Verdugos. Tomás Garicano Goñi.

Es curioso como nos acusan de la inoperancia por el hecho de querer restituir la Memoria, precisamente quienes la modelaron al antojo ideológico de las teorías políticas del momento. Son los herederos de ese “moldeo” interesado quienes nos imputan de mirar al pasado, de la inutilidad del repaso que pretendemos ofrecer a la historia para desbrozarla de falacias y de malvadas tergiversaciones.

Quienes nos pasamos la vida revisando legajos, informaciones, incluso buscamos con el ahínco del detective la posibilidad de encontrar pistas que restituyan la verdad de unos hechos que esconden, debido a la vileza revisionista de los que ganaron la guerra, esas acusaciones a veces nos hacen sonreír. Sonreímos porque sabemos el trabajo que les supuso disimular la verdad, adoptando un relato conveniente y convenido para convencer que lo que era crimen, tortura, o vejación, en realidad se trataba de cumplir con el deber patriótico. Son ellos los  que precisamente utilizaban los métodos detestables tergiversando el relato con el fin de imponer la ideología  nacional católica basada en el odio al pensamiento, a la libertad y a la democracia.

Con el tiempo y la distancia, tomaron conciencia de su crueldad, de la malvada forma de acceder al poder y mantenerlo,  decidiendo reescribir la historia y contarla a su manera. ¿Era miedo a la verdad? ¿a represalias que fueron blindadas por la cobarde Transición? o simplemente, les suponía tanto horror recordar sus fechorías que decidieron cambiar el relato.

Y aquí andamos, desbrozando la historia, intentando contar unos hechos trabajando por la verdad, por más que sea perturbadora, para aprender y allanar el futuro.

Les traemos a uno de los maestros del disimulo, del travestismo político que condujo a verdaderos hijosdeputa  hasta la sala de la dignidad labrada a base de reformismo, de un aggiornamiento cauteloso en las líneas de esa democracia vigilada y subsumida que se pretendió (con éxito, con mucho éxito) durante el trayecto transicional y luego con la doma de un PSOE que mantuvo indemne el relato de los verdugos menoscabando el derecho de las víctimas a la verdad. La Transición consintió y amparó las viejas mentiras, prestando legalidad y honores a los verdugos de antaño que hubieran merecido una postrera revisión sin ninguna piedad porque fueron conspicuos incitadores a crímenes de lesa humanidad.

El que llega hoy es un disimulado, un travestido en demócrata pero no por eso menos infame (o quizá más, porque la ocultación agrava el delito) Un hombre listo, que supo rehacerse, adaptándose a cada periodo histórico que le tocó vivir como esas lagartijas que cambian de color según el medio. O como bien explicaba Hanna Arent con respecto al criminal Eichman, los verdugos son solo personas que están y hacen lo que toca en el momento sin menoscabo ni escrúpulo de saltarse todos  los derechos humanos.

Les presento a un verdugo tan oculto y disimulado que ha conseguido llegar hasta nosotros, casi sin macula. Tomás Garicano Goñi.

Nace don Tomás el tres de febrero de 1910 en Madrid. Se decanta por los estudios de derecho que comienza en la Universidad de Zaragoza, licenciándose en 1929 en la Universidad Central de Madrid para seguidamente entrar por oposición en el Cuerpo Jurídico Militar en donde cumple varios destinos como Canarias, Valladolid, Burgos y A Coruña donde está activo entre los militares opositores a la República, incluso manosea su implicación en la Sanjurjada pero sin mayores consecuencias por lo que el gobierno democrático ni le sanciona ni le aparta de su cargo, lo que le permite en 1936 ser auditor de la VII División, y servir con denodado entusiasmo de enlace entre el general Mola* y el también general Martín Alonso a los que sirve con discreción como informador y difundidor de los discretos movimientos realizados por el “Director” Emilio Mola.

Ya se había destacado el entonces fiscal y juez militar  durante la sucesión de los sucesos revolucionarios de 1933, participando en la dureza legal llevada a cabo durante  los juicios a los participantes en dicha revolución. Mención especial merece la acusación cursada al socialista Tiburcio Eguía, como instigador de los actos revoltosos. Las torturas sufridas por el socialista le llevaron a firmar una acusación contra Indalecio Prieto declarándole instigador de la revolución. Tomás Garicano Goñi fue el juez instructor del proceso estando presente en la sala donde se torturaba a Eguía en la causa 96/1934, lo que nos hace  situar la analogía con las instruidas  por  Garicano  en los periodos de la  postguerra.

