Cuando el mal y la banalidad se convierten en héroes del dolor y el hambre, haciendo que las tinieblas nos transmuten en sombríos solidarios de un movimiento sagrado, nacionalista e insolidario formado por escogidos de Yahvé, el dios repartidor de la propiedad de la tierra y la limpieza de sangre en este mundo, es imposible pararse a no pensar, como lo que ha sido un genocidio del pueblo palestino en la franja de Gaza, con rechazo mundial de millones de personas a esa guerra de intervención del fascismo de los sionistas israelíes representados por su gobierno, lo han convertido en una paz fraudulenta a la que bautizan con el nombre ostentoso y falaz de alto el fuego, para continuar con el genocidio palestino, pero ahora, eso sí, sin sentir el molesto zumbido del rechazo de las multitudinarias manifestaciones contra los malvados que se proclaman escogidos por su Dios, el repartidor de la tierra y la limpieza de sangre, sabedores de que el silencio no solo ayuda en las matanzas colectivas, sino que también colabora con ellas, porque si a uno le molestan cuando está asesinando con placer y para, no es posible dar gracias a Dios y concluir la inhumana cacería en su nombre, hay que seguir adelante la fiesta con discreción y elegancia; y tras ella continuar otro nuevo genocidio festivo, en el que la ostentación deliberada de la maldad humana sea aun mayor.

Y, si es verdad el dicho que el drogadicto necesita cada vez suministrarse más dosis de calmante para conseguir el mismo efecto, no son nada esperanzadoras las cosas que estos genocidas y sus adláteres , nos están preparando en Gaza y en el mundo como para esperar actos ilusionantes por los que merezca la pena gritar con convicción ¡ Feliz 2026 ¡
Enrique Ibáñez Villegas

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