Hola, prima.
Tú también eres una de esas señoras con una parte adolescente que se fotografía en la playa como memoria de relajación y calma mientras otras partes viven en:
– Si el mar se retrae de forma extraña y comienza a colorearse de gris hay que avisar a la pareja y a todos los demás para que corran porque viene un tsunami.
– Cómo estará hoy el hombre con gesto de desconcierto que vestía un pijama de invierno en julio, cinco bolsas arrugadas con sus posesiones precarias, que te pidió dinero para comer algo la otra noche ¿Cómo estará?

– El fascismo avanza con pasos de monstruo piernas largas; escuchamos discursos inauditos hace diez años y los normalizamos como invasión inevitable.
– Los seres humanos van por la calle con un móvil gritón y anestesiante como si fuera la pantalla de televisión de su domicilio y mirando en una única dirección alienada. El ruido es un mal que lo contamina todo.
– Criaturas, adolescentes, mujeres, asesinadas, violentadas, abusadas. Violencia machista de tal calibre que la ventana de tolerancia sobre lo que vemos y vivimos se ha convertido en la puerta de un castillo.
– Miedo. Miedo indefinido, alarma que aprieta el centro del cuerpo, un nudo que no permite el aire completo, prisa ajena a las horas del día; dificultad para concentrarte.

– Ganas de vinculación y deseo de aislamiento. De todo.
Ganas de mantener la risa más allá de un momento o un reel. Y algo de pena condensada.
– Las ranas se van quemando poco a poco, sin darse cuenta, como idea que se rumia.
– Esperanza resistente con falta de acción.
¿Tú también? Ay, pensé que era yo sola la que aprendió a vivir en alarma y preocupación y trata de no sufrir de más pero estar, a la vez, en el mundo.
Te abrazo, me abrazo.
Que tengas un buen día.
María Sabroso.

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