Carmen Lamela, magistrada del Tribunal Supremo, acusó de terrorismo a Juan Manuel Bustamante Vergara, de 27 años, alias Nahuel, un joven anarquista vegano por escribir el tuit «Goku vive, la lucha sigue«. Goku es un personaje de Dragon Ball, un manga. No es un terrorista, sino un personaje de ficción caracterizado por su corazón puro e inocencia, pero Lamela solo debía leer al difunto Ussía y a otras plumas similares y Goku le sonó a subversión marxista. Así que envió a Nahuel a la cárcel, donde el joven pasó año y medio, algunos meses en régimen de aislamiento. Ahora los tribunales reconocen su inocencia y le indemnizan con unos ridículos 54.650 euros.

¿Se puede decir que España es una democracia? Casi todos los jueces son de derechas y muchos sienten nostalgia del franquismo. Lamela es de mi edad, más o menos. Recuerdo a las personas de mi generación que solían opositar a jueces: hijos de familias burguesas que acudían el 20-N a la Plaza de Oriente y a misa los domingos. Muchos simpatizaban con Fuerza Nueva y miraban con desdén a los obreros y consideraban a los izquierdistas sus enemigos naturales. Ahora pueden materializar sus prejuicios con una toga que les proporciona un poder casi absoluto.

Si gobiernan el PP y VOX, habrá más casos como el de Nahuel. Con el PSOE, ya se ha condenado a sindicalistas (los seis de la Suiza) y a jóvenes antifascistas (los seis de Zaragoza). La tibieza del PSOE solo favorecerá la abstención y división de la izquierda. Es decir, a la derrota de las fuerzas progresistas. Nos esperan tiempos recios. Tiempos de resistencia. Hay muchos jueces como Peinado, Hurtado, Carlos del Valle, Lamela, Almudena Lastra o Espejel.
Solo los ingenuos creen que las actuales democracias son la expresión de la voluntad popular. Siempre han sido el barniz del poder del Capital, la máscara sonriente que oculta las miserias y corruptelas de un sistema donde el ser humano solo es material fungible.
Rafael Narbona.

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