Me equivoqué

 

 

Haciendo resumen, me equivoco mucho.
Fue equivoco nacer donde nací
ya que pocos o nadie me esperaban;
fue equivoco crecer sin consistencia
buscando por esquinas la conciencia
que me amparara la soledad congénita y callada.

Erré tanto, mientras crecía
contemplando la vida como esquirla
y dejando al socaire el alma trémula,
que casi, en el trascurso, me quebranto.

Me equivoqué mucho amando,
besando bocas equidistantes de la mía
buscando piel, donde solo encontraba soledad
y al final, la pasión se desvelaba,
meramente, cuestión de la palabra.

Me equivoqué decidiendo, caminando,
andando por veredas escarpadas,
tomando licencia, dejando fuera
el sentido, la prudencia y la calma.

Al final, compruebo el desatino
de haberme labrado un camino
empedrado de errores, con la duda,
de haber perdido el tiempo y a deshora,
entender que me equivoqué tanto,
que hoy, quisiera volver hacia el principio.

Volver a nacer, construirme nueva,
no equivocarme, ser muy sabia,
hacer siempre lo correcto; sin dudar;
ser como ellos: los perfectos, sin fisura.

Luego me pienso: si no dudas y no te equivocas,
si no yerras, feneces y te asombras,
no vives, no arriesgas, tampoco amas.
Y me quedo, tan contenta con la historia,
imperfecta, errada, pero humana.

María Toca

Sobre Maria Toca 1877 artículos
Escritora. I Premio de Novela Ateneo de Onda 2016. II Premio Concurso Literario de Relatos del Bajo Cinca, 2015. I Premio de Relato Guadix 2020 Finalista de varios... Hasta el momento, tres novelas publicadas: Son celosos los dioses, Prototipos, El viaje a los cien universos. Poemario: Contingencias. Numerosas participaciones en libros de relatos corales. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina

1 comentario

  1. Precioso tu texto, Maria. Son pensamientos que a mi me han asaltado muchas veces también, pero mi conclusión es igualmente que esos errores forman parte de mi, de mi bagage personal, y a ellos me debo sin avergonzarme de nada.
    Un abrazo, Maria

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