, la joven de apellido impronunciable, Vlaardingerbroek, es una hermosura de ojos azules, piel delicada, adornada por unas brillantes notas académicas, que a fuer de sincera, escuchando sus discursos y leyendo entrevistas, no demuestra, ya que son puntos de vista comunes entre la ola integrista, poco originales, exentos de datos y con la absoluta y consciente capacidad de mentir y falsear sesgos. Jamás aporta datos en sus terribles aseveraciones sobre la “maldad” “invasión” de inmigrantes exagerando ad infinitum y mintiendo de forma descabellada en los discursos que inducen a un odio visceral, eso sí, todo dicho con palabra suave, gestos comedidos alejada de las formas mitineras cavernícolas que los ultras manejan.

En EEUU existen en la cola de comparsas de Trump, varios especímenes similares, con menos glamour y más bastas, es cierto, pero con el discurso calcado que nos hacen sospechar la premeditación. Personajes como Megyn Kelly, con tres millones y medio de seguidores en redes, procedente de Fox News, Riley Gaines, con dos millones y Brett Cooper también con tres millones de seguidores, han realizado y siguen laborando una tarea ingente a favor del presidente naranja. Por no hablar del movimiento Tradwives que moviliza a millones de seguidoras con un mensaje de retorno al hogar, al predominio masculino, a la tarta de manzana y una maternidad extensa con el fin de repoblar los países con la raza blanca pura y genuina. Todas las citadas son firmes creyentes de las delirantes teorías del Gran Reemplazo, afirmando la premeditación de la llegada de personas de otras razas (subsaharianos en especial) con la torva idea de fecundar a las mujeres blancas en un empeño feroz de destruir la raza blanca y la cultura milenaria que nos adorna poblando el mundo con vástagos radicalizados. Que una se pregunta al escucharlo ¿y qué? Y más cuando contemplamos la belleza que se ha producido en los países en que la mezcla de la diversidad ha sido común. ¿Qué más da que nuestra piel se oscurezca en los siglos venideros, si llevamos media vida intentando brocearnos?

Pero no me pidan que analice las gilipolleces, solo las expongo.
De todas ellas, quizá, haya sido Eva Vlaardingerbroek la que más me ha fascinado por el despliegue pretendidamente intelectual que intenta sobreponer a su discurso abiertamente racista, xenófobo y estúpido. Les confieso que tuve que dosificar la escucha de su argumentario porque pasaba de la náusea al cabreo en una alternancia peligrosa. Su discurso afirma, sin duda ni prueba, que las violaciones ¡de niños y niñas! en Europa proceden de inmigrantes. Ni aporta datos ni pruebas. Insiste en los crímenes con arma blanca que siegan la cabeza de los pequeños después de violarlos en grupo. Sin pruebas ni datos, es más, los datos claros que existen demuestran a las claras que las afirmaciones son mentirosas. Habla, reitero, sin duda ni prueba, de que la teoría del Reemplazo ha dejado de ser una idea para convertirse en realidad insistiendo con torva maledicencia en que nos han invadido subsaharianos que han tomado las ciudades dispuestos a violar a toda hembra caucásica fértil con el fin de embarazarlas y repoblar el ejemplar mundo blanco.

Ha intervenido en foros internacionales, como en Hungría, respaldada por el patriarca Orban, Abascal y el resto de la plaga de ultras que movilizan masas en estos momentos. El discurso es común y con pocas variantes en los pulpitos donde destila odio y una capacidad rapaz de movilización de los bajos instintos más rastreros de humanos poco críticos. En los últimos tiempos se ha convertido en ferviente católica, dando el paso, según propias palabras, no por lecturas o la meditación de textos teológicos, sino por el visionado de videos en YouTube durante la pandemia.
Ese es el nivel…

https://elpais.com/elpais/2019/03/22/planeta_futuro/1553271163_819212.html
Habría que recordar a la joven nacida en los Paises Bajos , que fueron blancos serbios los que pusieron en práctica esa repoblación. Recuerden lo ocurrido durante la guerra de los Balcanes cuando violaron a toda mujer musulmana que se encontraban al paso con el fin de trastornar la supuesta raza de los habitantes musulmanes…Pero ya les digo que no busquen ni pruebas ni datos en los discursos racistas y xenófobos que suelen ser sosias unos de otros. Coinciden las ideas delirantes, acusando de crímenes fantasiosos y escabrosos sin viso de realidad, falseando o utilizando datos concretos como lo ocurrido en Torre Pacheco, para sembrar el caos y el odio irracional. Se trata de prender la mecha y que el incendio se extienda, para ello está el catecismo que recitan estas necias, llámense Rocío de Meer, las cheerleader de Trump o Eva Vlaardingerbroek. No cabe duda de que es la misma mente quien realiza el guion que es recitado por los cuatro puntos cardinales de Occidente y más allá.

