Antes de empezar les voy a pedir perdón por la insolencia. Este artículo habla de mí. Voy a escribir sobre mi persona y me siento emulando las malas artes de don Pérez Reverte tan apreciado en estas páginas. No osaré yo competir con el ego del insigne académico, por si acaso ustedes lo piensan, ahí les dejo las disculpas.

Tengo el difuso honor de haber sido criticada y vilipendiada por los dos partidos entre los que repartí mis afectos durante años. En primer lugar desmiento tajantemente la incorrecta información realizada por la Cadena Ser afirmando que yo era militante del Psoe. No dudo de que fue un error involuntario que pudo ser subsanado al entrevistarme el mismo día de la emisión, en cualquier caso, que la supuesta militancia aunque fuera cierta es irrelevante. Quizá se sobrentiende que ser de izquierdas, declararse admiradora de ideario socialista y anarquista de pábulo para pensar en militancias. También es posible que estemos tan mediatizadas como para no entender la independencia, la sobrada demostración de que una persona de izquierdas se considere, para bien o para mal, un verso libre e independiente con solo una concisa y clara militancia en la búsqueda de la verdad, de la solidaridad y la cultura.

Dicho esto, prosigo. Una costumbre arraigada en mí desde la infancia ha sido el ferviente deseo de justicia. Me explico, si veía a una compañera acusada de algo impreciso o falso, ahí me lanzaba en defensa de lo que creía…costumbre que me llevó de forma indefectible a posicionarme desde muy joven, niña casi, en posturas de izquierda en las que tenía el convencimiento de encontrar la defensa del débil, la justicia social, la empatía sincera con el sufrimiento humano y/o animal además de las ganas de cambiar la sociedad hacia puntos de referencia justos y solidarios. Me confieso además, defensora de causas perdidas o distantes de oropeles y premios sociales. Así me va…

Creo en lo público, en que la propiedad privada puede ser un lastre social si se la deja campar a su albedrío. Considero que el capitalismo es el cáncer social por excelencia, que solo avanzamos en comunidad y detesto las posturas insolidarias, competitivas que despiezan a la sociedad en fuertes y débiles, capaces e incapaces, arriba y abajo, conduciendo a las partes más débiles hacia el abismo de la indefensión y la precariedad.

Nadie es dueña de la tierra solo la disfrutamos durante el tiempo en que nos hayamos en ella, tampoco lo somos de las propiedades personales porque para obtenerlas hemos tenido que utilizar determinadas acciones comunitarias que exceden a la individualidad. Mantengo la creencia, bien expresada en la Constitución…¡oh yeahh! de que el bien común se superpone al privado. Ser exitosa en un trabajo se debe, quizá, al aporte de libros que alguien escribió, a la escuela publica o universidad incluso al pediatra que nos trató de bebés y luego al resto de especialistas que nos arreglaron el esguince o el dolor de muelas para poder seguir produciendo. Por eso ando convencida de que un estado de derecho fuerte, una carga impositiva potente y un reparto de los bienes individuales a la colectividad, es prioritario en la sociedad.

A mi ideario se debe que al recibir una herencia haya puesto gran parte de ese patrimonio al servicio de la cultura, la memoria y la solidaridad. Coherencia lo llamo. Justicia social lo apostillo, cosa que según perpleja observación a lo largo de mi vida, pocas personas practican (incluidas las izquierdas) Entiendo que las creencias deben ser guía, jamás puente de mando fijo, porque a lo largo de la vida evolucionamos pero siempre bajo el precepto del pensamiento evolutivo y no de una acomodación a los hechos. «Soy de izquierdas cuando soy pobre y tengo carencias; lucho por lo público cuando no tengo nada pero en cuanto puedo me convierto en elite reconvierto mis creencias a la posesión de bienes privados y escamoteo impuestos».

Hace un tiempo, debido a unas feas contradicciones encontradas en una plataforma de lucha por la memoria, me vi no solo expulsada sino maltratada y criticada en lo que más me puede doler, mi labor como activista de la memoria, cuestionada en la tarea de recabar datos, estudiar la historia reciente con el fin de reivindicar a las numerosas víctimas producidas por un golpe de estado sanguinario y una dictadura criminal. Se me acusó de manipular la tragedia del crimen de las mujeres asesinadas en Ciriego. Se me atacó sin piedad por un supuesto protagonismo por mi parte cuando se trataba únicamente de espolear el trabajo que nos habíamos impuesto. El acoso llegó hasta la imbecilidad de realizar un encuentro de dirigentes en la sede de un partido con el que he colaborado ampliamente donde mi nombre se arrastró por el fango sin que nadie levantara la voz en mi defensa. Se me criticó con saña en grupos del wasap de dicho partido a causa de realizar criticas nada virulentas y evidentes sobre los dirigentes del dicho partido en el que sí milité durante no más de nueve meses y con el que he colaborado siempre que se me demandó, aun después de abandonar la militancia. Reitero, ni una sola voz se levantó en mi defensa.

