No creo equivocarme si les digo que, si preguntamos a los/as votantes de Isabel Díaz Ayuso, una gran mayoría responderá que no les gusta demasiado, que la consideran un poco corta, incluso ordinaria pero la votan porque les interesan sus acciones políticas. Les invito a hacer la prueba, si tienen amigos/as en Madrid, o si conocen personas que simpaticen o voten al PP pregunten y me pasan resultados. Suelo hacer esa pregunta siempre que tengo ocasión y salvo excepción la gente responde lo indicado. Si lo hacemos con Feijoo, es posible que encontremos algún/a admiradora del gallego, pero en general no les importa demasiado quién lidere, si es listo o tonto, si gusta o no. Para la derecha lo que cuenta es el cómo y el qué. Les importa que defienda los privilegios de clase, la propiedad privada por encima de cualquier premisa solidaria, como la posesión de varias viviendas dedicadas a la especulación que empobrece el mercado de la vivienda convirtiéndolo en pura especulación, también que mantenga la mínima carga impositiva o los beneficios que reporta la privatización de servicios que les resulten rentables a los beneficiados. En menor medida valoran la seguridad en las calles, cierta homogeneidad racial y cultural, algo de patria, algo de bandera rojigualda, un tanto de toros y otro tantico de caza. Poco más.

Lo cierto es que a la derecha les importa un cojón quién reparta dividendos mientras haya dividendos que repartir.
Les confieso que me fascina el pragmatismo de esa derecha, al menos de la española que es la que conozco. Me produce envidia tanto que llegando los tiempos electorales se me agría la mirada y tuerzo el morro con rabia preguntándome ¿por qué la izquierda no adolece del mismo pragmatismo? ¿Por qué no somos capaces de sobreponernos a las mínimas diferencias que nos separan yendo juntos y luego ya veremos de matarnos o seguir?

Si hacemos la misma pregunta sobre los/as lideres de la izquierda, las respuestas varían con un “no me gusta” “es pasiva agresiva, no me gusta” “se le ve muy subidito…el cargo y tal. Se le ha olvidado la gente” “a ese no le voto, que es un socialdemócrata” “lacayo del PSOE” “no sabe nada de la lucha de clases” “ni idea de acceder a los medios de producción” “no me gusta su discurso, parece prepotente” y más que se les pueden ocurrir a ustedes. Salvo cuando se mueren no he conocido a un/a líder que tenga alabanzas mayoritarias resaltadas por las personas que integramos eso que anda a la izquierda del PSOE.

Me he preguntado muchas veces si en la izquierda subyace, en un oculto subconsciente, el deseo de casarse con su líder. O amarle con amor ciego. O subyugarse hasta ungirse con el deseo de adoración total. Cuando pregunto ¿qué medidas le pides a la gente que representa tu voto? las respuestas se diluyen acabando con el consabido…”no me gusta esa, no me representa”
Por mucho que insista solo consigo que se me hable de emociones personales, o percepciones individuales, nada razonado en cuanto al trabajo o a la posibilidad de acceder a logros comunes, no los ideales porque eso es utópico y quizá poco democrático, pero si a seguir subiendo los escalones en la consecución de una sociedad más justa, más equilibrada y más solidaria.

El “no me gusta” puede seguir con disquisiciones más o menos emocionales o pragmáticas, pero la premisa es subjetiva y poco razonada. Por eso suelo acabar la conversación con un “no te cases con él/ella solo dale el voto”
Confieso que no hay manera. No tengo éxito. Por eso envidio a la derecha que jamás se cuestiona si le gusta más o menos el candidato/a, ni tan siquiera si está capacitada o no. Creo que nadie duda que, si se votara por capacidades nadie lo haría por Ayuso…y saca mayoría. Ni por Trump y le han votado muchos millones de personas. Son burdos, ignorantes hasta el ridículo, crueles, inanes, mediocres hasta dar vergüenza. Pero les votan…porque la gente de la derecha busca, no que su líder sea lumbrera, sino que defienda sin fisura y sin pamemas sus intereses.

¿Debería la izquierda imitar el pragmatismo de la derecha? Sí. Tajantemente sí. Queremos más respeto por lo público, más justicia social, que la vivienda sea asequible, que la sanidad y la enseñanza sean publicas sin fisuras ni excepciones, que los inmigrantes sean bienvenidos, que funcionen las comunicaciones, que se potencie lo público revirtiéndose las malditas privatizaciones realizadas años atrás. Y que nuestros representantes no sean corruptos, porque en eso no podemos claudicar. La corrupción, que tan bien tolera la derecha, nosotras no la soportamos. Si queremos todo eso, qué más nos da si las personas que nos representan no nos gustan. Porque en ese “no me gusta” solo hay subjetividad y poco, muy poco análisis. Cierto es que, al realizar la pregunta, la respuesta emocional suele revestirse de un discurso ligeramente elaborado de supuestos o de certezas ambiguas que no convencen a nadie.

