Justa Freire

 

A Justa Freire le dieron una calle que sustituía el nombre de Millán Astray, cuando llegó Almeida al ayuntamiento repuso el nombre del militar africanista  eliminando el de la mujer que biografiamos, la acción define bien a un cargo público tan pequeño de estatura física como moral. También le dedicaron un mural que se vandaliza cada poco, tantas veces como los vecinos reponen su imagen.

Freire nace en el pueblo de Moraleja del Vino, en Zamora el cuatro de agosto (hay biógrafos que lo sitúan en abril) de 1896. Hija de padres obreros muestra capacidad de estudio y muy pronto una vocación entusiasta por la enseñanza. A los catorce años, en 1910, ingresa en la Escuela Normal de Zamora  con el fin de  prepararse como  maestra. Consigue plaza en propiedad en el pueblo de Casillas, en Ávila en 1919, donde comienza a poner en practica las novedosas formas de enseñanza que está difundiendo la Institución Libre de Enseñanza. A poco de su comienzo laborar se afilia a UGT.

Poco después marcha a  Madrid donde aprueba las oposiciones de ingreso al magisterio público en la Catedra de Pedagogía Superior del institucionalista Manuel Bartolomé Cossío en la Universidad Central de Madrid. En 1921 es nombrada maestra titular del Grupo Escolar Cervantes en Cuatro Caminos,  donde asisten los hijos de los obreros del popular barrio. Justa Freire, es partidaria de la coeducación, de sacar a los niños de las aulas llevándoles de viaje al campo donde experimentan los estudios que conforman los libros aprendiendo con la experiencia de una enseñanza liberadora y moderna. Poco después es becada para estudiar en Bélgica, Suiza o Francia, lo que la permite aprender de  los métodos de enseñanza que se realizan en Europa.

Con el advenimiento en 1931 de la Segunda República, Justa se implica en las Misiones Pedagógicas que organiza el gobierno con el fin de eliminar el analfabetismo de cualquier rincón de la península. Se integra en las de San Martín de Valdeiglesias. En 1933 gana de nuevo otra oposición para dirigir el Grupo Escolar Alfredo Calderón, en Ciudad Jardín convirtiéndose en la primera mujer en dirigir un centro de enseñanza.

La guerra rompe los sueños y las esperanzas de los/as maestras que han concebido para  renovar la educación. El colegio que dirige Freire se convierte primero en residencia infantil y más tarde en cuartel. Justa Freire  es evacuada a Valencia donde se encarga de la formación de las colonias escolares que se  han organizado para  amparar a los huérfanos de la guerra. Su labor formativa, de protección y cuidados se extiende hasta finales de 1938 momentos en que la guerra se ve perdida sin remedio.

Acabada la contienda, Justa Freire es detenida por el bando vencedor de la contienda  en mayo de 1939. Se le acusa de practicas laicistas, añadiendo a la  denuncia  que una vez sus alumnos cantaron una canción en ruso. Es condenada a seis años y un día, ingresando en la cárcel de Ventas donde no deja que el desanimo por la derrota de sus ideales se le apoderen del ánimo y forma enseguida una escuela junto a María Sánchez Arbós , primero para los hijos de las presas, y luego extendiendo la labor hacia las compañeras de prisión que son analfabetas a las que enseña a leer y escribir.

Se ha dicho que entre sus alumnas estaban las 13 Rosas, pero no es así, aunque las jóvenes estuvieron también en la cárcel de mujeres de Ventas, no coinciden en las fechas con Freire. No obstantes sí coincidió con notables presas como por ejemplo Mercedes Núñez, Juana DoñaJulia VigreNieves Torres o Dolores Botey , que la recuerdan con gran cariño y un respeto reverencial a su tarea pedagógica,  contando la gran labor de «Doña Justa» que es como la llaman las presas, especialmente en el coro y la escuela, así como las canciones populares que aprendieron con ella ya que formó un coro con las internas, además de insistirlas en los cuidados personales, incluso en embellecerse lo posible dadas las circunstancias, como forma de no dejarse caer en el desanimo ya que las condiciones de la cárcel de Ventas eran de extrema penuria y crueldad por parte del personal que sometían a las  internas a vejaciones, hambre y hacinamiento. El carácter resolutivo de Justa Freire, no  se dobla por las penalidades de la prisión, tal como cuenta su biógrafa María del Mar del Pozo Andrés:En sus escritos, incluso en los más íntimos que solo he leído yo, nunca encuentras amargura; no se instaló nunca en el odio pese a lo que la guerra y la posterior dictadura le quitaron”, asegura la autora.Siempre miraba al futuro con esperanza”.