Hay personas que me acusan de ser excesivamente sensible, tienen razón. Les confieso que el vapuleo de aquel año nefasto me dobló hasta llevarme a un amago de depresión que me alegro haber superado con éxito. Quiero resaltar que nadie es “excesivamente” sensible, porque cada cual sufre y le duele la vida como le sale del toto. Si nos dolemos, mejor que acusar de sensibilidad excesiva, creo que se debería preguntar qué y cómo se siente la afectada para intentar entender el problema.

Con la distancia del tiempo he blindado mi participación exterior para que no afecte a mi persona, o no tanto como en el pasado. Reconozco rápido los conflictos de intereses (ocultos o evidentes pero que no se quieren ver) me resulta fácil detectar la competitividad entre personas que por distintos motivos están en lugares equivocados. He dejado de pedir perdón por hablar y que se me escuche, por escribir y qué se me lea (no tanto como me gustaría pero me llega) y sobre todo he dejado de disculparme por trabajar como una puta penada estudiando cada tema que trato hasta la raíz y dedicar mucho tiempo a lo que considero importante. Entiendo que quien critica desde la sombra sin aportar ninguna justificación a esa crítica, le/la mueve ese defectillo tan inconfesable como es la envidia. Por tanto curado del dolorido proceso que me llevó a dudar de mi misma, a pensar qué algo hacía para provocar las invectivas crueles que me dirigían, he llegado a la sana conclusión de que si soy atacada sin justificaciones ni argumento, lo mismo el problema no es mío.

Cuando me llegan las noticias de lo ocurrido en el hermoso pueblecito de Cartes, simplemente no me lo creo, por inverosímil. Por explicar a quien no conoce el tema: Cartes es una villa de Cantabria con torreones hermosos, un paseo real y una apacible vida vecinal que vota mayorías socialistas desde lejos. Curiosamente tiene un mercado dominical donde concurren vendedores de diversas razas sin que jamás hubiera conato de problema racial ninguno. . El gobierno de Cantabria ( a quien el Ágora ha presentado un contencioso por el desfalco que produce la consejería de Sanidad, cosa que se les olvida a mis fusiladoras) está presidido por una arpía que asaltó el poder con practicas corruptas defenestrando al anterior presidente del partido, no menos arpío que ella. Vamos, para que me entiendan: una Ayuso en fea. La tal arpía no quiere cumplir la orden del gobierno central de acogimiento a menores no acompañados, negando dicha acogida en diversos municipios gobernados por el PP. La jugada maestra que llevó Buruaga (más lista, mucho más que Ayuso porque actúa tapada) fue adquirir un inmueble en el paseo real de Cartes y asentar allí a los dieciocho menores que llegaban. Todo ello sin informar a la alcaldía que manifestó con desafortunada frase (la primera de muchas) que se trataba de un castigo. Como bien dijo en el acto del Ágora, Óscar Allende, no hay nada peor que te lancen un envite y entrar en él.

La alcaldesa socialista en vez de torearlo por lo fino, abrir sus brazos (socialistas) a los menores, condenar los actos racistas que sembraron de carteles difamantes el pueblo y la invasión de una turba vociferante en el pleno del Ayuntamiento ante lo que la alcaldesa , Lorena Cueto, se achantó y entre muchas idas y venidas, rechazó a los menores, alegando que precintaría el centro cortando suministros ¡Cuando había dos menores en él y llegaban cuatro más al día siguiente! Nos llegaron noticia de que el centro será gestionado por una organización competente y con probada profesionalidad que jamás ha tenido problemas en la gestión de jóvenes que al poco tiempo se integran en los institutos y la vida social de los municipios en los que son acogidos.

¿Qué hace la ejecutiva PSOE durante los días del desaguisado? Nada. Ni una palabra. En coincidencia con estos hechos enloquecidos tengo previsto participar en una mesa redonda para la difusión de Matilde de la Torre…en la sede del PSOE. Debatiendo mucho conmigo misma, decidí a las ocho de la noche del día anterior a la intervención enviar un mensaje de no participación en el acto explicando que no considero ético participar en la sede de un partido que hasta el momento (seis días…) no ha condenado lo que creo se trata de una reacción racista de la edil.

Se me intenta convencer, he de decir que de forma razonable, de lo injustificado de mi postura, pero la decisión tomada es firme y sopesada por lo que no asisto. Esa noche grabo un video explicando mi negativa y después de la sugerencia amiga de que realice una programación en el Ágora de urgencia sobre racismo y las diversas formas que toma en nuestra época. Nos ponemos a ello y este acto se realiza con notable éxito tanto de ponentes como de asistentes justo en el tiempo en que debería participar en el otro acto.

Al día siguiente se desata la tormenta. Algunos medios -ellos sabrán por qué- acogen la notica a bombo y platillo, imagino que preguntándose que : ¿dejará de ser de izquierdas la presidenta del Ágora? ¿ayuda al PP a ganar las próximas elecciones la izquierdosa Toca? Otros, en cambio, hubo que recogieron mis intenciones con total integridad y respeto.

