Vaya verano. Los ánimos están como el anticiclón sobre Europa que envía los calores saharianos. Días después de la invasión de Ceuta y dos semanas después de los grandes incendios podemos con un poco de calma observar la complejidad del mundo en que vivimos. Y los dilemas trágicos que tienen tanto la izquierda como la derecha, tanto las generaciones mayores como las jóvenes y muy jóvenes. Mi apreciación de lo ocurrido en Ceuta, ahora con cierta perspectiva, me lleva a esta melancólica reflexión sobre la complejidad.

1) La operación de Mohamed VI se le volvió en contra y fue un desastre para su gobierno: había organizado una de sus pequeñas marchas verdes con jóvenes, pero todos los alrededores de Ceuta se excitaron con la consigna de que la frontera estaba abierta y desbordaron a las propias fuerzas de seguridad marroquíes. La reacción de Europa y del Gobierno español mostró pronto el error estratégico. De ahí su rápida colaboración con España volviendo a abrir la frontera para que volvieran los vecinos. Hubo enfrentamientos y tensiones justamente en el momento de su fiesta real.
2) El Gobierno español, probablemente (no puedo afirmarlo, pero todo parece que así es), desbordado también por la atención a los incendios, no atendió a los datos que indicaban una operación marroquí. Este error le está costando el prestigio en la UE. Toda la derecha acusa al Gobierno español por la regularización, pero es una acusación injusta. La derecha tradicional está asustada por la derecha trumpista europea que está a las puertas del poder y sobrerreacciona de estas formas. De facto, todos los países están absorbiendo la emigración de unas formas u otras. Y de hecho también, los emigrantes nacionalizados tienden a votar a la derecha.

3) La cuestión de la emigración se ha convertido demasiado rápidamente en una cuestión ideológica por razones bastante más materiales. Los nuevos aires del capitalismo giran hacia un mundo en el que la hegemonía tecnológica y la cultural se imponen sobre la globalización multicultural. La mezcla de supremacismo racial, cultural, de nacionalismo y de neoliberalismo económico es la nueva forma cultural que acompaña este cambio.
4) Nada es como antes y merece la pena pararse un momento y definir las políticas para tiempos futuros sin las sobrerreacciones que están ocurriendo ahora. El mundo que planifica la ultraderecha, tal como se está mostrando en su intento de reconfigurar Oriente Medio, es un desastre de mala planificación política y económica. Puede que un gobierno ultraderechista en la UE nos lleve a un desastre parecido al que le está ocurriendo a Estados Unidos con el mundo. Estados Unidos ha apostado por la supremacía en la IA y ha creado una nueva burbuja que está generando inflación y un aumento exponencial de su deuda. Eso es lo que le espera a la UE bajo dominio ultraderechista, de unas formas u otras (basta observar qué ocurre en Italia y Argentina). Menos lobos, pues.

Así que, en fin, tomemos el verano en lo que podamos para tranquilizar los ánimos y las neuronas y pensar más claramente. Como nos explicó Luhmann, la gestión de la complejidad más allá de cierto límite es imposible. Queda actuar con la mejor fe en lo que cada persona considere que es lo mejor. Y sería, por mi parte, lo que yo me aconsejo a mí mismo.
Fernando Broncano.

Hacia donde nos dirigimos es complejo ahora, todo dependerá de cuando estalle otra vez la burbuja ,en este caso IA. Y como se solucione el problema de la vivienda a lo mejor van unidos y toda su planificación cae como.un castillo de naipes, sería bueno no dejarse llevar por los cantos de sirena y ser mas comedido en el consumo.
Asi es como yo pienso. Un buen articulo como siempre.