San Lorenzo me muestra el silencio ajado de sus muros, una calma añeja que sobrecoge, que me invita a la inmersión, a recopilar lo vivido, pura simbiosis, pienso: sus piedras inertes me devuelven la vida que hoy les hemos proporcionado. La desacralizada iglesia, durante veinticuatro horas, ha sido testigo inmutable de voces y anhelos, corales, compartidos, en comunión. Me pregunto en qué lugar de su infinita memoria habrán quedado recogidos.
Es noche en San Lorenzo, aunque aquí el tiempo transcurre lento, irreal, como si todo en ella fueran ausencias del pasado y del futuro, porque el presente parece diluirse entre sus arcadas. Pero ha habido una mañana plena de encuentros, de abrazos, de besos, de dolor compartido.
POR LA VIDA EN PALESTINA, reza una pancarta en el desolado altar, la anteceden dos banderas, dos símbolos de la paz, la justicia, la tierra y el mestizaje. Hay Al Andalus en Palestina.
Hoy, San Lorenzo ha sido el epicentro de un terremoto de solidaridad, uno de los que ya recorren el mundo resquebrajando las fallas de la barbarie. Hambre x HAMBRE, decían los carteles, y su eco encontraba asiento a lo largo y ancho de la geografía andaluza: Granada, Córdoba, Málaga… Ha sido durante el no almuerzo, cuando la minuta nos ha ofrecido uno de los momentos más inolvidables: en una cercana lejanía, una mujer con kufiya y el azul del Egeo a sus espaldas, nos mostraba su miedo, su determinación, su infinita dignidad.
-Sólo tenemos nuestro cuerpo y ya hemos decidido ponerlo al servicio de la causa, nos ayuda vuestro aliento, pero, por favor, no se olviden de Gaza.
La empatía, el amor, el dolor, la sed de justicia, el valor de lo humano no conoce distancias, porque su grito ha sido un susurro en nuestros corazones, una bocanada de dignidad, un abrazo y un empujón que nos hará seguir en la lucha, más firmes, más convencidas, más resueltas a llegar al final, el de la barbarie y la crueldad sin límite.
Durante horas muchas manos han cosido la bandera Palestina, infinita, desde el río hasta el mar. Una bandera de sueños rotos, truncada de amores, de muertes en vida, que tenemos la obligación de convertir en semillas de paz y futuro. Una bandera que acabó depositándose en el suelo de una plaza universal, donde un centenar de voces han llorado, rezado y cantado a la paz por PALESTINA.
Juan Jurado.
*Nota de Redacción: Nuestro compañero Juan Jurado, unido a un grupo de gente solidaria han realizado una huelga de hambre en Úbeda al igual que en otras partes de España. Esta es su crónica de unas horas en que han compartido también en directo con la flotilla. La respuesta ante el genocidio de millones de personas está siendo la parte que mantiene la dignidad de un mundo a la deriva.
Profesor de Lengua y Literatura española. Publicaciones en La prensa en el Aula. Octaedro. Cuaderno para la comprensión de textos. Octaedro.
Ponente del Diseño curricular base para la enseñanza de la Lengua y la literatura española en la ESO, en Andalucía.
He sido portavoz y concejal por el grupo municipal de IU en Úbeda.
Actualmente no milito en ninguna organización política, pero si la calle me llama, voy.
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