En el libro/panegírico “Alzamiento en España: de un diario de la conspiración en España” editado en Pamplona en 1952,  confirma las teorías justificadoras del golpe, alegando la posibilidad de una revolución comunista en la España republicana además de mostrar la certeza de la participación de “los sabios de Sión”** En dicho libro se muestran supuestas actas de las reuniones del judaísmo internacional…en plena etapa de la Soha, irónica casualidad que intenta dar mayor verosimilitud al falsario argumento.

Garicano hace llegar  las ordenes de Mola a los conspiradores de A Coruña en donde estaba Martín Alonso, lo que propicia la caída en manos golpistas -de forma imprevista dado el carácter republicano y autonomista del pueblo gallego- de Galicia lo que supone un duro golpe para la legalidad republicana.

Años después concedería una entrevista al periodista David Hart para la serie documental The Spanish Civil War (David Hart, John Blake, David Kemp, Granada Television, Reino Unido, 1983) En dicha entrevista  Garicano, se presenta como un «joven oficial del ejército»  que toma parte en la «sublevación»  con el fin de «evitar los desórdenes en España». Según Garicano, el fin último de  los golpistas era «volver a un modo de vida más español, tradicional, pacífico», que la República habría destruido. Garicano (que aparece rotulado como «Emisario de Mola» en el curso del documental) niega categóricamente  el carácter fascista del régimen español, señalando que siempre fue una mera apariencia circunstancial.

La fecha de dicha entrevista, como adjuntamos más arriba es de 1983 cuando el consiguiente blanqueo adaptativo de Tomás Garicano Goñi, llevaba tiempo produciéndose.

Lo que viene a continuación de la sublevación exitosa en Galicia forma parte del entramado legal que se construyó durante los primeros años de la postguerra y causa de miles de crímenes integrados en  una sistemática limpieza ideológica prevista por el general Mola, confesando  sin rubor ninguno los verdaderos sesgos de la sublevación antes de producirse como testifica lo  publicado en  La Instrucción Reservada nº 1 (25 de mayo de 1936):

«Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego, serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al Movimiento, aplicándoles castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas

O lo dicho en Pamplona en julio de 1936 que sigue teniendo la misma claridad que lo anterior:

«Hay que sembrar el terror… hay que dejar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros. Nada de razonamientos ni de pactos. Hay que dar la sensación de fuerza

Para el siniestro Mola y sus adeptos, la guerra no era solo un enfrentamiento militar, sino la «curación» de lo que él consideraba una España enfermada por el liberalismo y el marxismo para lo que no solo  buscaba la rendición del enemigo, sino su aniquilación física con el fin de evitar que las ideas de izquierda volvieran a brotar. Además de considerar  que cualquier persona vinculada a la República (maestros, intelectuales, sindicalistas) eran elementos «extraños» a la verdadera esencia de España. Se trataba de un patriotismo selectivo. Amaban a la España de ellos, la del privilegio, del terrateniente explotador, del pueblo analfabeto atado a la costumbre por una iglesia subsidiaria del poder, además de a los valores medievales de sumisión al poder monárquico, militar y religioso.

Para ello, Garicano junto a compañeros de la misma cuerda, se prestan primero a la conjuración del golpe contra los mandos militares leales a la República participando en  la causa de encausamiento militar más importante abierta en Galicia: la que se incoa contra las principales autoridades militares de la región, el general Salcedo Molinuevo, jefe de la VIII Región Militar con sede en A Coruña, y el general de brigada Rogelio Caridad Pita. Ambos se habían opuesto activamente al golpe  siendo destituidos pistola en mano(Causa instruida contra los generales Enrique Salcedo Molinuevo y Rogelio Caridad Pita, causa 413/36 de A Coruña, Archivo Intermedio Militar Noroeste, Ferrol.).

Garicano figura en esta causa como  testigo de los hechos declarando contra sus superiores. Además de ser testigo, compartió tarea como  parte del equipo de auditores de Capitanía que se ocupaban teóricamente de velar por el proceso jurídico. Al ser preguntado durante el proceso sobre su superior, afirma «que estima que el general Salcedo entretuvo con engaños a la oficialidad de [la] Plaza [de A Coruña] con objeto de desanimarla, detenerla e impedir la declaración del Estado de Guerra, dando tiempo, con ello, a que el enemigo se armase y preparara una franca defensa y que de haber adoptado el general una actitud franca y noble en un sentido o en otro, con él o sin él se hubiera declarado el Estado de Guerra el domingo 19 de madrugada, evitándose así los luctuosos sucesos del lunes y martes»

Su pronunciamiento constituye una acusación maliciosa. No se trataba solo de imputar al general Salcedo el hecho de no haber colaborado con los golpistas, sino también de cargarle con la responsabilidad de los muertos y heridos producto de los enfrentamientos al ejecutarse la toma del poder  ya que entre el 20 y el 22 de julio, durante los cuales se registran 31 fallecidos a causa de los enfrentamientos que tienen lugar en la ciudad*.