Y no es que yo niegue padecer ese pecado. Lo padezco y bastante. Tengo fobias y filias clarísimas y persistentes, pero les juro a ustedes que, aunque me cueste, voto en pragmático.
Ya decía Anguita lo de “programa, programa, programa” Porque lo que importa es que apliquen el mandato que les damos, lo que importa es que obedezcan las premisas con que funciona la izquierda.

Viene esto al espectáculo que se nos viene debido a la cercanía de elecciones. El pobre Rufián se ha embarcado en el utópico sueño de la unión de las izquierdas; intuyo que en breve mandará al personal a esparcir boñiga porque esa plaza es intoreable. Ahí es nada. Unir los reinos de taifas en lo que bien podría ser una Plataforma electoral de pactos puntuales y de miras a lo lejos, puestos los ojos en lo que une en vez de las supuestas divergencias.

¿Qué diferencia el programa de Podemos del de Sumar? Y no me digan que el veto, la traición de Yolanda, el populismo de Ione o de Irene…quiero respuesta de los datos de los programas. ¿Qué diferencia al BNG de Bildu o de ERC? Es posible que siendo antiguos partidos de las naciones del estado español les diferencian las concepciones de país de cada uno, pero sus premisas políticas creo que no difieren casi nada.
¿Y Adelante Andalucía de IU? No niego que existen matices diferenciadores…unos tienen formación trotskista y anticapitalista y otros pureza marxista, incluso hasta es posible que anden resmas por ahí de un maoísmo irredento. Pero si analizamos a fondo la base ideológica y la base de estructura social que sueñan los partidos de izquierda verán que las diferencias no son tantas.

¿O ustedes creen que en la derecha no disienten? Los hay cristianos acérrimos, católicos tridentinos del OPUS, liberales tatcherianos, neoconservadores al modo trumpiano, anti ecologistas o neutros, amantes del mus o de la brisca… En la derecha tienen divergencias, pero un fin común y claro: la defensa del privilegio de clase, la defensa de la especulación como forma de enriquecimiento (que bien lo disfrazan de “libertad” pero no es más que burda defensa de la especulación bruta) A esos dos fines supeditan toda posible diferencia y votan a infames y/o a tontos/as con tal de que respeten el acuerdo de ser útil para la minoría y se disimule (o mientan como la presidenta de Cantabria que en eso es lince) ante la mayoría.

Mi propuesta es que no nos casemos con el/la líder que, si nos cae bien, mejor, pero da igual si no la aguantamos o si no la queremos de amiga/o. Se trata de que respete el mandato que le cedemos con el voto. Que legisle para regular la especulación de la vivienda, que respete la sanidad publica y al poder ser, revierta privatizaciones criminales, que haga una política social ilimitada protegiendo a la parte de la sociedad más precaria, que opte y financie la enseñanza publica y deje de inyectar nuestro dinero a centros concertados regidos por fanáticos religiosos o fanáticos sin adjetivo. Que no de ni un euro a las empresas que menosprecien al/la trabajadora o provoquen despidos innecesarios basados en la especulación, que lleve a los tribunales a quien desperdicie lo publico o dilapide caudales de todos. Que use el poder del estado contra el corrupto y jamás ampare machismos, abusos o maniqueísmos aunque le afecten a su partido. En fin, que defienda los valores de la izquierda. Los que compartimos todas las personas que queremos una alternativa porque andamos huérfanas y como vaca sin campano.

No creo que sea tan complejo realizar un marco de mínimos en donde se integren la mayor parte de las organizaciones a la izquierda del PSOE, con total respeto a las individualidades, con liderazgos controlados y alternantes y vayamos a una sin que sea necesario que nadie diluya su personalidad.
Y luego ya, se casan o se encaman ustedes con quien les caiga bien.
Maria Toca Cañedo©

Ojalá pudiera ser María, ojalá.
Pero me temo que en esta tierra que pisamos, el gran simio al que representamos le queda grande eso de pensar en sus propios intereses y parece que andemos todavía en los pasillos del cole o el patio quejándonos de que el otro nos ha insultao, sin ponernos a hacer los deberes que realmente nos muestren qué es en realidad lo que queremos y quienes están más cerca de poder construir esa realidad.
La derecha como tú dices vota a ciegas, pero hasta el punto de votar en contra de sus propios intereses como clase trabajadora. Se conoce que el trocico de tela que tienen colgado del balcón les va a alimentar de la hostia cuando les tiren del trabajo con una mano delante y otra detrás y el tocayo de desokupa les venga a sacar de su ex casa porque ya no les alcanza a pagar la hipoteca. Supongo que entonces le dará un abrazaco al nazi pegahostias y le dura un fuerte y sentido “gracias bro”. En fin…
Ay, Valenia…suscribo por completo lo que afirmas. Y bien que lo siento. Gracias por tu texto
María, sólo te digo una cosa:
¡¡¡¡Verdad, verdad y verdad!!!!
Saludos
¿Lo revertiremos algún día? Gracias por su lectura y por su opinión