Como en otras ocasiones, el conflicto entre Irán y Occidente viene de lejos y ha sido emponzoñado (como no) por parte de EEUU de la forma habitual.
Recapitulemos la historia de este país desde el momento en que se elige a Mohammad Mossadegh en las elecciones parlamentarias de. Mossadegh era un aristócrata, abogado educado en Europa, elegido de forma democrática Primer Ministro en 1951. Se trataba de un líder laico, inmensamente popular y profundamente nacionalista que vivía la época donde surgían movimientos emergentes en el mundo árabe como el de Nasser en Egipto, este con más marcado acento socialista y un proceso más exitoso.

El mundo andaba en plena Guerra Fría, EEUU y la URRS, se enseñaban los dientes con cada paso de cada una de ambas potencias. Mossadegh no tenía ni por asomo connotaciones izquierdistas, tan solo se trataba de un hombre con profundo sentido nacional, ferviente demócrata y liberal convencido. Cometió un error a ojos occidentales acostumbrados a la rapiña, como fue la nacionalización del petróleo al poco de llegar al poder con gran número de votos. Su medida estrella fue nacionalizar la Anglo-Iranian Oil Company (hoy conocida como BP), que estaba bajo control británico. Los británicos, también según larga costumbre colonialista, extraían el petróleo iraní pagando migajas al país, lo cual Mossadegh consideraba insulto patriótico además de insultante vestigio colonial.

También introdujo reformas sociales tal como el seguro de desempleo, o una reforma agraria más que aceptable además de medidas que limitaban el poder autocrático del Sha, buscando convertir a Irán en una monarquía constitucional. Estaba convencido de conseguir una perfecta democracia liberal sin menoscabar el sentido religioso de gran número de la población permitiendo la modernización del país y una justicia social centrada en el liberalismo.
El Reino Unido, furioso por la pérdida de sus activos petroleros, impuso un bloqueo económico a Irán. Al no poder derrocar a Mossadegh solos, convencieron al presidente estadounidense Eisenhower de que Mossadegh era «cercano» al comunismo acusándole de forma harto injusta, ya que él, como hemos dicho, no era comunista en absoluto y ninguna de sus reformas tocaban los valores de la propiedad privada.

Poco a poco se cernió la condena avalando la codicia inglesa y ahora también yanqui, mientras la CIA y el MI6 entraron en acción tal como solían hacerlo. Las acciones previstas se les dio el nombre de Operación Ajax. Para ello, el agente de la CIA Kermit Roosevelt Jr. (nieto de Teddy Roosevelt) viajó a Teherán con maletas llenas de dinero que fueron repartidas bajo auspicio de la CIA. Con ese dinero se pagaba a periódicos con el fin de que publicaran artículos de propaganda anti-Mossadegh.
Se sobornó a líderes religioso además de contratar a «mafias» callejeras para provocar disturbios y caos, haciendo que el gobierno pareciera incompetente. En conclusión, utilizando las más arteras formas antidemocráticas para derrocar a un primer ministro honesto y amado por su pueblo.
Tras un primer intento fallido, el 19 de agosto de 1953, los militares leales al Sha —respaldados por la CIA— arrestaron a Mossadegh de forma ilegal. El Sha, que había huido a Roma por miedo a las revueltas, regresó de inmediato a Irán para gobernar como un monarca absoluto con el respaldo total de Washington del que se convirtió en títere.

https://www.youtube.com/watch?v=z2HzEZJiatY
Tras el golpe, el Sha instauró un régimen represivo apoyado por la SAVAK (su temida policía secreta) que trató a sangre y fuego a cualquier tipo de disidencia tanto política como religiosa. Fueron asesinados, encarcelados y torturados los lideres progresistas y religiosos que luchaban por restituir la democracia en el país, además de restituir la empresa nacional petrolífera a manos extranjeras. Esto generó un resentimiento profundo en la población iraní que fue canalizado por el clero chiita.
Si la Operación Ajax fue la que puso al Sha de nuevo en el trono, la SAVAK fue la herramienta que lo mantuvo allí durante un cuarto de siglo a base de vigilancia y miedo. Fue creada en 1957 con una «ayuda de amigos» muy específica. La CIA estadounidense y el Mossad israelí proporcionaron el entrenamiento inicial y la estructura técnica. Sus siglas significan Sāzemān-e Ettelā’āt va Amniyat-e Keshvar (Organización de Inteligencia y Seguridad del País).

La SAVAK no era solo una agencia de inteligencia; era un estado dentro del estado. Se estima que en su apogeo tenía miles de agentes oficiales, pero su verdadera fuerza residía en una red de informantes civiles que se infiltraban en todos los niveles de la sociedad: universidades, bazares, fábricas e incluso dentro de las familias.
Se conformó un estado paranoico tanto que se decía que «donde hay tres iraníes hablando, uno es de la SAVAK«. Esta atmósfera destruyó la confianza civil y sofocó cualquier debate político abierto.