Garicano  da un giro a su trayectoria militar al finalizar la contienda integrándose en el ejército del aire, donde no se le conoce participación alguna. El avispado leguleyo voltea su carrera conformando con un pequeño grupo de personajes de similares características que  habían trastocado la justicia propiciando los crímenes de lesa humanidad que se produjeron durante toda la postguerra.

https://lapajareramagazine.com/felipe-acedo-colunga-arquitecto-de-la-represion-desde-santander

El ingreso en el ejército del aire, se recibe por el grupo de abogados militares como un “premio” por los servicios prestados, en un momento en que palabra enchufados alcanzó su máxima vigencia ante la lista del recién estrenado  Cuerpo Jurídico del Aire, donde figuraban Felipe Acedo Colunga (conocido y biografiado en este apartado de verdugos) , Lorenzo Martínez Fuset, Blas Pérez González, José María Salvador Merino, Tomás Garicano Goñi y Rafael Díaz-Llanos Lecuona, todos miembros del Cuerpo Jurídico del ejército de tierra, con buenos vínculos políticos como se puede verificar en el testimonio de los libros siguientes:

Gabriel Cardona: «Crisis política, presión militar», en Fernando Puell de la Villa y Sonia Alda Mejías (eds.): Los ejércitos del franquismo (1939-1975), Madrid, Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado-UNED, 2010, pp. 325-364, esp. p. 335.

En dicho destino, los juristas implicados, dan contundencia a  los argumentos jurídicos que cobraron forma en las causas militares seguidas desde el inicio de la contienda contra los detenidos. La estructura legal en que se basaron los pervertidos  juristas entre los que encontramos en lugar destacado a  Garicano Goñi conformaron la base legal de la “justicia inversa” que tan bien definió el ministro Serrano Suñer. Se trata ni más ni menos  que legalizar y dar forma jurídica a la idea de condenar como rebeldes a los que se mantuvieron fieles al gobierno salido de las urnas en 1936. Como sabemos y podemos constatar en todos los procesos incoados durante la postguerra, esa aberración legal propició la condena de militares y civiles que cumplían con su obligación de defensa de la legalidad vigente, siendo juzgados y condenados por quienes la quebrantaron.

Tomás Garicano Goñi, continuó por un tiempo en A Coruña, refrendando los juicios militares que entre noviembre y diciembre de 1936 condujeron a la muerte en los paredones  al mayor número de ejecutados de la zona.

La conexión entre el llamado por López Medel «cuerpo político del aire», la Delegación Nacional de Justicia y Derecho y el Gobierno explica en última instancia la carrera posterior de Garicano que explicaremos . En esa triangulación se encuentran incluidos Blas Pérez González, el propio Garicano, pero también otras personalidades del régimen como los ya mencionados Acedo Colunga, Martínez Fuset, José María Salvador Merino y Rafael Díez-Llanos. Como no nos cansamos de insistir, todos ellos mantienen una participación directa en los procesos que llevaron al crimen de militares, compañeros de armas de los citados y civiles a los que les atribuyó diversas responsabilidades penales.

(Felipe Acedo fue el fiscal jefe del Ejército de Ocupación nombrado a tal efecto en noviembre de 1936, cuando se constituye la Auditoría de Guerra. También ejerció como gobernador civil de Barcelona entre 1951 y 1960; véase Javier Tébar et al. (coords.): Gobernadores. Barcelona en la España franquista (1939-1977), Granada, Comares, 2015, p. 354. Blas Pérez González formó parte de la Auditoría de Guerra del Cuartel de Franco durante la Guerra Civil y luego fue el instructor de la Causa General. En cuanto a Lorenzo Martínez Fuset, nos remitimos a lo indicado en la nota 17)

La labor tergiversadora propiciada por Garicano de las leyes militares es premiada en julio de 1937 enviándole a la Auditoria de Guerra del Ejercito de Ocupación (sic). Esto hace que Tomás Garicano Goñi, acompañe al ejército en la conquista del Frente Norte, convirtiéndose en Fiscal Militar de Bilbao…mientras los juicios siguen sin pausa convocándose en Galicia según las pautas marcadas por los ejecutores.

