La mitad de España es fascista, pero es que la otra mitad NO. Y ese “NO” mayúsculo de Poncela en una entrevista en la que luce gorra de béisbol y casaca japonesa nos ampara a muchos. En ese adverbio rotundo vivimos quienes no aceptamos ideas que nos vuelven a la caverna, dogmas que crean caregorías humanas, una violencia dialéctica y práctica que busca hacerse con el poder no a través de la argumentación o la inteligencia, sino a través del miedo, la mentira sistemática, la falta de asunción de responsabilidades y una ideología sátrapa.
Y conste que a quien ha heredado el fachismo porque lo ha mamado, porque viene de familia, como no la hemofilia o el daltonismo lo puedo entender mejor que a quien lo defiende siendo mujer, obrero, inmigrante, etc. Ser fascista por encima de tus posibilidades es un dramón, es apedrearte la cara y poner ojos de éxtasis teresiano.
La otra mitad NO. Y en ella nos encontramos quienes no queremos un mundo como el que a ellos les parece tan estupendo, con sus toros Osborne de cuatros cientos metros, inmigrantes deportados, toreros elevados a la categoría de héroes nacionales, animales abandonados exterminados, negacionismo suicida y homicida, desprecio manifiesto de la diferencia, visión ideológicamente pervertida de la dictadura y etc.
Ese “NO” hay que decirlo a lo Poncela.
Patricia Esteban Erlés.

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