Mientras tanto en mi móvil saltaban chispas. Personas del partido que nunca han respondido a ninguno de mis mensajes, que han mostrado indiferencia ante el Ágora y las actividades programadas o ante artículos de este magazine que han sido punteros, me inundan de argumentos criticando mi postura lo que me deja en estado de perplejidad, luego de enfado.
Las acusaciones son del tipo de: ”haces caso a la prensa que está comprada por el PP” “Solo publican mentiras porque las elecciones están cerca” “parece mentira que hagas esto desacreditando al PSOE precisamente en estos momentos” Al mediodía ¡oh casualidad! el SG, del partido y Delegado de Gobierno en Cantabria pide perdón por lo ocurrido, afirmando que en Cartes se han dicho cosas feas pero que la culpa es del PP por sus trapacerías. Vuelta a ahumar mi móvil: “mira que ejecutiva tiene mi partido” “aprende democracia”… Mensajes similares que me llevan hasta la hartura total por mi parte considerando ya una invasión de intimidad .

Recordé lo vivido con el otro partido y las criticas acerbas del pasado año pero ya no dudé de mi misma como entonces sino que entendí rápido que hay personas que se toman la militancia como nos enseñaban religión de pequeñas. Dios (el partido) es todopoderoso. Dios (el partido) no se equivoca jamás, lo que pasa es que tú, vil mortal, no entiendes sus acciones. A Dios (el partido) no se le cuestiona jamás; los trapos sucios se lavan dentro (yo que jamás estuve dentro) porque si se asumen errores es munición para el adversario (en caso de Dios, el demonio, en caso de los partidos quien corresponda) Y esa falta de criterio, de autocritica y de reconocimiento de errores propios nos llevan al desfalco electoral consiguiente. Escuchamos las mismas disculpas, el mismo recurso de culpar al adversario y la falta de asunción de errores propios.

Adivino que pensarán: “y tú so listilla ¿no te equivocas nunca, o no puedes equivocarte ahora o el pasado año?” Tengo para mí que la lista de mis errores llenarían un libro de David Uclés, pero he aprendido que quien te señala un error sin justificar su crítica, quien embiste adhominem y no argumenta el equivoco, señala odio. Por eso mi ejercicio de aprendizaje ante errores propios es escuchar y atender el señalamiento justificado y descartar el acoso personal o los comentarios de: “qué se ha creído esa” “está subidita y es prepotente” “qué formación y que capacidad tiene esa para hablar de lo que habla”
Si ante la pregunta de por qué dice eso, qué ha pasado, o por qué opina alguien lo que opina se ofrece una respuesta coherente, háganmelo llegar rápido que me lo miro. En caso de responder con vaguedades, virajes de conversación, insultos o ataques sin justificar…ahórrenme el disgusto o la risa, porque no es más que la propia impotencia la que habla. Aunque quizá el nombre preciso no sea impotencia sino otro más sonoro que omito por elegancia.

Conclusión:
Primera: los partidos deberían elegir mejor a sus cargos. Si colocan ineptos/as, o controlan bien la marcha de sus aconteceres o en caso contrario verán despropósitos que desacreditarán al partido -no por contarlo o reaccionar ante los hechos- sino por el despropósito cometido hasta el límite aciago de perder respetabilidad y votos.

Segunda: si la/el elegido protagoniza un sindiós, háganse el favor de reaccionar rápido y jamás de los jamases tiren al mensajero sino que asuman el error cometido (o delito, porque como bien argumentó Olga Agüero en el Ágora, nos olvidamos de la Ley del Menor que ha saltado por los aires con la acometida salvaje de las declaraciones de la alcaldesa que no eliminó los carteles abiertamente racistas contra los chicos) Y por último, mejor no critiquen a quien reacciona o a quien señala los errores, pidan perdón y rápidamente realicen una reparación del fiasco porque el tiempo va a la contra.

Y ya que estamos una sugerencia. Respeten un poco la autonomía, tanto de la prensa como de quienes andamos por la vida sin deber nada a nadie por lo que nos mantenemos siempre en una rabiosa independencia caiga quien caiga. Me consta que para quien maneja caudales públicos les resulta extraño pero hay quienes mantenemos la libertad de acción y pensamiento por encima de todo.
María Toca Cañedo©

P.D. a las personas que se frotan las manos pensando en mi deslizamiento hacia la derecha, siento el desengaño; la que suscribe cuantos más años, más radical, cuanto más tiempo más convencimiento tengo en que la respuesta social está a la izquierda del espectro político. Pero muy a la izquierda, eso sí, siempre con la base de la democracia y el profundo respeto a la libertad, además de la coherencia de creer que los principios hay que aplicarlos de forma primigenia a una misma, para luego dar caña sin perder el oremus.
Ya saben eso de que “por sus obras los conoceréis” Vuelta a la contradicción. Siendo como soy agnóstica como me gusta el Evangelio y cuanto recurro a él.
Y ya estaría…
Video de la mesa redonda sobre racismo celebrada en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca.
https://www.youtube.com/watch?v=IRW5PsvX2TY&t=372s

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