Pasa posteriormente a Navarra como asesor de la IV División de Navarra, comandada por Camilo Alonso Vega (apodado por sus afines como Camulo, debido a su cabezonería y tozudez ideológica)  Siguen, a este movimiento en el escalafón, ascensos meteóricos que devuelven los favores consignados torciendo leyes con los consiguientes “enchufes” imprescindibles para medrar en la época.

En cuanto a su formación y labor didáctica es escasa, Tomás Garicano Goñi, tiene en su haber tan solo el colaboracionismo malvado con el franquismo, poco más se le puede imputar a su carrera como leguleyo ya que solo publicó una obra “Legislación penal militar”  que escribe junto a José María Dávila Zurita y José María Dávila Huguet, declarada en su momento de “utilidad pública” tratándose tan solo de un conjuntos de normas desfasadas que no aportaron nada a la jurisprudencia militar.

Tomás Garicano Goñi, cercano y subsidiario del poder franquista, decide acercarse más a dicho poder dando el salto a la política activa. Desde 1951 hasta 1956 fue Gobernador Civil y por consiguiente jefe de Falange de las JONS, en San Sebastián lo que le permitió acercarse al Caudillo, durante el mes de vacaciones que Franco pasaba en la ciudad donostiarra, entre estancias en tierra firme y en el yate Azor, por el que moscardoneaban los que buscaban ganar el favor del general dictador.

Desde 1965 hasta 1969 pasó a ser Gobernador de Barcelona; durante su etapa comenzaron las manifestaciones estudiantiles que Garicano manda reprimir sin contemplaciones.

Había llegado la hora de la jubilación de Camilo Alonso Vega como ministro de Gobernación, por edad y por agotamiento ante las malas formas ministeriales de don Camulo. El sucesor fue Tomás Garicano Goñi, que recibía el premio por los servicios prestados realizando el aggiornamiento legal que propició el exterminio de republicanos además del forzado empeño de mantenerse cercano y sumiso al régimen. Fue nombrado ministro de Gobernación el veintinueve de octubre de 1969.

Poco después, con el buen olfato que le había servido para encumbrarse durante la dictadura, Tomás Garicano Goñi comienza a  hociquear aires de cambio político y vuelve a aggiornarse de cara a lo que llega.

En septiembre de 1972 envía una carta a Franco en la que expresaba su preocupación «por el rumbo de la política española», que contenía una célebre definición de lo que consideraba ultrismo, afirmando que : «Nos encontramos con un país en una situación económica y social realmente extraordinaria, sin más problema importante que el universitario, ciertamente no pequeño, y a pesar de eso, hay elementos que ven el más oscuro de los horizontes y juegan a señalar grandes males que, a su juicio, requieren drásticas medidas, que en resumen se traducen en volver a situaciones políticas análogas a las de los años cuarenta. Este es el “ultrismo” a que antes me refería»

(Tanto esta nota como la que escribe en mayo de 1973 se conservan en la Fundación Nacional Francisco Franco, «Carta del ministro de la Gobernación, Tomás Garicano, presentando su renuncia como ministro de la Gobernación», 5108 (rollo 63), 7 de mayo de 1973, e «Informe de Tomás Garicano, ministro de la Gobernación, a Franco, sobre medidas a adoptar en la situación española», 3537 (rollo 47), 7 de septiembre de 1972)

Poco después en una entrevista concedida al periodista  Ángel Bayod confiesa que:

«la represión tenía como objeto evitar que los socialistas y comunistas en libertad en España, o los que volviesen del exilio, pudiesen dar la vuelta a la situación». Se refería de la década de 1940.  Hacemos notar que  la entrevista la concede en 1982 bendiciendo «el cambio del régimen de Franco a la democracia» que, tal y como señalaba, era obra de la política de Franco puesto que abunda en la excéntrica teoría que fue el dictador quien diseñó el cambio político.

Como ven comenzaba su “moderación” concediendo que el régimen se debía adaptar pero sin perder las esencias que lo hicieron necesario en su momento. Imaginamos que también en esa “adaptación”  estaban implícitas las barbaridades cometidas por dicho régimen.

Durante su tiempo en el ministerio, a pesar de confesar que todo estaba en orden, sucedieron hechos importantes que mostraban la movilización de la sociedad española.

En Euskadi un grupo de jóvenes en torno a parroquias afines dan comienzo a los albores y desarrollo de ETA. En Ferrol durante 1972 se producen las huelgas y las manifestaciones con el asesinato de dos obreros  propiciado por la policía cuyo mando tiene el ministro Garicano. En Vigo se produce una huelga general…y otro vasco, Argala, comienza la construcción de un túnel que llevará a Carrero Blanco, de forma literal, a subir a los cielos de Madrid.

