Anidar para crecer más fuerte

Sin querer caer en el desánimo, cosa que no se me da bien y entraña peligro de nihilismo que es el escalón anterior al descalabro, lo cierto es que andamos por tiempos penumbrosos. Tiempos que comenzaron hace mucho, quizá con esa invasión mentirosa e infame que el jefe del  triunvirato de triste recuerdo -ya saben, Bush, Aznar y Blair– cuando la falacia de las armas de destrucción masiva colaron puenteando a los organismos internaciones  que los tres formaban arte y parte. Como los malos jugadores, comenzaron a hacerse trampas a las normas que ellos (y otros) habían creado formando una zapatiesta en el Medio Oriente de la que no hemos salido aún. Se demostró que la mentira rentaba pingües negocios troceando Irak, un país maltratado por la historia y por la política, haciendo de su capa un sayo, ganando dinero ellos y los amigos. De aquellos vientos…

Lo peor fue que la mentira  coló. No pasó nada y los jefes se enviciaron. Con la llegada de un malvado psicópata narcisista a la Casa Blanca la cosa se ha disparado hasta límites inverosímiles. Antes de la segunda entronización del infame de color naranja en el gobierno americano, el genocida  sionista  Netanyahu había vuelto a saltarse  las líneas rojas del orden internacional sin que nadie pusiera freno al despiporre de muerte y de actos contra natura que ese ejercito maldito a las órdenes de un criminal de guerra, ejecuta sin temblarle el alma ni un momento. No solo no impidieron que la barbarie se colmara hasta el infinito, sino que alentaron las masacres. Con el amigo Trump la cosa ya anda desatada.

Son sus propias leyes las que se saltan. Desvirtúan a  sus propios organismos, creados al rebufo del horror que produjo la Segunda Guerra Mundial, cuando se empezaron a destapar los espantos de los campos de concentración  y a pasar revista entre  los cascotes de una Europa destruida por la locura de una ideología además de    por la cobardía de esa misma Europa que había dejado caer,  primero a España, luego a Austria y ya cuando vieron que el lobo alemán se comía Polonia pusieron freno. Tarde y mal. De haber escuchado el desesperado discurso del doctor Negrín en las Sociedad de Naciones en 1938, cuando clamaba ante la indiferente mirada de los gobernantes europeos, el lobo alemán, que entonces no pasaba de zorrillo, quizá se hubiera amedrentado. Recuerdo las tristes palabras de Negrín* trasladadas a ese libro emotivo y hermoso que es Mares de Sombra, con el tono lastimero y fatalista que le pone Matilde de la Torre: “ Lamentarán no haber defendido a España, porque ustedes van detrás” clamaba el pobre Negrín a los pedernales europeos.

Ay, los ingleses con su flemática indiferencia de entonces, como ante el horror palestino de ahora. Ay, esa izquierda francesa torciendo la cara en gesto de “no me mires que no estoy”, de esa Europa egoísta -como la de ahora-  y tan cobarde que daba asco mirarla de frente.

Dejaron caer a la democracia española, como después no se frenó al trio de las Azores con Irak,  como han dejado que el genocida Netanyahu y sus cómplices exterminen al pueblo palestino, y las consecuencias se van notando.

¿Qué son sino los ataques con disculpas vergonzosas a Venezuela del simiesco Trump? Nada justifica una invasión a un país, porque hay mil formas de presionar para mejorar el sistema democrático que parece no tener Venezuela. Si tanto le interesa la democracia a Trump ¿por qué no le escuchamos bramar un poquito sobre  Nicaragua que la tiene más cerca y padece el tormento de un sistema corrompido y despótico que tiene a la población harta? Será que le falta el elemento esencial para el amor yanqui: el petróleo. O ya puestos ¿por qué justifica Trump el troceo de un periodista que hizo el bueno de Mohamed bin Salman, reconocido “demócrata” que “hace cosas que pasan” además de ser un musulmán como los que expulsa cada poco de su país? Se ve que la democracia solo sirve si incrementa los intereses de la Gran Manzana, es decir de Trump, de los trumpianos y sus mafias. Nos tememos que  conociendo el percal simiesco de los que van a invadir Venezuela y luego tomarán el poder, no podemos menos que compadecer a los pobres venezolanos porque van de Guatemala a Guatapeor.