Leyendo y escuchando a la dama en cuestión se constata que el taimado organigrama político ultra anda a la conquista por mimetización del voto femenino. Algo que está inventado y experimentado, porque a la vez que me empapaba de los discursos actuales el recuerdo de un siniestro personaje asaltó mi memoria. El nombre es el de Julius Streicher, creador, propietario y redactor del libelo Der Stürmer.
Es posible que con este salto memorialistico ustedes crean que les estoy haciendo un Reductio ad Hitlerum, por eso les ruego que sigan leyendo sin presunciones.
Por si desconocen el calibre del citado Streicher y su periódico les añado información. El periódico Der Stumer, se ocupaba principalmente de difundir sistemáticamente propaganda antisemita. Desde los inicios del partido nazi, las publicaciones como Mein Kampf de Hitler y periódicos como Der Stürmer (El Atacante) se dedicaron a propagar un antisemitismo virulento, las publicaciones presentaban a los judíos como una «raza inferior y destructiva», culpándolos de todos los males de Alemania (derrota en la Primera Guerra Mundial, crisis económica, comunismo, etc.).

Der Stürmer, en particular, realizaba caricaturas grotescas y obscenas de judíos, a menudo asociándolos con imágenes repugnantes y con «libelos de sangre» (acusaciones falsas de que los judíos usaban la sangre de cristianos en rituales). Estas representaciones buscaban generar repulsión y odio hacia los judíos.
Como consecuencia de ello, se legitimaba la discriminación y la violencia hacia las razas defenestradas por el libelo. Antes de la «Solución Final», las publicaciones nazis crearon un ambiente de «tolerancia» hacia la violencia contra los judíos, gitanos y otros grupos que consideraban inferiores. Por eso se toleraron las Leyes de Núremberg (1935) que negaban la ciudadanía a los judíos prohibiendo matrimonios mixtos. Mucho antes de la Kristallnacht (Noche de los Cristales Rotos, 1938), hubo intensas campañas de propaganda que demonizaban a las razas impuras justificando las medidas en su contra allanando el camino a los pasos posteriores.

Al presentar a las razas como subhumanos, parásitos o enemigos peligrosos del Reich alemán, la propaganda nazi buscaba eliminar cualquier empatía o consideración moral hacia ellos. Esto facilitó que tanto los perpetradores como la población en general aceptaran, o al menos consintieran, las políticas de persecución y, finalmente, de asesinato masivo. La preparación previa es imprescindible si se pretende que la población admita como normal lo que son leyes y aptitudes aberrantes.
A la vez, la movilización para la guerra y el genocidio estaba servida. Cuando Alemania inició la Segunda Guerra Mundial, la propaganda nazi se intensificó para convencer a civiles y soldados de que los judíos no solo eran subhumanos, sino también enemigos peligrosos del Reich propugnando su desaparición física en la idea de que las subrrazas debilitaban al glorioso pueblo alemán. Esto era esencial para motivar a quienes llevarían a cabo el asesinato masivo.

El libelo se explayaba de forma contundente con temas recurrentes insistiendo en las mismas ideas una y otra vez hasta convertirlas en algo plausible aunque fueran totalmente descabelladas. Sin pruebas ni datos tal como ocurre ahora con los discursos racistas y xenofobos. Como ejemplo sirve El «libelo de sangre» (Blood Libel) en donde publicaban historias y caricaturas acusando a los judíos de secuestrar y asesinar niños cristianos para usar su sangre en rituales religiosos (una calumnia antisemita medieval resucitada). Con un mensaje constante de que : «Los judíos son monstruos sedientos de sangre que asesinan a nuestros hijos inocentes. Son una amenaza para nuestra pureza racial y nuestra sociedad cristiana.»

https://lapajareramagazine.com/25579-2

Y como no, anticipándose a la Teoría del Gran Reemplazo, hablando de «contaminación racial» (Rassenschande) denunciando con vehemencia las relaciones entre judíos y «arios» como una «contaminación» de la sangre alemana, publicando detalles sensacionalistas y a menudo inventados de casos de «vergüenza racial«. Como indica este texto: «Las relaciones entre judíos y alemanes son un crimen abominable que destruye la pureza de nuestra sangre y de nuestra raza. Los judíos buscan degradar a nuestra gente.»

