No había más que ver las fotos de los que rodeaban a Hitler en sus años de poder para darse cuenta de que lo de la superioridad de la raza aria era filfa. El orondo Goering, que no podría andar o correr más de cien metros sin boquear como pez fuera del agua, adicto a la comida, con una bulimia y alcoholismo pertinaz, por no hablar de Goebbels y su cojera tan poco marcial, además de la endeblez pálida y enfermiza que mostraba siempre eran poco representativos de la supuesta raza aria que decían representar. El sicario del nazismo evitaba fotografiarse, incluso colocarse cerca, de la soberbia Leni Riefelstalh, quien con su metro ochenta y dos dejaba en nada al canijo Goebbels.

El propio arquitecto de la limpieza étnica, Himmler, era rechonchito de cuerpo, coronado por una cabeza que parecía una gran bola de billar, tampoco daba la talla de altura y esbeltez para cumplir los parámetros del buen ario. No hablemos de Adolf, cuya talla no era nada especial, había recibido un balazo siendo cabo (necesitó auparse entre criminales para ascender, además de ser mal pintor) durante la II Guerra Mundial que lo dejó eunuco del todo, además de convertirlo en politoxicómano perdido -el gustito por las drogas era muy común entre gerifaltes nazis y también por lossegundones- Si nos fijamos bien, y no solo en el extremo de los nazis, comprobamos que rara vez quien mantiene ideas fijas y fanáticas cumple con el mínimo requisito de pertenencia a la tribu privilegiada que dice defender.

Nos preguntamos qué le ocurre a determinada gente que mimetiza con quienes desprecian su condición de proscrito ¿Qué le hace a un latino/a votar a Trump? ¿a un mileurista, o parado/a, hacerlo por Vox? Hace poco me confesaba una persona, que fue niño durante la guerra civil, que una gran mayoría de hijos de víctimas de fusilamiento o represión muy dura, se hicieron falangistas durante la postguerra. He tenido de cerca a un familiar que, ante el deseo de entrar en Falange en los años cuarenta, el padre, con una recua de hermanos en la cárcel, uno fusilado y represaliada toda la familia, se irguió colérico respondiendo: “si te haces falangista, juro que te mato” La persona citada no se afilió al fascio entonces pero pasando el tiempo, sí fue racista y fascista recalcitrante.

La psicología suele explicar estos anómalos comportamientos, ofreciendo varias respuestas que les expongo aquí para que podamos entender qué pasa en la psique afectada para que ocurran semejantes insensateces. La explicación se ofrece para entender, jamás será ofrecida como justificación de una conducta irracional que, con buena intención y un mínimo de pensamiento lógico, podría corregirse.
Existe una condición absurda que se da entre algunas personas marginadas o agredidas: sienten una identificación con el agresor. Se produce como forma de autodefensa; su mente se alía con el enemigo en la esperanza de que al mostrar aquiescencia sea considerado/a de los suyos. Se trata de una forma enrevesada de autodefensa.

Otra forma sería el autoodio internalizado. La víctima se identifica tanto con el agresor que mimetiza su odio, virándolo hacía si mismo. “Me odia porque lo merezco” parecen sentir.
Algunos encuentran justificación del sistema opresor. La persona que padece el agravio no admite el desorden, o la vivencia de la injusticia que se comete hacia su persona por lo que se identifica con el agresor con el fin de encontrar sentido a la agresión.
Por último y más frecuente ocurre que se produce un distanciamiento del etnogrupo, es decir, una mimetización hacia el poder condenando a los propios como forma de salirse de la zona de conflicto.
Resumimos los mucho más extensos diagramas psicológicos nos pueden ayudar a explicarnos ciertos comportamientos aberrantes (*)

Gregory Bovino, es un italoamericano que se ha convertido, desgraciadamente, en personaje popular en los últimos tiempos, sobremanera debido a las declaraciones realizadas a favor del asesino de la joven Renee Nicole Good, a la que considera culpable de embestir al agente del ICE cuando huía con su coche, siendo tiroteada a bocajarro por el criminal agente. Nos hemos preguntado, viendo las imágenes, quién es el tipo que permanece con la cara descubierta durante los ataques indiscriminados mientras el resto de agentes se la cubren. Bovino, además, luce un corte de pelo y una imagen que nos retrotraen a tiempos terribles que no por pretéritos están olvidados.

El tipo del que hablo debe la vocación de cazador de inmigrantes a la película The Border (La Frontera) en donde el papel de migra remalo era interpretado por Jack Nicholson con bastante pericia. Al nene de diez años Gregory, no le gustó que el cruel agente que perseguía sin piedad a desvalidos inmigrantes fuera el malo del film y le nació la vocación que ha desempeñado con notable esfuerzo y resultados durante veintinueve años.