No valen ya las leyes internacionales que se autoimpusieron las potencias triunfantes de la guerra porque desde hace un tiempo la consigna es que Europa y sus supuestos valores de democracia liberal con tintes keynesianos más o menos explícitos, o si quieren valores de Occidente representados en la ONU  -malamente, ya sé, pero algo había- incluso en la UE, se están saltado con paso atlético en aras de la nueva sociedad surgida al calor de los ultrarricos, de los aficionados a torcer la vista dos siglos hacia atrás. Porque los signos de modernidad están bien para bitcoins, mensajes instagrameados, tiktokeados pero lo cierto es que nos llevan de cabeza hacia una Edad Media 2.0 con señores feudales dueños de tierra y haciendas  con una mayoría de siervas de la gleba, o más bien, dignas y serviles criadas que les parirán hijos, les cuidarán la casa, harán pan y plancharan sus camisas como las consabidas tradwife tan de moda ahora mismo. Buscar la justicia, la verdad, ser solidaria, empática, buena gente, se ha convertido en concepto woke denostado por las mentes dirigentes. Si Abascal quiere desinfectar el recinto donde se despidió a Robe, si García Albiol expulsa a la intemperie a cuatrocientas personas subsaharianas en pleno invierno en un alarde aplaudido de buena gestión, el mundo  por el que luchamos ha acabado.

Se lleva tiempo trabajando en la nueva sociedad y está dando frutos con la ultra derechización del civilizado Occidente -las otras partes del mundo, pobres, siguen como estaban, mal o peor- Recuerden la gira europea que realizó el singular Steve Bannon repartiendo millones de dólares  a cascoporro por los partidos ultras de toda Europa –entonces minoritario- que comenzaron a subir como la espuma, al calor de la entrada de pasta trumpiana en sociedad con  el Yunque y alguna otra siniestra secta de las que proclaman que familia solo hay una, que las mujeres en casa y a servir, y que la gente lgtbiq+ mejor quieticos y calladas porque se puede prender la pira inquisitorial. Mucho  me temo que de la que vamos el Santo Oficio será desenterrado en breve.

Estos son los mimbres de la nueva sociedad y con ellos debemos bregar, a menos que un  milagro salga al rescate, pero hace mucho que no creo en ellos. Porque lo cierto es que  García Albiol saca mayoría absoluta en Badalona, población de inmigrantes españoles que años atrás llegaron en iguales condiciones que los subsaharianos de ahora. Lo cierto es que  Abascal sube como la espuma siendo votado por gente que claramente verá perjudicada su vida dándoles poder, porque no hay tanto terrateniente ni rico en España como votos tiene el infame  Vox, o sus socios del PP  – no sabemos qué partido habla de ambos cuando sueltan brutalidades-

Por parte de la izquierda no veo mucho movimiento de masa, ni de ideas, ni de nada. Empeñada en mantener a un gobierno caduco y embarrado en lodo o sesteando a ver si hay algún milagrito que les saque de la convalecencia perpetua, mientras los que antes querían asaltar el sistema,  siguen en la cama ideológica del marxismo, trotskismo o similar, como si no hubieran pasado dos siglos desde que las viejas glorias filosóficas nutrieron las mentes de nuestras lumbreras izquierdosas. Andan conscientes del problema realizando análisis sesudos de la situación, pero anquilosados en un pasado dialéctico que parece no interesar al votante  ni encontrar vías de respuesta y combate a las embestidas medievales de los hijos putativos del trumpismo.

Me dirán ustedes, si han llegado hasta aquí, que para no tener desanimo lo disimulo bien. Tienen razón por eso no me despido sin dejarles una mijita de oxígeno que se me ocurre. No es mucho, pero algo sí que es.

¿Recuerdan ustedes lo que el maestro de la Lengua de las mariposas, decía en clase? “Si dos  generaciones viven en libertad ya nadie les podrá quitar el gusto por ella” (no es textual, pero tiene el sentido) No seremos muchas, pero sí bastantes las que hemos vivido y vivimos libres, sabiendo que la vida es corta que  la tierra no nos pertenece más que en usufructo y a poco que hagamos bien, da gusto vivir  en una sociedad de valores igualitarios luchando por mejorar,  por lo que sugiero que  nos acurrucaremos en un nido oculto guardando lo que sabemos, algún libro importante y recortes de prensa libre (que la hubo alguna vez) y anidaremos para cuando pase la tormenta salir más fuertes a comernos las calles y a bregar por lo que siempre hemos creído, que o nos salvamos unidas o no se salva ni dios.

Eso, o la desaparición de la especia homo sapiens que bien nos la hemos ganado.

Por si no vuelvo. Felices fiestas.

María Toca Cañedo©

 

Por si quieren leer el discurso del doctor Juan Negrín, ultimo presidente de la República española, que realizó ante la Sociedad de Naciones.

https://www.ciere.org/files/files/Del%20puro2_%20109.pdf

Sobre Maria Toca 1890 artículos
Escritora. I Premio de Novela Ateneo de Onda 2016. II Premio Concurso Literario de Relatos del Bajo Cinca, 2015. I Premio de Relato Guadix 2020 Finalista de varios... Hasta el momento, tres novelas publicadas: Son celosos los dioses, Prototipos, El viaje a los cien universos. Poemario: Contingencias. Numerosas participaciones en libros de relatos corales. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina

Sé el primero en comentar

Deja un comentario