No hay cifras exactas sobre la represión en Andalucía. El propio Antonio Bahamonde, jefe de propaganda en Sevilla y mano derecha de Queipo estima en 150.000 los ejecutados en la zona. Consideramos exagerada la cifra, no obstante haber sido investigada y publicada por el investigador Juan Simón Vidarte en el libro Todos fuimos culpables, en 1973.

Otra de las terribles hazañas de Queipo se realiza en enero de 1937, cuando dirige las operaciones para la ocupación de Málaga junto al ejército italiano al mando del general Roatta. Queipo, desde el crucero Canarias, supervisa y vigila la mayor masacre realizada en la guerra de España. Miles de personas huyen despavoridas por la carretera de Málaga a Almería. Son viejos, mujeres, niños y enfermos en una inmensa fila de desesperados que huyen de la represión. Desde el cielo caen bombas y ametrallamientos en picado a los huidos, mientras desde el Canarias, se bombardean la carretera que perfila la costa. Imaginamos el espectáculo de sangre, dolor y miedo de los inocentes que supondrían disfrute al loco general; luego lo contaba con satisfecha voz por las ondas. Esa terrible masacre es otro de los logros del Carnicero de Andalucía siendo conocida como la Desbandá

Confirmada la conquista de las plazas andaluzas su locura se dispara ya que no tiene apenas contención de sus acólitos. Prohíbe el vuelo de palomas buchonas. Impide el luto a las familias de los asesinados por la represión, concede licencias de exportación a los cercanos que se materializan en los puertos de Sevilla, Cádiz, Huelva y Algeciras. Construye viviendas “populares” que se entregan a los afines, solo que el terreno ha sido previamente incautado a los pocos terratenientes afines a la República. Tanto fue el disparate que llega a oídos de Franco enviando a Sevilla a su hermano Nicolás con el fin de controlar al tirano, pero no es posible bridar al virrey de Andalucía.

La Junta de militares golpistas estaba formada por caracteres diversos, no era en absoluto una concurrencia sin fisuras. Tanto Queipo de Llano como el general Cabanellas, tenían más graduación y antigüedad que Franco –estuvo a las órdenes de Queipo en Marruecos—por lo que debemos intentar explicar qué pasó para que fuera el generalito Francisco Franco quien se perfilara como jefe, primero en la rebelión y luego en la dictadura.

Para concretar un mando único de los rebeldes, al que se oponía el general Cabanellas proclive a forzar un triunvirato que eliminara la tentación de prolongar en forma de dictadura la guerra, se reunieron de forma secreta en una finca de Salamanca los generales con el fin de decidir a quien entregar el mando supremos de la guerra.

La finca se llama Finca San Fernando (también conocida como el Coto de San Fernando) y está ubicada en el término municipal de Mozárbez, a unos 15 kilómetros al sur de Salamanca. Era septiembre de 1936, cuando los miembros de la Junta de Defensa Nacional (el órgano de mando de los sublevados) se reunieron allí en dos fechas decisivas: el 21 de septiembre y el 28 de septiembre.con el fin de designar al que encabezaría la guerra.Se eligió esta finca ganadera por motivos de seguridad y privacidad, pero sobre todo porque contaba con un aeródromo privado y llano impulsado por su propietario (el ganadero Antonio Pérez-Tabernero), lo que permitía a los generales volar de forma discreta desde distintos frentes de la Guerra Civil.

El general Kindelán, favorable a un solo jefe, argumentando que la dispersión de mandos de la Junta estaba restando eficacia operacional. Propuso concentrar el mando militar supremo en un único general. El general Cabanellas, como hemos dicho, fue el único que se opuso frontalmente a dicha designación . Advirtió amargamente a sus compañeros: «Si le dais a Franquito España, se va a creer que es suya y no va a dejar que nadie le sustituya hasta que se muera». Proponía un directorio colegiado de tres personas para evitar la deriva dictatorial.
Restados Mola y Queipo de Llano por carecer del peso logístico de las tropas de África y el aval de Hitler, Franco que concertaba en su el poder sobre dichas tropas africanas y también a esas alturas estaba claro la protección explicita de los dos dictadores europeos, se impuso en la votación para el puesto de Generalísimo. El 28 de septiembre se votó la designación de Francisco Franco como Generalísimo de los ejércitos y jefe del Gobierno del Estado, lo que se formalizó oficialmente mediante decreto el 30 de septiembre tomando posesión al día siguiente en Salamanca.

La asignación inicial era estrictamente militar («Generalísimo de los Ejércitos») y provisional durante el periodo bélico. Sin embargo, en los días posteriores (entre el 21 y el 28 de septiembre), la facción civil y política de Franco —liderada por Nicolás Franco y Yanguas Messía— modificaron la redacción del borrador oficial, sin contar con ninguno de los otros generales, antes de su publicación en el Boletín Oficial.
Nicolás Franco, añadió al Decreto del 28 de septiembre, la frase que otorgaba a Franco la «Jefatura del Gobierno del Estado español» suprimiendo matices de caducidad. Con ello, Franco concentró a partir del 1 de octubre de 1936 tanto la jefatura militar absoluta como el poder político sin limitación de tiempo.
Sabiendo esto bien podemos considerar que el general Franco efectuó con éxito un golpe de estado dentro del golpe, adquiriendo de esa forma todo el poder, y tal como previó el general Cabanellas, lo ejerció de forma total hasta su muerte.