Con quien sí coincide es con la terrible y siniestra María Topete, directora de Ventas que hemos biografiado en la parte que dedicamos a los/as Verdugos.  Freire,  ha sido condenada a seis años, pero consigue salir en dos, debido a los avales que llegan a los tribunales de depuración franquistas de gente que ha conocido su buen hacer y su honestidad.

http://Verdugos: María Topete https://lapajareramagazine.com/verdugos-maria-topete

Aunque la dejan libre, las autoridades de la dictadura le impiden desempeñar su profesión como a tantos otros/as maestras republicanos, desposeyéndola de su puesto ganado en justa oposición, de la antigüedad de los  años de ejercicio, depuraciones que llevó a los maestros/as que salvaron la vida (tantos que fueron fusilados/as) a ganarse la vida de cualquier manera. Justa Freire tiene la suerte de que el hispanista inglés Walter Sarkie la contrate como maestra en el colegio británico para dar clases a los hijos del personal de la embajada. Freire puede contar con un sueldo y la felicidad de desempeñar su profesión, aunque las autoridades le hayan desposeído de todos los derechos adquiridos.

Durante largos años Justa Freire solicita la revisión del expediente depurativo a los que la dictadura ha sometido a profesores y catedráticos que habían ejercido durante el tiempo republicano. Tarda diecisiete años en recuperar el permiso para ejercer como maestra  regresando  1953  a la carrera pero se le impide ejercer en Madrid. El sadismo que ejerce el régimen con la gente relacionada con la cultura es insondable como podemos ver. Justa Freire se incorpora como maestra en el Grupo Escolar Padre Algue en Manresa en donde permanece hasta 1958 en que regresa a Madrid para continuar la docencia  en el colegio británico.

Justa Freire, a la que dedicaron una calle en Madrid, durante la alcaldía de Manuela Carmena, se le arrebató poco después, como dijimos, por el alcalde Almeida volviendo al nombre del general Millán Astray, que gritara aquello de ¡muera la inteligencia! que ironía más representativa de la ideología derechista española. De donde jamás la podrán sacar es de la memoria de quienes aprendieron con ella y nos trasmitieron su pasión y buen hacer. El borrado de la libertad de enseñanza que  impusieron los ganadores de la guerra jamás no hará olvidar a los/as maestras como Justa Freire, ni las Misiones Pedagógicas impulsadas por el gobierno republicano además de  la cantidad de maestros/as que se entregaron con vocación absoluta a la educación y a la formación de personas cultas y felices. La biografía de Justa Freire, es significativa  como la  de tantos/as maestras que fueron depuradas por un régimen tan enemigo de la libertad como de la cultura.

Muere en Madrid el quince de julio de 1965

María Toca Cañedo©

Bibliografía: “Justa Freie o la pasión de educar. Biografía de una maestra. Otra parte de la historia de España”. María del Mar del Pozo Andrés.

Justa Freire

 

 

 

 

Sobre Maria Toca 1896 artículos
Escritora. I Premio de Novela Ateneo de Onda 2016. II Premio Concurso Literario de Relatos del Bajo Cinca, 2015. I Premio de Relato Guadix 2020 Finalista de varios... Hasta el momento, tres novelas publicadas: Son celosos los dioses, Prototipos, El viaje a los cien universos. Poemario: Contingencias. Numerosas participaciones en libros de relatos corales. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina

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