Verdugos: Felipe Acedo Colunga, arquitecto  de la  represión desde Santander

 

Las dictaduras se construyen entre varios, aunque la parte visible sea un líder al que se le rinde cumplida pleitesía, siempre anda sobre el palio de varios teóricos que conforman la perversa estructura de poder.

Pocos dictadores tienen la suficiente inteligencia para formar parte del entramado real represivo de su tiránico liderazgo, se mantienen bajo el palio que construyen otros desde las sombras. El tirano, saben lo que quiere, generalmente se trata de imponer cuatro o cinco ideas bien definidas de cara al pueblo, pero etéreas en su intrínseco valor.

Los historiadores, incluso los exegetas, coinciden en señalar la escasa capacidad intelectual de Franco. En principio celebrado por su talento militar que fue desmentido por los estudios y las declaraciones de sus generales después de su muerte, porque el triunfo militar innegable se debió más a los apoyos exteriores, a los errores republicanos y al abusivo control de neutralidad exterior,  que a su talento. Sí que poseía una tozudez extrema lo que le llevaba a tomar decisiones y mantenerlas frente a las contradicciones que pudieran oponerse. Nadie le niega que tuvo siempre algo tan etéreo, llamado por los propios africanistas baraka,  que no era más que la suerte que hacía que las pocas balas que le hirieron no lo hicieran con gravedad y que los diferentes sucesos luctuosos le condujeran hasta la cima del poder. Lo que constatan los historiadores es  que  su mayor virtud fue la capacidad de adaptar el discurso al momento, defenestrando sin que le temblara el pulso, al que poco antes fuera elevado al poder.

No se le conoció ideología política, quedó siempre lejos de los extremismos fascistas de la Falange primigenia que decoraba el discurso violento con dosis de justicia social, consiguiendo doblarla hasta convertir a los feroces  camisas viejas en sumisos jefecillos prestos a doblar espinazo ante él. Lo que no consigierea el poder y las prebendas que tan bien repartía el gallego del Pardo... Cierto que era católico practicante, debido a la admiración sentida hacia su madre en contraposición a la conducta disoluta paterna, y luego por imposición de la espigada doña Carmen que era de misa y rosario diarios. Poco más le adornaba más que el gusto a entrar bajo palio en las iglesias y a que el clero se inclinara ante su poder.

En los primeros años el gobierno franquista estaba dirigido políticamente por Ramón Serrano Suñer, hombre inteligente, amigo de José Antonio, que perdió el tren del poder  rondando 1945,  debido a la previsible derrota de sus íntimos nazis y de los diversos devaneos sentimentales del bello Serrano Suñer. Porque eso sí que lo tenía el gallego. Era sobrio en el comer, beber y en el folleteo, sobre todo. Poco o nada se conoce de sus relaciones durante la contienda africana cuando la juventud y el machismo cuartelario imponían sesgos de brutalidad sexual sin ambages. Se cuenta que mientras sus compañeros iban a los burdeles él se quedaba recluido en el cuartel.  Parco en el comer y beber, la frugalidad le adornaba, no así la crueldad que era síntoma intrínseco desde el principio de su vida militar.

Durante su mandato en África,  estando al frente de la Academia de Zaragoza, era notable la disciplina ciega que imponía, castigando con saña cualquier desacato. Hubo fusilamientos por ello. Más tarde,  durante la guerra no se privó de manifestar su talante vengativo y cruel incluso con amigos y familiares. No concedía ni un ápice de piedad al derrotado.

Con la paz, llegaba el orden prescrito por los ganadores y debían imponerse las normas que canalizaran el ansia vengador y genocida de los amos del país. Y ahí llega nuestro personaje de hoy.  Felipe Acedo Colunga, natural de Palma de Mallorca, nacido  en 1896 y falleció en Madrid en 1965. Durante su periodo vital, tuvo mucho que ver en el entramado represivo de la dictadura.