Una de las figuras dirigentes de la SAVAK fue Nematollah Nassiri, con el que la organización se ganó una reputación de crueldad extrema. Amnistía Internacional llegó a describir a Irán en los años 70 como el país con «el peor historial de derechos humanos del mundo«. Destacó como sede represora, La Prisión de Evin convertida en el símbolo del terror. Allí, los disidentes (comunistas, intelectuales, estudiantes y clérigos chiitas) eran sometidos a métodos brutales de torturas sistemática. Se utilizaban descargas eléctricas, simulacros de ejecución, extracción de uñas y el famoso «Apolo» (una silla de tortura eléctrica con un casco metálico que amplificaba los gritos de la víctima para aterrorizarla psicológicamente). Mientras tanto, la monarquía de Pahlevi aparecía glamurosa en las revistas de corazón mientras Irán languidecía. En Occidente se suspiraba por los problemas amorosos del Sha Reza Pahlevi que renunció dolorido a su esposa Soraya, porque no le proporcionaba un heredero. La pomposa coronación que llevó a cabo años después llenó las páginas del papel couché de medio mundo

Hay que decir que el Sha en los años 60 lanzó reformas de modernización forzada que alienaron a las clases tradicionales y al clero. Lo que se llamó la Revolución Blanca, fue un intento de modernizar las infraestructuras sociales, integrando a las mujeres (con ciertas cortapisas) en la vida común incluida la universidad. Estas reformas se hicieron desde el poder sin contar con los reprimidos deseos del pueblo que, además, veía la enorme corrupción que se propiciada desde la corte de Pahlevi conformando un núcleo cortesano que esquilmaba las riquezas del país.
Irónicamente, la brutalidad de la SAVAK fue uno de los combustibles más potentes para la Revolución de 1979 ya que al encarcelar o ejecutar a los líderes liberales y de izquierda, la SAVAK ocasionó un vacío político. El único lugar donde la gente podía reunirse y organizarse sin ser (tan) molestada era en las mezquitas propiciando lo que siguió después.

La represión brutal produjo mártires de la causa, porque cada activista torturado o asesinado por la SAVAK se convertía en un símbolo para la resistencia chiita, que utiliza el concepto del «martirio» como un motor emocional y religioso muy fuerte (algo similar está ocurriendo ahora ante el asesinato de Jamenei y la gente que le rodeaba) .
Con todo ello se desarrolló un odio visceral hacia EE. UU ya que el pueblo sabía que la CIA había entrenado a la SAVAK, trasfirieron el desprecio sentido por la policía secreta directamente hacia Washington.

El descontento del pueblo ante la ostentación y el lujo extravagante de la monarquía Pahlevi fue catalizada provocando el ascenso del Ayatolá Jomeini. Llegado del destierro y asentándose en la ciudad santa de Qom, Jomeini se convirtió en la voz de la resistencia. Criticaba al Sha por ser un «títere» de EE. UU. y por atacar la identidad islámica de Irán. Fue exiliado en 1964, pero sus discursos circulaban en casetes por todo el país. Aunque era imán, Jomeini, tuvo la habilidad de catalizar el descontento popular, tanto de la población laica como de la religiosa, mostrándose ambas unidas hasta provocar el estallido de la La Revolución de 1979.

El descontento estalló debido a la desigualdad económica, la corrupción y la falta de libertades que venía de muy atrás. En 1979, una coalición de islamistas, liberales y socialistas derrocó al Sha, pero fueron los seguidores de Jomeini quienes terminaron tomando el control total, instaurando la República Islámica.
Tras la caída del Sha en 1979, cuando la revolución estalló, los cuarteles de la SAVAK fueron los primeros objetivos de las masas enfurecidas. Muchos de sus altos mandos, incluido Nassiri, fueron juzgados sumariamente y ejecutados en los tejados de las escuelas donde Jomeini se refugiaba. Sin embargo, se dice que el nuevo régimen (la República Islámica) no desperdició la infraestructura. Muchos agentes de bajo rango y los archivos fueron absorbidos por la nueva inteligencia revolucionaria, el SAVAMA (ahora Ministerio de Inteligencia), para perseguir a los nuevos «enemigos del Estado«.
El Sha, en sus memorias escritas en el exilio, intentó distanciarse de los excesos de la SAVAK, alegando que él no conocía todos los detalles de las torturas, una afirmación que pocos historiadores toman en serio.

Ahí dio comienzo la nueva tiranía de los ayatolas, bien recibidos, en un principio, por un pueblo decepcionado de la democracia liberal y esquilmado por las corruptelas y la represión de los Pahlevi, subsidiarios de EEUU que absorbían la riqueza del petróleo.
Tal como también suele ocurrir a una tiranía le sustituye otra, los viejos enemigos labran lazos de cruel amistad que los enfrenta a las gentes idealistas que lucharon por una causa justa. La Revolución de 1979 no fue solo islámica; participaron comunistas, liberales y estudiantes laicos. Una vez que el Ayatolá Jomeini consolidó el poder, se deshizo de sus antiguos aliados con ejecuciones sumarias que tiñeron de sangre los primeros meses revolucionarios. Cayeron fusilados cientos de oficiales del antiguo régimen, pero pronto los ayatolas emprendieron una guerra contra la izquierda tales como los Muyahidines del Pueblo (MEK) y el partido comunista Tudeh ambos ilegalizados nada más asumir el poder, mientras sus miembros fueron perseguidos, encarcelados o ejecutados en masa.

