In memorian de los miles de niñ@s asesinados por los israelitas en su genocidio particular, en la Franja de Gaza, en nombre de la supremacía de la hemoglobina judía frente a la del pueblo palestino.

Desde la tranquila quietud de una balconada,
de la finca de Mazcuerras llamada “El Gurugú”
y entre el lejano tañer del campano
de una vacas pastando tranquilamente en los fértiles campos de ese pueblo muy cercano a Santander, al que también llaman Luzmela (1),
una tarde neblinosa del expirar de este verano del 2025 ,
exultante y vigorosa te vi ,
rosa, rosa, de Mazcuerras.
Eres aterciopelada y hermosa
en tu plena eflorescencia,
y pensé al verte así
qué esa gracia y esa tersura que hoy muestras a los mortales, mañana no existirán,
pues siempre en el mundo hubo rosas de variopintos colores que florecieron también con idéntica finura
y , aunque pensaron vivir largo tiempo
luciendo su belleza y su tersura,
solo pudieron morir en sus primeros albores,
al ser cruelmente asesinadas, por conclusión natural, en ese proceso de perdidas y despedidas
de esto que llamamos vida,
expirando su belleza sin que nadie la recuerde,
como a las infantiles flores que hoy mueren emanciadas por hambrea, falta de agua y ausencia de libertad en el genocidio de Gaza.
Por eso te digo rosa de Mazcuerras,
pienses que la vida es corta,
que todo en ella se acaba
y los que más te halagaron, de ti primero olvidaron
ya que solo te buscaron por tu belleza hoy marchita
y robar tu libertad.
Enrique Ibáñez Villegas
(1)Luzmela es un nombre de origen literario creado por la escritora española Concha Espina para el lugar de sus novelas y, posteriormente, el nombre de su antigua casa conocida como La casa de Luzmela, situada en el pueblo de Mazcuerras, Cantabria.

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