Profecía, de Clarissa Véliz

No he podido esperar a la edición española (sale el próximo 4 de junio) y he leído de corrido la versión inglesa del último libro de Carissa Véliz Prophecy, Prediction, Power, and the Fight for Future. From Ancient Oracles to AI. Como ya ocurrió con su libro sobre la privacidad, este ya ha sido reseñado por la prensa internacional, en particular el New York Times y el WSJ, como contraejemplo de la poca influencia que tiene la filosofía española. El libro está escrito en un estilo narrativo envidiable y recorre anécdotas sobre la adicción del poder a las profecías y predicciones desde los imperios más antiguos a los más nuevos. A diferencia del libro periodístico, tan abundante hoy como las garrapatas en las sendas de los bosques, aquí sí encontramos una filosofía seria y profunda que hace un diagnóstico certero sobre qué está ocurriendo en una cultura y economía que se han vuelto adictas a las predicciones. Con mucha audacia, Véliz considera sinónimos estos tres términos: «profecía», «predicción» y «previsión». Y esta es la tesis del libro: que una predicción no es un hecho sino una conjetura que pretende establecer una verdad sobre el futuro, pero no hay verdades sobre el futuro porque no hay hechos futuros, solo pasados y presentes. El deseo de atrapar el futuro a través de las predicciones, sostiene Véliz, genera performativos, modos de ejercicios de poder que tienen por función no predecir sino producir futuro. Como las predicciones sobre productividad, sobre empleo, sobre bolsa, o costos de los seguros médicos dado su estado de salud..,
Antiguamente, los oráculos formulaban sus profecías de modo que el poder siempre se sintiese reconfortado (les iba la cabeza en ello), hoy, las consultoras, los modelos de IA, la inmensa industria de la predicción hace lo mismo bajo la apariencia de la objetividad. Pero son ejercicios ocultos de poder. En la reseña del Wall Street Journal (de verdad que no es un periódico de izquierdas) su autor, Julian Baginni se mostraba de acuerdo con la tesis de Carissa Véliz y afirmaba de este libro «no sabría decir si esto cambiará o no su manera de ver las predicciones, pero estoy convencido de que debería hacerlo.»
El problema filosófico de fondo, al que apunta el diagnóstico de Véliz, es la pérdida del presente, la incapacidad de vivir un presente del que depende el futuro y pretender atrapar inútilmente un futuro que cambia por las mismas predicciones que hacemos de él. Niklas Luhmann lo había enunciado en un ensayo radical de 1976 titulado «El futuro no puede comenzar«, dedicado a cómo la modernidad inventó el futuro como un territorio de conquista que tenía por resultado la pérdida del presente.
PD: sí, claro, el libro no va solo de oráculos, va sobre uno de los aspectos más oscuros de la IA, de cómo las grandes empresas se han enriquecido haciendo oráculos sobre el futuro (el propio entre otras cosas) basándose en un uso poco ético de los «big data».
Fernando Broncano.
Sobre Fernando Broncano 23 artículos
Profesor de humanidades (cultura y tecnología) en Universidad Carlos III de Madrid Estudió en Universidad de Salamanca Filosofía.

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