Tarde de domingo

Caía la tarde con fútil banalidad, el sol parpadeaba casi sin fuerza tras los vidrios de la ventana que añeja protegía apenas [VER MÁS]

Los visitantes

La veía cada domingo entre los cipreses, con el abriguito negro, recogido por ambos brazos, como si quisiera mantenerlo pegado al cuerpo. [VER MÁS]