Pocos personajes tendrán más cualidades para convertirse en protagonista de una novela o película como esta mujer, cuya vida sorprende por las diversas zonas oscuras que atravesó. Apasiona conocerla y desgranar su biografía porque cuesta pensar que fue real por lo accidentada y poco común en su tiempo.
De origen se llamaba Encarnación Margarita Isabel Verdugo Díez, naciendo en el barrio de Chamberí, el diecinueve de noviembre de 1918. Los padres fueron prolíficos puesto que tuvieron diecisiete hijos de los que solo sobreviven tres. El padre de Margarita, trabajaba de linotipista en un periódico realizando, además, crónicas de toros en verso.

La familia sufre el abandono del padre que se va de casa con la criada, poco después muere la madre. Margarita solo tiene ocho años cuando se queda huérfana pasando a residir en la casa paterna donde sufre un maltrato persistente por parte de la mujer del progenitor que siente verdadero odio por ella además del desapego paterno.
Margarita es una niña especial, intuitiva en exceso, “ve” cosas que nadie comparte, habla con fantasmas, tiene videncias que relata para asombro de los escuchantes. El padre la recluye en un internado como forma de desprenderse de su educación hasta que a los dieciocho años conoce al que sería el gran y único amor, conocido, de su vida. Se trata del ingeniero Ángel Torres Tortajada, con el que se casa y tienen tres hijos pero solo sobrevivirá uno. La guerra civil estalla, Margarita es interrogada en una checa por su relación con la prensa porque había realizado pequeñas colaboraciones. Se inscribe como enfermera de campaña siendo la que acompaña en la ambulancia a Buenaventura Durruti al ser herido en el frente de Madrid hasta el hospital de sangre que había en el hotel Ritz , donde poco después muere. Margarita fue una de las personas que le ve vivo en sus últimos momentos.

Ángel Torres es movilizado por el gobierno para luchar por la legalidad republicana, pero sus ideas coinciden más con los golpistas por lo que, junto a Margarita, se pasan al otro bando. Durante la guerra, residen en Madrid, sufriendo los continuos bombardeos de la Lufwaffe, y los terribles rigores de la guerra.
Recuperada la paz, no la dejan ejercer como enfermera porque su titulación fue expedida durante el tiempo republicano y no tiene validez para el nuevo gobierno que anula todos las titulaciones expedidas por la República, por lo que vuelve a sentir la precariedad en toda su extensión. Sufre la perdida de dos de sus hijos, lo que la sume en la devastación. La desgracia sigue marcando la vida de Margarita porque el marido muere dejándola viuda con veintinueve años y un hijo en una España donde una mujer no tiene derecho más que para andar despacio y estar callada.

Margarita no se arredra, solicita ayuda a un tío que escribe en la prensa y en 1946 publica Gisela un cuento infantil. Poco después es fichada por la prensa femenina que dirige Falange, como el Ventanal y poco después también se integra en Moda de España. Durante ese tiempo se codea con la alta sociedad del país realizando agudas crónicas donde no puede jamás mencionar nada político ni cuestionar el papel que el régimen otorga a las mujeres. Se trata de ser bonita, elegante, potenciando las virtudes del ama de casa y e madre, lucir hermosos trajes en las fiestas y ser una joven delicada primero y amante esposa después, cosa que contienen las crónicas de Margarita en ese tiempo.

No sabemos hasta que punto Margarita Landis, compartía ideología con lo que reflejaban sus escritos o solo era una forma de sobrevivir común a tantas personas durante la postguerra, lo que sí se constata investigando su vida, es que los actos no correspondían en nada con las formas de la época. Margarita fuma en pipa, viste sofisticados trajes de pantalón (¡estamos hablando de los años cuarenta!) trabaja y gana el sustento para vivir con dignidad permitiéndose residir en la Gran Vía.

Eugenio Sánchez Gómez, director de un nuevo periódico que nace en esos momentos, lee sus crónicas sociales, le gusta la forma ágil y perfecta de construir los artículos, por lo que decide llamarla para ser redactora del mítico El Caso, periódico de cabecera de millones de españoles que leían con verdadera pasión las publicaciones de crímenes, asesinatos y conspiraciones. Se había inventado el true crime español. Margarita adopta el apellido de una abuela italiana y pasa a firmar sus crónicas negras como Margarita Landis. El mito da comienzo.