Fue  miliar, aviador; participó en la Sanjurjada por lo que al descubrirse fue detenido para ser puesto en libertad durante el bienio negro.  Fue elegido fiscal militar una vez acaba la Revolución de Asturias demostrando sus dotes de ingenio cruel y genocida. En los juicios a los revolucionarios se ensañaba sin piedad, como con Ramón González Peña, solicitando  pena de muerte para él como para varios de los condenados, incluido  Julián Besteiro, a pesar de que afirmó en público que le consideraba inocente. Daban igual los hechos, para Acedo Colunga lo de menos era ser inocente de los delitos que a él se le ocurrían.

Fue durante 1934 cuando ejercitó su fanatismo que más tarde desarrollaría ampliamente en el Frente Norte. Desembarcó en la ciudad cárcel, que es en lo que se convirtió mi  ciudad Santander,  en el aciago final de agosto de 1937.

La población penal santanderina se discute que variaba de 50.000 a 70.000 personas. Hay que pensar que la población total de la región, provincia entonces, no pasaba de 150.000 personas, por lo que la mitad andaba encerrada. Cierto es que había una alta población emigrada de Euskadi llegados a la caída de Bilbao y en menor medida de otras zonas  como Burgos, Palencia y limítrofes que se habían refugiado en la ciudad  encontrándose al poco tiempo en la trampa santanderina. Hemos de decir que, si bien había población carcelaria foránea, también existían cántabros encarcelados fuera de nuestra región.

Cuando Acedo Colunga llegó a Santander  con las tropas vencedoras en agosto de 1937, tenía claros los conceptos de Falange y de su adalid Serrano Suñer. Había que “limpiar” de ideología perversa (según ellos) el país. Para ello no había lugar a ningún tipo de piedad, por lo que cualquier persona mínimamente afín al ideario democrático, liberal, republicano, socialista, comunista, sindicalista, anarquista…era reo de muerte. Para ello, Acedo Colunga, ideo la  perversión de la “justicia inversa”

Para los ideólogos de Falange, la guerra no fue tal. Se trataba de una “Cruzada”,  una lucha entre el bien (ellos y su ideología) y el mal (cualquier atisbo de respeto constitucional)  Los falangistas y por ende el ejercito golpista se erigieron en  salvadores de los demonios rojos a los que había que eliminar de todas las formas posibles. No servía haberse mantenido neutral o indiferente políticamente, todo aquel que no hubiera mostrado una total predisposición al fascismo golpista, era reo de considerarse “rebelde” de ser condenado y eliminado. Se trataba de arrancar la vida a la mitad del país para que la otra mitad campara a gusto.

Para la realización de dicha tarea, Acedo Colunga, diseñó un compendio de leyes que tituló “Memoria del fiscal del Ejercito de Ocupación” *(observen la fineza al autotitularse “ejercito de ocupación”) En el Memorial pergeñó un conjunto de leyes que consideraban ilegal el estado republicano desde las últimas elecciones convocadas en febrero de 1936. Dicho Memorial consideraba delito cualquier evidencia de ideología republicana. El delito era pensar…no hacía falta demostrar actos delictivos.

Citamos texto de dicho Memorial:  “Demostrar al mundo de forma incontrovertible y documentada nuestra tesis acusatoria contra los sedicentes poderes legítimos, a saber, que los órganos y las personas que el 18 de julio de 1936 detentaban el poder adolecían de tales vicios de ilegitimidad en sus títulos y en el ejercicio del mismo, que, al alzarse contra ellos el Ejército y el pueblo, no realizaron ningún acto de rebelión contra la Autoridad ni contra la Ley”.

Como puede verse en la intención del genocida estaba implícita la “solución final” Si no mataron a todos fue por la falta de manos para el trabajo. Eliminaron, como en los campos nazis, a quienes no les servían dejando el resto para su función de esclavos.

Fíjense con que ansia encaró la batalla legal Acedo Colunga que en Santander asistió directamente, como parte acusadora, a cuatrocientos consejos de guerra que se realizaron a oficiales y  generales, además de los ordinarios de urgencia reconocida.

Les aporto datos de su tarea de “limpieza” partiendo de  finales de agosto de 1937 hasta finales de marzo de 1938 mientras ejercía como fiscal militar en Santander.

13.253 procesados.

2.850 peticiones de penas de muerte.

1946 sentencias ejecutadas.

2458 condenas de reclusión mayor .

3003 penas privativas de libertad con años de condena.

3417 sobreseimientos

Y por último, 1310 absoluciones.