Garicano dimitió como ministro debido a las presiones de los integristas del bunker franquista que hervía ante la posibilidad de cambios y la debilidad de un Franco moribundo. El detonante fue a la muerte de un policía producida en las manifestaciones ilegales del uno de mayo. Le acusaron de falta de autoridad. Fue sustituido por Arias Navarro, otro verduguito que ya trajimos a nuestras páginas.

https://lapajareramagazine.com/verdugos-carlos-arias-navarro-carnicerito-de-malaga-o-el-lloron-del-pardo

Tomás Garicano Goñi,  tuvo algún acto positivo porque en todo malvado hay lugar aunque sea de forma casual, a hechos humanos. Propició la excarcelación de Jesús Monzón, dirigente comunista, de quien era amigo e intercedió ante el poder franquista por José María de Arizmendieta, sacerdote fundador de la cooperativa Mondragón. Ambos casos fueron vendidos con profusión en la época de su adorno liberal como  demostrativos de la “humanidad” de Garicano Goñi , en un intento burdo de borrar el relato real de la historia.

Tuvo palabras criticas para  las premisas “aperturistas” impuestas por Arias Navarro. También mostró una ambigua postura descentralizadora, quizá potenciada por la influencia de su yerno Xabier Ribó, casado con Rosa, una de sus hijas que estuvo al frente de Liceu  siendo una de las implicadas en el caso Millet****

Garicano se retiró de la política en 1978, mostrando simpatía por la reforma política emprendida por Adolfo Suarez, además de dirigir  la empresa papelera Sarrió.

Murió en la tranquilidad de su hogar en Madrid en 1988. Jamás se ha cuestionado sus acciones perversas en la justicia militar. Jamás se le ha cuestionado el pasado en el que fue artífice principal del tejido legal que llenó las cunetas de España.

A lo largo de la trayectoria vital de Tomás Garicano Goñi podemos ver de forma trasparente la banalidad que mueve a los verdugos que dirigen la mano de los ejecutores de sus paradigmas. No son sanguinarios criminales, se mueven en los despachos refinados y mantienen intereses que disimulan los genocidios, para en su momento, reconvertirse en ciudadanos de bien que aportan sosiego y moderación a la vida común de una sociedad que los ha padecido permaneciendo anestesiada ante su absoluta crueldad.

Los despachos andan llenos de sujetos que jamás se manchan las manos con la sangre que sus sesgos derraman. Para eso tienen a un vasallaje más burdo y sumiso.

María Toca Cañedo©

 

* Véanse los datos en la base de datos de http://www.nomesevoces.net/. Agradecemos a Xosé Manuel Suárez la precisión sobre las cifras totales de víctimas..

**Todos los historiadores serios coinciden en que Emilio Mola fue el cerebro en la sombra que dirigió el golpe de 1936. Encabezando y dirigiendo con mano férrea su dirección hasta su muerte en  accidente aéreo en donde el mando pasó a Francisco Franco

*** Los Protocolos de los Sabios de Sión son, en pocas palabras, uno de los fraudes literarios más dañinos y persistentes de la historia. No son un documento real de una organización secreta, sino una falsificación diseñada para propagar el odio. Se presentaron como las «actas» de una serie de reuniones secretas celebradas por líderes judíos (los «Sabios»). En estos textos, supuestamente detallaban un plan maestro para alcanzar la dominación mundial mediante el control de la economía, los medios de comunicación y el fomento de conflictos sociales.

Se sabe  con total certeza que el libro es un plagio. Fue publicado por primera vez en la Rusia zarista alrededor de 1903, fabricado por la Okhrana (la policía secreta del Zar).

A pesar de que el diario británico The Times demostró que eran falsos ya en 1921, el texto se propagó como la pólvora en países con marcado acento antisemita que se utilizó en Alemania para justificar el Holocausto

****Los detalles de las relaciones familiares y de amistad de los Garicano con el mundo del Palau de la Música a través de Fèlix Millet, en Manuel Trallero: Música celestial: del mal llamado caso Millet o caso PalauMadrid, Debate, 2012.

 

https://www.revistasmarcialpons.es/revistaayer/article/view/miguez-el-verdugo-la-memoria-y-la-historia/3149

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre Maria Toca 1897 artículos
Escritora. I Premio de Novela Ateneo de Onda 2016. II Premio Concurso Literario de Relatos del Bajo Cinca, 2015. I Premio de Relato Guadix 2020 Finalista de varios... Hasta el momento, tres novelas publicadas: Son celosos los dioses, Prototipos, El viaje a los cien universos. Poemario: Contingencias. Numerosas participaciones en libros de relatos corales. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina

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