Margarita Landis no hace solo crónica de sucesos, como se llamaba entonces, sino que teje una red de informadores -porteros, serenos, vecindario- relacionándose con las fuerzas de seguridad de forma inteligente. Además, las intuiciones y videncias de la infancia se han desarrollado y son utilizadas sobradamente para investigar deduciendo crímenes y sucesos complejos, de forma que es la propia policía y guardia civil quienes la consultan con frecuencia obteniendo de ellos información privilegiada.

Viaja incansable por los puntos del país donde se hubiera cometido cualquier crimen. Llegó a utilizar un burro en un ocasión para llegar al lugar recóndito del crimen. No siempre va en esas condiciones, porque Landis adquiere un vehículo de alta gama y aprende a conducir para facilitarse los traslados con rapidez.

Estudia criminología para entender las múltiples facetas de estudio que tienen los criminales en sus actor. La policía le sugiere que cuide su integridad, ha ganado mucha fama y también enemigos, para lo que porta en el sofisticado bolso, una Beretta 92 fs 9mm Parabellum, que le cedió la Policía Criminal, además de llevar también un velo preparado por si tuviera que asistir a las exequias del muerto fundiéndose entre los familiares para conseguir información.

Margarita Landis, conduciendo su coche, con la pistola, el velo y una pipa, que fuma mientras investiga, se convierte en el personaje que hubieran deseado cualquier escritor/a de serie negra. De hecho, ha servido de inspiración para películas, series y alguna novela. Hasta llegó a solucionar casos enrevesados en los que la policía embarrancaba, y es que, tal como afirmaba ella, ser mujer, vestir elegante, siempre con tacón y peinados sofisticados le granjeaba confianza de la gente que participaba o era testigo de los crímenes, entre los que se dejaba caer con oídos e intuición muy atenta. Fueron treinta y ocho años dedicada a investigar crímenes lo que le había dado conocimientos y una experiencia extraordinaria.

Landis opinaba que se mata por zonas. Aseguraba que en el norte se asesina por tierras, lindes, una vaca que pasta en terreno ajeno. En cambio, en el sur había más crimen pasional (hoy tendría el nombre de crimen machista o intrafamiliar). También observaba que cualquier persona puede matar con motivos o sin ellos y que no siempre el muerto es el inocente. La observación de la naturaleza humana la convirtió en una especialista de lo que hoy llamaríamos true crime.

En El Caso desarrolló la mayor parte de su vida profesional, pasando en 1988 a realizar varios programas para la televisión, tanto la nacional como Tele Madrid relatando con detalla la España negra que ella conocía tan bien.
Escribió sobre el Proceso de Burgos, los crímenes del Arropiero, el crimen de los Galindos, Puerto Urraco,atentados como el de la calle del Correo. Fugas famosas como las del Lute y en general todo lo concerniente al delito de sangre de una España que había dejado de obedecer la consigna de “en la España de Franco no se mata ni se delinque” que convirtieron a El Caso en un periódico bastante censurado y a ella en mito de la prensa de sucesos.

Entre sus libros, se pueden destacar: Cosas de la vida, Una mujer junto al crimen, Crímenes sin castigo, Crímenes inolvidables, Puerta del Sol, 2.30, Crónica sangrienta y Memorias. 35 años de crimen en España.
En 2024, año del 20º aniversario de su muerte, Javier Velasco Oliaga y Maudy Ventosa publican una biografía: El caso de Margarita Landi. La rubia del velo y la pistola (Editorial Alianza).

En los finales de su vida profesional es fichada por el grupo Zeta, pasando a cronificar los sucesos para Interviú hasta que en 1996 sufre un infarto que le deja secuelas de salud. A partir de entonces residió en Asturias junto a su hijo, nuera y nietos. Conforme pasa el tiempo va perdiendo capacidad y memoria siendo ingresada en una residencia donde muere el seis de febrero de 2004 dejando una historia de genialidad y una vida novelesca de pionera del periodismo y del true crime español.
María Toca Cañedo©

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