Gregory Bovinno, se hizo agente fronterizo (la conocida, migra) profesión que ha ejercido durante veintinueve años, convirtiéndose en jefe de Patrulla Fronteriza en El Centro, situado en el Valle Imperial, al Sureste de California. Dos semanas antes de la segunda investidura de Trump, a modo de reclamo sobre el presidente naranja, lanzó decenas de agentes al norte, en el Condado de Kern, en el mismo Valle Central. Sus sicarios se dedicaron a detener a gente en gasolineras, en carreteras, incluso en domicilios, sembrando el terror entre los emigrantes que intentaban sobrevivir en la zona de forma pacifica. Las acusaciones esgrimidas por los criminales uniformados era que detenían a delincuentes para preservar la sociedad. Lo que ocurrió es que de 78 detenidos solo uno tenía antecedentes penales, por ser un simple carterista.

El inefable Trump, ante el despliegue de sadismo, se fijó en él siendo elegido como Jefe de la crecida Patrulla Antinmigración que conocemos como ICE (Inmigration and Customs Enforcement). El “solido” argumento para la elección de Bovino, fue que se trataba de “ un tipo duro”
Y vaya si lo es. En 2022, fue denunciado y condenado porque dos afroamericanos se presentaron para acceder a un puesto del funcionariado siendo denegada su solicitud sin motivo. Bovino, eligió a un conocido suyo, blando por supuesto, a lo que los dos afroamericanos interpusieron denuncia, el juez intervino mensajes, entre el elegido y Bovino, claramente discriminatorios nombrándose a sí mismos como “agentes confederados”

Lo bueno llega cuando conocemos los antecedentes familiares de Bovino. Sus abuelos procedían de Calabria, entraron en EEUU de forma ilegal y se mantuvieron sin papeles durante quince años. Su padre, un tipo pendenciero y agresivo, cumplió condena durante años por matar a una joven conduciendo borracho. Es decir, procedencia de inmigrantes ilegales e hijo de un delincuente.

¿Ven ustedes como la chapa inicial tenía sentido? Nos preguntamos ¿qué síndrome de los expuestos padece Bovino? ¿Autoodio, diferenciación de la etnia, identificación con el agresor, distanciamiento de sus iguales o justificación del sistema? Quédense con lo que consideren o con todo. Lo terrible es que Gregory Bovino es un criminal agresivo que encuentra placer persiguiendo a pobre gente que sobrevive como puede, se viste y se peina como un nazi, saluda como nazi y mucho nos tememos que piensa como ellos.

Como no podía ser de otra manera, la inefable muñegota Kristi Noem, al referirse a su lugarteniente, le nombra como Comandante General de la Patrulla Fronteriza, a lo que el inmigrante italiano se engalla siendo posible que le responda con un sonoro taconazo y el ¡Heil! de rigor.

Si se fijan en el físico de la tal Kristi Noem y del resto de la cuadrilla trumpiana, observarán, lo que en Washington se ha dado en llamar: “caras Mar-a-Lago”, definiendo de esa forma los muchos troquelados que los hombres y mujeres que rodean a Trump se realizan con el fin de encajar con el molde estético que le gusta al jefe. La pobre Kristi, de físico normal, incluso agradable, comenzó por un blanqueado de dentadura -esa sensación de deslumbre siniestro de los dientes que nos asustan a la vez que nos ciegan- con el empeño de que el jefe Trump se fijara en ella. Continuó estirando el ovalo, cambiando cejas, engrosado labial considerable, pectorales infinitos, culo rimbombante, pómulos de Barbie y una adicción al bótox más que notable. A la Secretaria de Seguridad Nacional -cargo de Kristi Noem– le apelan en las zonas aledañas al poder la Barbie ICE.

El mismo troquelaje físico observamos en varias personas del círculo del presidente, como el realizado por Matt Gaetz, candidato a Fiscal General que fue denostado por las acusaciones de abuso sexual. También Kimberly Gilfoye, esposa del hijo mayor de Trump y embajadora de EEUU en Grecia, así como la otra nuera, esposa del tercero de los hijos de Trump, Eric. De su hija poco podemos decir porque siendo a su vez hija de Ivana Trump, que fue la que primero se troqueló hasta convertirse en el prototipo y figura mítica del universo trumpiano, parece que el síndrome Mar-a-Lago lo lleva de serie. Algo parecido sucede con Melania, a la que el hieratismo congénito más los sucesivos rellenos no le permiten realizar más gestos que el parpadeo y una mínima perturbadora sonrisa.