A diferencia de la SAVAK, que era una agencia de inteligencia clásica, el régimen actual utiliza una estructura dual:
| Organización | Función Principal |
| Guardia Revolucionaria (Pasdaran) | El ejército ideológico. Protege el sistema de amenazas internas y externas. Controla gran parte de la economía. |
| Basij | Milicia paramilitar de voluntarios. Están en cada barrio y universidad. Son la «cara» de la represión en las protestas callejeras. |
| Policía de la Moral (Gasht-e Ershad) | Vigilan la vestimenta (especialmente el hiyab) y el comportamiento social «islámico» de los ciudadanos. |
A lo largo de las décadas, el régimen integrista ha demostrado que no duda en usar los métodos sanguinarios de la SAVAK encarnados en las nuevas organizaciones represoras.

Los hitos de la represión chií fueron las ejecuciones de 1988. Tras la guerra Irán-Irak, Jomeini ordenó la ejecución secreta de miles de prisioneros políticos (estimados entre 3,000 y 5,000). Fueron juzgados por «comisiones de la muerte» en procesos que duraban minutos.
El Movimiento Verde (2009) ocurrió tras un presunto fraude electoral, donde millones de personas salieron a las calles manifestando su descontento. La respuesta fue una represión feroz, con asesinatos captados en video (como el de Neda Agha-Soltan) y torturas en la prisión de Kahrizak.
En el Noviembre Sangriento (2019) hubo protestas por el precio de la gasolina que terminaron con el régimen cortando internet y disparando a matar. Amnistía Internacional y otras fuentes estiman hasta 1,500 muertos en pocos días.

Especial ensañamiento se ha utilizado sobre las mujeres, que determinaron el movimiento Mujer, Vida, Libertad (2022-2023) movimiento iniciado tras la muerte de Mahsa Amini ocurrida bajo custodia de la policía de la moral. El régimen respondió con cientos de ejecuciones públicas y disparos directos a los ojos de los manifestantes con perdigones.

Nada hace pensar que Trump y su aliado Netanyahu quieren mejorar la vida de la población iraní y menos de sus mujeres, porque ambos demuestran cada día un desprecio absoluto por la integridad de las personas y en el caso de Trump, el desprecio y las noticias más que probables de su “aficción” a las jóvenes (niñas aún) y su amistad con Epstein no le hacen acreedor de ansias liberadoras.
En la actualidad, Irán es un país altamente armado, ya que el régimen está rodeado de enemigos, tienen fanatizadas las milicias revolucionarias que aúnan el sentimiento religioso al amor por los mártires asesinados por Trump y Netanyahu, dispuestos a luchar hasta el fin por su religión y su país que los sienten unidos y atacados por los demonios occidentales. Por otro lado La industria armamentística iraní ha sorprendido a los atacantes, que han desplegado más misiles en cuatro día que Rusia en toda la guerra de Ucrania, produciendo escasez de armamento en los atacantes, mientras que las factorías iraníes siguen a pleno rendimiento. Todo se conjuga para que no sea el paseo militar que auguraban los genocidas atacantes, sino que se convierta en un avispero que han pisado con inconsciencia siendo más que posible que les produzca disgustos varios.

De momento hay pocas víctimas de soldados norteamericanos, pero la población yanqui, incluso los integrantes de MAGA, viendo llegar los cadáveres envueltos en la bandera, es probable que alcen la rabia y la desalentadora constatación de las mentiras electorales del tipo naranja. En cambio, no es probable que eso mismo ocurra en Israel, ya que su población tiene la costumbre de andar guerreando desde el inicio de su nefasto país.
No descartemos que Irán, con todas las connotaciones, se termine convirtiendo en el Vietnam de Trump, conduciéndole hacia el descalabro ansiado por la gente de paz.

Omito, de momento, la respuesta subsumida y cipaya de la derecha española ante los históricos ataques a nuestro país del enloquecido presidente Trump. La memoria no nos fallará cuando tornen a hablar de patriotismo.
Como tampoco hablaré de las posturas de esta Unión Europea que avergüenza a la gente de bien. Hace poco alguien publicaba: “triste tiempo padecemos en que jaleamos a Pedro Sánchez tal que si fuera Che Guevara”
Esperemos que la postura gallarda tomada por el presidente Sánchez tenga continuidad y no se achante ante las bravatas de un psicótico a punto de implosión.
María Toca Cañedo©

Deja un comentario