Pepe Marín combina la mirada analítica de la Sociología con la piel fina y a pie de calle del Trabajo Social. Licenciado en una y diplomado en la otra, confiesa que empezó a escribir historias para intentar explicarse las contradicciones de la gente, aunque sospecha que solo ha conseguido acumular más preguntas. Le fascinan las conversaciones cruzadas, las verdades a medias y los personajes que huyen de sí mismos. Escribe corto, pero apunta al centro.