Como ven, Der Stürmer no solo informaba (de manera distorsionada) sino que incitaba activamente al odio y la violencia. Sus caricaturas, a menudo dibujadas por Philipp Rupprecht (conocido como «Fips«), eran fundamentales para el impacto visual y la propagación de estereotipos. A través de la repetición constante de las mentiras y acusaciones, Der Stürmer contribuyó a la deshumanización total de los judíos, un paso esencial para que gran parte de la población aceptara o fuera indiferente a las persecuciones y, finalmente, al exterminio masivo en el Holocausto.
Julius Streicher, el editor de Der Stürmer, fue condenado por crímenes contra la humanidad en los Juicios de Núremberg y ejecutado por su papel en la incitación al odio y al genocidio, a pesar de no haber participado directamente en las ejecuciones físicas. Su periódico es un ejemplo escalofriante del poder de la propaganda para manipular y movilizar a la población hacia la atrocidad.

En resumen, las publicaciones nazis fueron un componente vital de la maquinaria de propaganda que preparó el terreno ideológico y psicológico para el Holocausto, porque la labor de la propaganda fue y es transformar el odio racial en una justificación para el genocidio sistemático.
Imaginen el calibre de este libelo cuando el mismísimo Rodolf Höss, jefe de Auschwitz cuenta en su autobiografía que le parecía exagerado y detestable. Lo que les quiero asegurar es que las barbaridades que expresa el libelo Der Srumer no se distancian demasiado de las expresadas por la joven ultra Eva Vlaardingerbroek. Cierto que tanto su voz melódica, dulzura del rostro y sus maneras suaves la alejan del lenguaje groseramente mitinero de los prebostes nazis. Constatemos, además, que dichos discursos no se realizan en la calle, o en foros de cloaca, sino en prestigiosas tribunas internacionales.

No sé si recuerdan la cronología de la famosa Noche de los Cristales Rotos (Kristallnacht) o Pogromo de Noviembre. Un supuesto comunista alemán (hay dudas históricas de que fue un atentado preparado, en todo caso, no hay nada claro sobre el origen del mismo) Herschel Srynszpan, hijo de deportados por las leyes raciales, atenta contra la embajada alemana en París, hiriendo al embajador, Ernst vom Rath, que poco después muere. Goebbels durante una reunión del partido nazi aprovecha para realizar un discurso incendiario que dan paso a la locura nocturna. Los resultados son bien conocidos. Destrucción de innumerables comercios judíos, todas las sinagogas de Austria y Alemania fueron atacadas (se destruyeron 1400) noventa y un judíos asesinados por la turba, 30.000 detenidos y luego deportados (todos judíos, ni uno solo de los linchadores)

Les cuento el desarrollo de la Noche de los Cristales Rotos, por si les recuerda, salvando las distancias, en algo lo ocurrido en Torre Pacheco.
Y es que las comparaciones son inevitables, con la salvedad de que en la Alemania del año 1938 no existían redes sociales ni internet. Las noticias y los discursos de odio tardaban un tiempo en llegar y hacer mella en el destino previsto, también había en Europa partidos de izquierda emergentes y fuertes que enfrentaban el discurso de odio, cosa que hoy no existe, porque la izquierda anda agazapada intentando salvar los pequeños logros de una democracia liberal, que si bien nos vale como punto de partida, anda lejos de utopías socializantes

El miedo al diferente, la demonización del racializado, la difusión de crímenes falsos, de teorías conspiranoicas peregrinas, la falta de rigor y la sobra de grandilocuencia populista que apela a las vísceras más bajas de la mente poco intelectualizada de los humanos, son las mismas. Solo que los medios son mayores. Mucho me temo que para ver los resultados no haya que esperar demasiado.
María Toca Cañedo©
Bibliografía:
https://es.wired.com/articulos/internet-de-extrema-derecha-que-tucker-carlson-construyo
https://www.religionenlibertad.com/opinion/250715/homosexualismo-politico_113164.html
Julius Streicher, Der Sturmer, and Fueling the Nazi Propaganda Machine
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Nota de página: Der Stürmer (El Atacante) fue un periódico semanal nazi, fundado y editado por Julius Streicher, que se publicó desde 1923 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945. Fue una de las herramientas de propaganda antisemita más virulentas y explícitas del régimen nazi.
A diferencia del Völkischer Beobachter, el periódico oficial del Partido Nazi, Der Stürmer tenía un estilo más sensacionalista y popular, con lenguaje crudo, caricaturas grotescas y contenido a menudo pornográfico o escandaloso. Esto le permitía llegar a un público más amplio y menos educado, difundiendo el odio antisemita de manera muy efectiva.

Bravo es para no perder la memoria nunca. Gracias