A Matilde de la Torre.
Aquí estamos. Aquí estás, Matilde. A pesar de perder una guerra, de las humillaciones, de que te quemaran tus libros, robaran tus enseres, te echaran de la tierra que tanto amabas. Aquí estamos. Aquí estás.
Y seguiremos estando y seguirás estando porque tu corazón tan fuerte para la lucha, que te impulsaba a subir en un bimotor volando sobre líneas enemigas, con el miedo cerval que sentías a volar, cruzar las líneas enemigas y llegar hasta Asturias donde te habían votado mayoritariamente y donde te comprometiste, primero defendiendo a los revolucionarios, luego como diputada, como digo, llegabas de madrugada para estar con tu gente, para demostrar que ni una guerra, ni las bombas podrían contigo y eso que andabas casi ciega y con percances de salud.

Aquí estamos. Aquí estás, como estás en tus libros, esos que nadie reedita ahora y que guardamos con respeto y admiración quienes los tenemos porque en ellos mostrabas la mente clara, el amor profundo por tu tierra, porque eso sí que fue una constante en tu vida. Amabas estos paisajes, esta tierra verde viéndola con sus lastres, precisamente amándola con brío. Y a su gente a la que educaste en esa escuela modélica que integraste en tu vida junto a Consuelo Berges y luego luchaste en contra de las injusticias que dolían a la gente de aquí. Pienso que la ultima imagen que surgió antes de irte del todo, fue imaginarte galopando como de joven hacías por tu tierra verde, por este paisaje que hoy ven nuestros ojos.

Aquí estamos, Matilde. Aquí estás, para darnos fuerza, para servirnos de referente indomable que nadie, ni la propia muerte, consiguió doblar. Estamos como estabas en el barco que te llevó al exilio vagando por el Atlántico, navegando sin luces para que los amigos de quienes te expulsaron de tu tierra quemaron tus cosas y desvalijaron tu casa, no os apresaran y os llevaran hasta el paredón como a Matilde Zapata y tantas más. Allí, en ese barco tan lleno, tocabas el piano como poseía de la rabia alegre del superviviente y cantabas para la gente canciones de tu tierra, de nuestra tierra, esa que tanto amabas, y también tocabas a Mozart y a Haendel, mezclando la música como mezclabas en tu alma el amor al rincón donde naciste y la grandeza europea, además de las ideas de justicia social, de democracia, republicanismo y el socialismo que te llegó a poco que asomaste los ojos al mundo.

Aquí estamos Matilde, recordándote, mostrando que eres el referente en quien mirarnos porque a pesar de tantas derrotas, de tantas desdichas como viviste, nadie pudo derrotarte, porque hoy seguimos leyéndote, recordando tu ideario y le luchamos con la misma fuerza.
Por eso no estamos tristes, al contrario. Te recordamos y trasmitiremos tu legado a nuestros hijos/as y a nuestras nietas/os por generaciones. Y porque a ti te recordamos con amor y respeto pero a q quienes ganaron entonces, quienes te humillaron, te robaron y quemaron tus libros, les cubre el polvo del olvido con que la historia hace justicia a los malvados.
Por eso sabemos que aunque perdamos batallas, Matilde, jamás derrotaran el ideario democrático, de justicia social, de igualdad que tú, Matilde Zapata, María Lejárraga, Matilde Landa, Elena Fortún, María Teresa León, Dolores Ibárruri, Clara Campoamor, Victoria Kent, María Telo, Consuelo Berges, Federica Montseny, Carmen de Burgos, Lucía Saornil, Luisa Carnés, Concha Méndez, Margarita Nelken, y tantas otras que jamás olvidaremos, como digo, porque con esas referentes andamos bien fuertes, pertrechadas para seguir luchando por los mismos ideales que os movieron.

Lucharemos como tú, Matilde, con la palabra, porque bien que decías que la gran revolución se realiza a base de cultura, a base de usar la palabra para mejorar el mundo que te tocó vivir.
Aquí estamos, a pesar de las batallas perdidas, Matilde, aquí estás y espero que este pequeño rincón de nuestra Cantabria donde late y ha latido el corazón de nuestra tierra se refuerce con el polvo de tu memoria y nos haga más fuertes, más aplicadas para seguir proclamando, contra viento y marea las ideas que tú defendiste, escribiste y con ellas te fuiste hacia la eternidad.

Solo esperamos estar a la altura, compañera Matilde de la Torre. Solo esperamos saber trasmitir tu ideario, el amor a la tierra y el amor a la cultura española y europea que hoy vuelve a verse amenazada por los mismos que quemaron tus libros. Hoy más que nunca nos hacen falta referentes y Matilde de la Torre, la compañera Matilde, está aquí para servirnos de faro. Bienvenida, compañera. Estaremos a la altura.
María Toca Cañedo
Presidenta del Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca.
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