
Admiro profundamente a la familia Fortes. Al patriarca Xose, 90 años atardeciendo con dignidad después de haber perdido aquella decisión de noble coraje que en 1974 junto a tres comandantes y nueve capitanes intentó democratizar las fuerzas armadas desde dentro. Xosé y sus compañeros no se oponían a la dictadura para llegar al poder, les urgía ya la democracia para el país. Y, sobre todo, evitar un golpe de Estado desde la propia dictadura, que sí se había producido -aunque fracasó en el intento- para dar pasos hacia atrás y regresar a los orígenes de 1939. Xosé conoció la cárcel y la expulsión del ejército. Tuvo que esperar 13 años para que un gobierno socialista le devolviera el honor con grado de coronel. ¿Por qué se suma este silencio a otros silencios?
De Susana: sostener una carrera como escritora, sin decadencias o fueras de juego, no está al alcance de todos. Hay mucha estrella fugaz, lo sabemos.

Pero a quien más abrazaría es a Xabier Fortes, el hombre de la saga que eligió el periodismo para que al llegar yo a viejo me reconciliase con el oficio. Me temo que su natural compromiso con la honestidad le ha condenado a la señalación en redes sociales. Es el precio.
Su presentación de la serie de 6 capítulos «La conquista de la democracia» que está ofreciendo RTVE fue un acto feliz y lleno de dignidad periodística. El propio Xabier Fortes dejó que Ángeles González-Sinde abriese un clamor: no sabíamos que en la casa había este tesoro. Claro que se sabía. Como se sabía por qué lo tenían escondido, y por qué lo remiten a La 2, y por qué en los colegios se oculta la reciente historia de España, y por qué a los jóvenes les llega todo un aluvión de desinformación, como dice la buena periodista Natalia Junquera.
En la presentación de la serie documental estuvieron representados también el cine, la música, la narrativa, el periodismo. Eché en falta al teatro.

¿El teatro vive de espaldas a esta historia del país? Sería muy injusto con los compañeros si digo sí; pero no alcanzaría la exactitud de la verdad si acudo al no. Porque no se puede negar que el apagón generacional ha hecho desalentadores estragos en este trabajo también. Esto no es América, donde su historia se aprende en Tennesse Williams.
En la presentación de la serie hubo unanimidad: la democracia no llegó de las élites, sino de la gente en los barrios, en las fábricas, en las universidades, en la calle. Algo o mucho nos hemos ido dejando por el camino. Entre otras cosas, la capacidad de reacción de los hijos de quienes desde tiempos de tierras movedizas nos han traído hasta aquí.
¿España camisa blanca de mi esperanza?
Valentín Martín.
No puedo estar más de acuerdo. Xavier junto con Maraña y el emérito juez Pallin son mis referentes del buen hacer. También otras cabezas pensantes. Y si, esta familia Fortes excepcional y comprometida
Yo me sumo ha esa admiración, también por Silvia Itxartondo.
Creo que son dos de los que nos salvan.