Invasiones coloniales ancestrales.

 

Nunca, bajo ningún concepto es admisible una invasión a un país soberano. Lo dijimos cuando Rusia invadió Ucrania y lo volvemos a decir sin reticencias ahora que el loco presidente Trump invade como un mono  alcoholizado. Venezuela. EEUU, no tiene más justificación que su guerra contra China por el poder de las tierras raras para progresar en la batalla por el dominio tecnológico. No pensemos que es solo por el petróleo, que también; se trata de dominio, del enfrentamiento que mantiene con el gigante chino . Se trata de hacer saber al mundo quien manda, quien no necesita leyes, quien hace lo que quiere, cómo y cuándo  se le pone hacerlo. Que lo han hecho siempre por otro lado… América para los americanos decía la doctrina Monroe cuando quería decir, Latinoamérica para los yanquis. Retoman la teoría y sin freno, según observamos.

Construyeron la falacia de las “armas de destrucción masiva” como ahora el dengue del narcotráfico, cuando de querer terminar con él no tendría más que bajar a los centros de poder de la city neoyorkina, o mirar en sus despachos. A Trump, las víctimas del fentanilo, le importan menos que la mosca que bailotea sobre nuestras cabezas, nada. Menos que nada. Si pudiera los gaseaba sin piedad a todos/as. No a los cocainómanos que son sus amigos  o a él mismo. Me refiero a los cuerpos sin alma que vagan por los arrabales de las ciudades yanquis.

No sé si Maduro será traficante como dice el falsario naranja, tampoco tengo claro que sea un dictador,  de serlo sería como Trump que intentó dar un golpe al perder las elecciones anteriores, ni tan siquiera sé si es un corrupto asaltador del poder robando elecciones, como se le acusa. No tengo ni datos ni conocimiento sobre  un país tan polarizado y complejo como Venezuela. He conocido y apreciado a exiliados que derrochaban insultos al régimen y alguno (menos porque esos están dentro del país) que hablaba maravillas del chavismo y sus intentos de socializar la riqueza petrolera. Me han dado argumentos variados en ambos lados que no puedo constatar por mi misma. Quizá los exiliados tengan razón, como seguro la tenían los que combatían a Sadam Hussein, a Gadafi, o a Noriega. Sea como fuere, nunca se deberían saltar las leyes internacionales porque sigue siendo vigente que invadir un país es ilegal, además de terrible porque quien lo paga de forma inexcusable es el pueblo.

Conocemos de sobra las formas yanquis. Con Chile y su cobre. Con Panamá y su canal. Con Irak y su petróleo…sabemos que al presidente Trump le trae al pairo la democracia (amigo/hermano de los saudíes) ni le quita el sueño el dolor de la represión ejercida a cualquier pueblo (como él a los inmigrantes) ni le importa que las calles estén inundadas de drogas que matan, es más, seguro que gozan de su amistad algunos traficantes que revisten su negocio con trajes de marca y corbatas de mil dólares. Nada de eso es ley para el loco Trump. Ni tan siquiera le mueve un patriotismo mal entendido para arrancar riquezas a un país para llevarlas a EEUU. Por el contrario, son sus negocios los que motivan el movimiento de tropas y es su ego el que luce portaviones del que salen los bombardeos a los núcleos venezolanos.

Se trata de ganar carreras infames y ganar más y más dinero para su endiablada familia que parece salida de la casa del terror de una feria  en la periferia.

Las leyes internaciones, los instrumentos salidos de la conciencia de que el mundo necesitaba frenos que surgió al verificar el horror de la Segunda Guerra Mundial, han quebrado de forma estrepitosa. Gaza ha sido la línea roja que se ha pisado sin retroceso. Y no es que antes se hiciera mejor porque la historia demuestra que los yanquis invaden cuando y cómo quieren. El problema es que ahora ni lo tapan, ni disimulan, llegan arrasan y roban sin cortapisas ni red.

Nos echamos a las calles sin pausa con el fin de  parar los desafíos de estos bárbaros que están más cerca del imperialismo de épocas medievales que de los avances milenaristas. La pregunta es ¿volveremos a doblar la tuerca del siglo XX o surgirá cordura en algún momento de la historia presente? La foto de Maduro preso, humillado con saña nos retrotrae a la vieja Inquisición y sus capirotes y piras. El retroceso cultural está llegando al Medievo, de la mano de un loco que gobierna EEUU y del resto de los países occidentales que mantienen los brazos caídos con una cobardía que asemeja al suicidio.

La pregunta la dejo en el aire , deseando que se cumpla solo la segunda parte pero dudándolo mucho.

Hoy ha sido invadida  Venezuela. Mañana podrá ser Groenlandia. Pasado podemos ser cualquier país del mundo que al loco de Mar-a-Lago se le antoje. ¿Quién va a impedir que China invada Taiwan, o Putin cualquier país europeo que le apetezca? ¿Quién frenará a los psicópatas a partir de ahora?

Se abrió la caja de Pandora con Gaza y ahora es tarde para parar a los sátrapas.

María Toca Cañedo©

Sobre Maria Toca 1871 artículos
Escritora. I Premio de Novela Ateneo de Onda 2016. II Premio Concurso Literario de Relatos del Bajo Cinca, 2015. I Premio de Relato Guadix 2020 Finalista de varios... Hasta el momento, tres novelas publicadas: Son celosos los dioses, Prototipos, El viaje a los cien universos. Poemario: Contingencias. Numerosas participaciones en libros de relatos corales. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina

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