Es difícil encontrar una foto de Ulrich Siegmund sin sonreír. A sus 35 años, acaba de liderar a AfD hasta un histórico 43,8% en Sajonia-Anhalt, con opciones de ser el primer jefe de gobierno regional de la ultraderecha alemana desde 1945. Imagen de «yerno perfecto«: simpático, selfies, dominio absoluto de redes.
Empezó en la CDU a los 18 («un error»), pasó a AfD en 2016; dejó la Iglesia católica en 2017 por el ideario etnonacionalista del partido. Su federación es «caso confirmado de extrema derecha» desde 2023. Hace dos años, ni Le Pen ni Meloni lo quisieron en sus grupos europeos por su ambigüedad con el nazismo: demasiado radical incluso para la ultraderecha organizada.

En 2023 participó en la conferencia secreta de Potsdam (una reunión revelada por periodistas de investigación que juntó a políticos de AfD, empresarios y neonazis, y que desató protestas masivas en Alemania) sobre «remigración«: expulsión masiva de extranjeros y de alemanes con raíces migrantes, junto al austriaco Martin Sellner, ideólogo del Movimiento Identitario europeo y creador de esa idea, hoy con la entrada prohibida en Alemania. En otra reunión documentada dijo con sus propias palabras: «el paisaje urbano debe cambiar. Hay que presionar a los restaurantes extranjeros». Y añadió que quería que fuera «lo menos atractivo posible vivir allí para esa clientela«. En público suaviza el mensaje a «ilegales y delincuentes». Por Potsdam, el Parlamento lo destituyó en 2024 de una presidencia de comisión. Su portavoz Patrick Harr y su colaborador Laurens Nothdurft vienen de una organización neonazi prohibida en 2009. Activistas identitarios graban sus vídeos de campaña, pagados por el partido.

Nació en 1990, tres semanas tras la reunificación, en Havelberg; creció en Tangermünde. Padre ingeniero, madre muerta en accidente de equitación, un hermano en política municipal. Lema familiar: «nada cae del cielo«. Hace campaña en una moto Simson, símbolo nostálgico, pese a no haber vivido la RDA. Casado, una hija de relación anterior.
Se define a sí mismo como «un tipo completamente normal». Vendía perfumes y ambientadores; su tesis fue sobre marketing de fragancias, habilidad que aplica ahora a vender exclusión étnica. Cuando Der Spiegel lo llamó «el hombre más peligroso de Alemania», firmó ejemplares en TikTok como mercancía de campaña. Consiguió a su padre un empleo de 5.500€/mes con un diputado amigo; hasta su propio partido lo criticó. También ha sido señalado por nepotismo dentro de su propio equipo regional, algo que defiende alegando que no ve «ningún problema» en que los cargos del partido contraten a familiares de otros compañeros. Sonrió y aplaudió mientras un cómico bromeaba sobre ahorcar a Merkel, antes de cantar el himno de la RDA.

Preguntado si se distanciaba del plan de Sellner, respondió sin negar nada: «las acusaciones deben ser rechazadas». En su despacho guarda botellas de vodka con forma de Kaláshnikov y una taza del Ejército ruso; cree que el enfrentamiento con Rusia fue «un error estratégico» y su programa refuerza la enseñanza de ruso en las escuelas, como en la RDA. La noche de su victoria, Trump celebró el resultado en Truth Social, lo compartió el enviado de Putin Kirill Dmitriev llamándolo «victoria histórica», y Musk también felicitó; el Washington Post lo llamó «político con toque MAGA«. Esa noche definió la reemigración mucho más ampliamente: «se aplica a cualquiera que no contribuya a la sociedad». Propone además eliminar la escolarización obligatoria por homeschooling al estilo estadounidense.

Elegido con el 97% de apoyo interno en mayo de 2026. Entre sus apoyos, Hans-Thomas Tillschneider, uno de los dirigentes más radicales de AfD. Su programa quiere sacar a Sajonia-Anhalt de la radiotelevisión pública por «desinformación». Tras ganar, se burló de Merz: «un muy buen promotor de campaña para nosotros«. La escritora Jana Hensel resume su fórmula: «es de Sajonia-Anhalt, habla como la gente de Sajonia-Anhalt, es un poco más atractivo que la gente de Sajonia-Anhalt«. Su victoria provocó una protesta de 2.000 personas en Fráncfort pidiendo ilegalizar a AfD. Sin mayoría absoluta, necesita tránsfugas: la BSW de Wagenknecht deja la puerta abierta a abstenerse. (El Consejo Central de Judíos alemán mostró «consternación»; el embajador israelí, en cambio, pidió condenar también el antisemitismo de izquierdas, sin nombrar a AfD.)
Fue en Anhalt, en 1932, donde el Partido Nazi ganó sus primeras elecciones. Puede que baste una sonrisa más.
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Juan González Posadas.
Fuentes:
La Nación, Infobae, eldiario.es, Deia, Der Spiegel, Euronews, Irish Times, France24, Wikipedia, t-online.de, taz.de, correctiv.org, NPR, CNN, Washington Post, CBS News, Radio JAI, La Vanguardia.

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