Hubo un tiempo en el que desear
aun era algo útil.
En aquel tiempo creíamos que los reyes tenían hijas que eran muy hermosas
También creíamos que los bárbaros ,
ignorados durante mucho tiempo,
estaban en la frontera aguardando
poder entrar .

Pero el tiempo ha pasado,
y la desagradable verdad asoma,
la puerta ha sido abierta,
y nuestros sueños se han ido deshaciendo lentamente, como muñecos de cartón flotando en el agua de un río.
Y el balido salvaje del fascismo ,
como lágrima de vida esperanzada que a modo de maná divino cae del cielo,
campea libremente por nuestras calles:
comienza de nuevo a oírse cantar
el Cara al Sol,
y un nuevo día vuelve a empezar,
aun cuando la vida penda de un hilo
que alguien lo puede cortar.
Los bárbaros ya están en casa,
les hemos dejado entrar
y aúllan por el estado
la xenofóbica “ prioridad nacional”

sembrando gran desconcierto y confusión general,
asociados como atilas , en una fuerza política que les une
y clama representar.
Los barbaros ya están dentro,
los hemos dejado entrar.
Si fue el voto la herramienta
que los permitió entrar,
será ese mismo voto
el que los podrá expulsar
para que no lleguen nunca a ser
lo que quieren ser:
la solución nacional.
Enrique Ibáñez Villegas

Esa es la realidad. Hay que salir a votar el día que toque. Muchos somos de la postguerra, pero hemos visto y oído a nuestros mayores, a los niños de la guerra y no, no lo queremos, ni para nosotros, ni nuestros hijos ni nuestros nietos. Menos para Nuestra España.