Cada vez que vuelvo a visitar esta fotografía de Marcos del Mazo, me siento un animal más arrinconado en mitad de la catástrofe.
Observando cómo el clima se vuelve indómito, en este camino de no retorno, mientras millones de personas, corresponsables del desastre, se lo toman a broma.
Cómo una extrema derecha de Torrente y Hormiguero, negacionista, revisionista y analfabeta, que teme que al bajar a por el pan les ocupen la casa, se prepara para gobernar el país de manera inminente, como ya sucede en tantos sitios.
Viendo cómo Trump y Putin nos entregan al abismo mientras hacen sus negocios para repartirse el Ártico, vendiéndonos miedo para comprarle armas a quien genera las guerras y nos usa como peones en su partida de ajedrez.
Contemplando en tiempo real uno de los peores genocidios de la historia, perpetrado por el engendro sionista y televisado para hacer llegar su brutalidad a nuestras mesas varias veces al día sin generar la mínima respuesta colectiva.
Tras la caída del muro que nos separaba lo mismo de lo mismo, nos vendieron el final de la historia y el comienzo de un crecimiento perpetuo. Soñábamos con utopías en las que viajaríamos en coches voladores, y lo que tenemos en 2025 es la vuelta a un mundo medieval, con sus señores de la guerra repartidos por el mundo para robar recursos, su ejército de famélicos (el hambre no deja de aumentar, batiendo récords cada año), su naturaleza arrasada y sus océanos recibiendo millones de toneladas de plástico cada día… Todo bajo la apariencia de libertad.
Y esto sucede sin que haya el mínimo impulso por organizar una movilización europea, mundial, contra esta avaricia capitalista que lleva a la aniquilación de la vida en la tierra.
Como dijo el multimillonario Warren Buffet: «claro que hay una lucha de clases. Y nuestra clase la estamos ganando de manera incontestable». Lo que no aprenden nunca, cegados por la codicia, es que un solo árbol, una tribu, nos podrán salvar. El dinero a veces es solo papel.
«Y los ricos se agrupan en la lucha final mientras van cantando su Internacional. Le pasan a Dios su tanto por ciento y el mundo es una bomba de tiempo. Así es la vida» (LPR)
Igor del Barrio

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