Concluyendo, el requisito para pertenecer al staff del presidente USA, hay que pasar repetidas veces por los boxes de cirugía plástica, además de tener una tara mental importante.

Lo que es requisito imprescindible y no negociable es ser un/a perfecta hija de putero sin atisbo de humanidad, ciego/a a la empatía y acatamiento cerval y fanático al jefe. El que hace poco decía en Davos, que ser dictador no estaba mal. Cada día esta fatídica caterva de tarados y taradas se acerca más a las conductas típicas de la Gestapo. La última hazaña ha sido detener a dos niños, de cinco y diez años…acusados de peligrosos delincuentes.

Han sembrado el terror ente cientos de miles de personas que habitan las zonas de conflicto, bien por estar cercanas a la frontera o pertenecer a urbes demócratas. Separan familias, arrancan a pequeños de su hogar, también a ancianos, creando la sensación de inseguridad que precede al dominio fascista sobre la sociedad. Lo curioso es que ninguno de ellos pasaría su filtro. Al igual que el cojo Goebbels, hubiera sido gaseado por enfermo y tullido, la caterva de ICE serían denostados de no haber aceptado a convertirse en la camada de las camisas pardas. Por no hablar del infame Bovino cuyos antecedentes familiares le harían reo de deportación segura. Además de malvados e infames, están consistentemente tarados.
María Toca Cañedo©

(*) 1. Identificación con el Agresor
Este es un concepto fundamental del psicoanálisis (introducido por Anna Freud). Ocurre cuando una persona, para evitar el miedo o la angustia de ser victimizada, adopta los rasgos, valores o comportamientos de quien la oprime.
- ¿Por qué sucede? Al transformarse de «víctima» a «agresor» (o aliado del agresor), la persona siente subjetivamente que recupera el control y que ya no es el blanco del ataque. Si «soy como ellos», entonces «estoy a salvo de ellos».
- Indefensión Aprendida y el Síndrome de Estocolmo
Aunque el Síndrome de Estocolmo se asocia popularmente con secuestros, en un sentido amplio describe cómo personas en situaciones de abuso prolongado desarrollan un vínculo afectivo con sus figuras de autoridad opresoras como estrategia de supervivencia emocional.
- Alienación y Autoodio Internalizado
En contextos de racismo o xenofobia, se habla de racismo internalizado o xenofobia internalizada.
- La persona acepta como verdaderos los prejuicios de la cultura dominante.
- Disonancia cognitiva: Para resolver el conflicto de pertenecer a un grupo «despreciado», el individuo intenta distanciarse de su propio grupo («Yo no soy como los otros inmigrantes») para ser aceptado por el grupo en el poder.
- Teoría de la Justificación del Sistema
Esta teoría de la psicología social sugiere que las personas tienen una motivación psicológica para defender el status quo, incluso si este las perjudica.
- El deseo de orden: Admitir que el sistema es injusto genera mucha ansiedad. Es más fácil creer que «el sistema funciona» y que quienes sufren (incluidos ellos mismos o sus iguales) lo hacen por su propia culpa.
- El «Efecto de Desviación de Grupo» (Black Sheep Effect)
A veces, un miembro de un grupo minoritario es el más severo con su propio grupo para demostrar a la mayoría que él es «diferente» y «valioso». Al atacar a sus iguales, busca ganar un estatus de «excepción a la regla» frente al grupo dominante.
Resumen de las causas principales
| Concepto | Motivación Principal |
| Identificación con el agresor | Supervivencia emocional y búsqueda de control. |
| Autoodio internalizado | Aceptación de los prejuicios del entorno como propios. |
| Justificación del sistema | Necesidad de creer que el mundo es justo y predecible. |
| Distanciamiento del endogrupo | Búsqueda de aceptación individual a costa del grupo. |

Buenos días Maria, se te ha colado una errata, dices » blando» donde entiendo que quieres decir Blanco. Un saludo.
Buenos días, María.
Ante todo deseo que me disculpe, pero como soy asiduo lector de tus artículos, hay algo que es superior a mí, y son las faltas de ortografía.
He detectado en este artículo dos:
a) «sobremanera», que preferiblemente se escribe todo junto, a pesar de que en ocasiones muy concretas se pueda escribir «sobre manera». Lo más correcto es la primera.
b) Y luego has puesto «envestir», cuando realmente es «embestir».
Una vez más, espero me disculpe por mi atrevimiento.
Gracias.
Interesante artículo María ,me ha gustado.
Cómo siempre de 100. Buen artículo. Un saludo