Veo a la inmensa mayoría de las jóvenes estrellas vivir en el limbo que consiste en lucir el último luiví o el chándal harapientamente caro de Balenciaga como si este fin del mundo de tantas cosas no fuera con ellas.
Veo a las Fonda, las Sarandon, las Redgrave, asumiendo desde su vejez serena una valentía que es coherente con su militancia eterna en causas no ombliguistas.
Veo a Bardem con su solitario pañuelo palestino en los Emmy. Ole, y viva esa España y de paso la madre que tuvo a bien parirte.
Los defensores de la libertad que consiste en defender el uso de armas convierten en mártir a un telepredicador del racismo, la homofobia, la transfobia y la misoginia, mientras una congresista demócrata y su marido son acribillados y olvidados sin imprecaciones apocalípticas.
Se inauguran campos de concentración para latinos como si fueran una megafranquicia de Starbucks.
MAGA: Mierda Americana Gigantemente Aciaga.
Ayuso sonríe junto a un equipo subvencionado por el mal absoluto. Ella, que tanto va a misa, se siente tan a gusto en el infierno como en un spa.
González el trilero mezcla el terrorismo de unos cuantos con la matanza de cien mil inocentes, sin que se le manchen de sangre la punta fina de sus impolutos zapatos negros.
Miles de ciudadanos bloquean con banderas palestinas una vuelta ciclista, y siento que han ganado una guerra civil que no ha matado a nadie.
Todos con Palestina y con sandías verdes, rojas, negras y blancas en los coles de Madrid que entienden que ser libre no es hartarse de toros, calamares y cervezas.
Casi toda Europa mira a otro lado. Los niños reventados por una bomba, los huesos de cada esqueleto humano que sigue respirando contra todo pronóstico no son bonitos.
Casi toda Europa pasa página para no leer la letra pequeña del gran horror.
Ay, pero la historia se acuerda de todo.
Antes woke que fascista.
Patricia Esteban Erlés.

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