Como sería la saña compulsiva de “limpieza de rojos” que otro general, este más comedido, Rafael Latorre Roca (Zaragoza, 1880 – 1968) a la sazón compañero de guerra, quedó horrorizado por los graves sucesos que ocurrían en las zonas conquistadas, quedando reflejado en unos diarios que vieron la luz muchos años después, cuando no había riesgo en sus escritos. Confirmaba el asco que le producían los consejos de guerra masivos y sin garantías y sobre todo las terribles acciones de Falange consentidas por los militares ganadores. En su llegada a Santoña en septiembre, previo paso por Santander, debió gestionar una población penal de 33.000 prisioneros del Dueso, que vivían en condiciones extremas, de hambre, penuria, enfermedades y masificación.

 

Hay palabras muy duras expresadas por el general Latorre Roca, sobre los “paseos” de Falange, quejándose amargamente de las sucesivas violaciones a jóvenes por parte de las hordas falangistas, también de las incautaciones de bienes -robos sin matices- que las tropas triunfantes junto a los falangistas realizaban sumiendo en la pobreza absoluta a la gente que había mostrado mínima afinidad con el régimen democrático, incluso la rapiña se extendía a los fieles defensores de los golpistas.

https://www.elespanol.com/cultura/historia/20190701/confesiones-latorre-roca-traiciono-franco-denuncio-corrupcion/408709903_0.html

La Comisión Provincial de Incautación de Bienes de Santander se crea, nada más entrar las tropas fascistas, a primeros de septiembre de 1937 siendo gestor y gobernador civil de Santander,  Agustín Zancajo Osorio, que hasta hace poco tenía una calle principal en su honor.

Gracias a la justicia inversa se asesinó impunemente a miles de personas de ideología democrática, formulándose leyes perversas que convertían en delito el pensamiento, no los hechos, por lo que nos hemos encontrado siempre con la irónica condena de “rebelde” a quien se mantuvo fiel a la legalidad.

Felipe Acedo Colunga, pasada la primera fase de eliminación de seres humanos, continuo su vida militar siendo nombrado  Gobernador Civil de Barcelona, ocupando el cargo desde 1951 hasta 1960. Durante su mandato, impulsó una política de vivienda y represión del chabolismo cruel e infamante tal que su costumbre en depurar ideológicamente al adversario. Fue cesado en 1960.

Más tarde fue Procurador en Cortes  franquistas en varias legislaturas.

Recibió distinciones  y afiliaciones tales como  diversas condecoraciones, como la Medalla Militar de Marruecos, la Gran Cruz del Mérito Militar y la Cruz de Honor de la Orden de San Raimundo de Peñafort.

También fue miembro del Consejo Nacional de FET y de las JONS siendo nombrado  Hijo Adoptivo de Barcelona

Como verán, debemos al honorable Felipe Acedo Colunga, la mayor parte de los crímenes amparados por la legalidad perversa de nuestra tierra además de convertirse en el ideólogo que condujo a la muerte en el resto de España a miles de víctimas juzgadas bajo su justicia inversa. Como dije en un principio, Santander,  tuvo el triste honor de convertirse en una enorme, gigantesca cárcel cuya misión era eliminar el ideario democrático.

María Toca Cañedo©

*Documento hallado en el Archivo del Tribunal Militar Territorial Segundo de Sevilla

 

 

Bibliografía: 

Ganar la guerra perder la paz. Jaume Claret. (Editorial Crítica)

Castigar a los rojos. Acedo Colunga, el gran arquitecto de la represión franquista (Editorial Crítica),Francisco Espinosa, Guillermo Portilla y Ángel Viñas

Crónicas Secretas de la guerra civil en Cantabria, (Contenidos) Esteban Ruiz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre Maria Toca 1894 artículos
Escritora. I Premio de Novela Ateneo de Onda 2016. II Premio Concurso Literario de Relatos del Bajo Cinca, 2015. I Premio de Relato Guadix 2020 Finalista de varios... Hasta el momento, tres novelas publicadas: Son celosos los dioses, Prototipos, El viaje a los cien universos. Poemario: Contingencias. Numerosas participaciones en libros de relatos corales. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina

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