Mientras que la Junta de Defensa Nacional había comenzado su mandato en Burgos el 24 de julio de 1936, compuesta en un principio de siete miembros: Miguel Cabanellas, Andrés Saliquet, Emilio Mola, Fidel Dávila, Miguel Ponte, Federico Montaner y Fernando Moreno. El día 3 de agosto, el número de miembros se elevó a 10 con la incorporación del general Francisco Franco –que hasta ese momento era solo el líder de las tropas sublevadas del frente sur– además de Luis Orgaz y Gonzalo Queipo de Llano
La Junta Técnica del Estado, surgida en Salamanca contaba con la siguiente estructura:
Pesidente, el general Fidel Dávila. La Comisión de Justicia era ocupada por José Cortés. Hacienda, Andrés Amado. Industria Comercio y Abastos, Joaquín Bau. Agricultura y Trabajo Agrícola, la gestionó Eufemio Olmedo. Trabajo, Alejandro Gallo. Cultura y Enseñanza, José María Pemán. Obras Públicas y Comunicaciones, Mauro Serret. Lo que estaba claro a partir de ese momento es que todos los asuntos debían pasar por la Secretaría General del Jefe del Estado, dirigida por Nicolás Franco, hermano del dictador, y, por tanto, el Generalísimo era quién dirigía de facto la Junta.

Las primeras medidas del Gobierno presidido por Franco definen de forma clara su cometido ideológico:
Así como la Junta Técnica del Estado se había centrado más en cuestiones militares, el primer Gobierno de Franco emprendió nada más comenzar una tarea política de calado. El 9 de marzo de 1938 se aprobó y promulgó el Fuero del Trabajo –inspirado en la ‘Carta del Lavoro’ de la Italia fascista– que fue la primera de las conocidas como Leyes Fundamentales. Esta norma, impregnada de ideología nacionalsindicalista, ya que había sido redactada por el Consejo Nacional de Falange Española Tradicionalista y de las JONS, consagraba el sindicalismo vertical y la justicia social, además de la intervención del Estado en la economía, como ejes económicos fundamentales de ese primer franquismo.
Estas y otras tantas medidas fueron copias de forma casi literales de las leyes nazis de Alemania y del fascio que gobernaba Italia.

La locura mostrada por Queipo durante su etapa de máximo poder fue de tal calibre que las autoridades franquistas, empeñadas en demostrar a las democracias europeas que no eran los salvajes que la prensa (poca porque la mayoría favorecía a los golpistas, pero con todo, algunas veces mostraban espanto) referían, decide tomar cartas en el comportamiento errático y escandaloso de Queipo.
Para ello le ofrece el ministerio de Agricultura, que no acepta. Franco hacía caso a Mussolini que le aconsejó en cierta ocasión que se rodeara de fieles, de gente ciega a todo lo que no fuera su mandato. Y lo seguía a pies juntillas, además de por propio convencimiento de que él era el elegido por Dios para salvar a España de los enemigos conocidos (masones, comunismo, judaísmo…democracia en fina) Por tanto cualquier voz discordante debía ser expulsada de su corte de poder.

Queipo de Llano, además de criminal sediento de sangre era muy imprudente. Nunca había medido ni actos ni palabras. Realiza un viaje a Alemania en donde se entrevista con Goering, incluso saluda a Hitler. El motivo era agasajar a la Legión Cóndor por su labor definitiva en la guerra de España. Quizá ese viaje, además del poder de virrey en Andalucía le envalentonaron tanto que pierde la prudencia.

Vamos a por la última etapa de este ser tan perverso como singular.
No se sabe con claridad dónde fue dicho el discurso que cavó su fosa ante Franco. Lo que se conoce es que lanzó diatribas en público donde despachaba su ira de narcisista contra el sistema y contra el propio dictador. Habían pasado solo tres años del golpe de estado, la guerra había finalizado con éxito, el dictador al que llama Paca la Culona anda exultante de culto personal y no admite que un subalterno como Queipo emita quejas, además de que se atribuye de forma exclusiva el triunfo de la contienda debido a su exitosa campaña andaluza. Queipo critica ácidamente nombramientos de ministros políticos recientes miembros de Falange –Queipo aborrecía a la Falange a pesar de haberse aprovechado de sus miembros en las escabechinas sangrientas—Por último afirma que el nuevo estado debería estar en manos de combatientes además de molestarle el reparto de prebendas entre gente que ni conoce y de la que desconfía.

Franco se entera de las deslenguadas criticas emitidas por Queipo, que tiene dos enemigos viscerales en el primer círculo de poder. Se trata del general Varela, a la sazón ministro de Gobernación y de Ramón Serrano Súñer y ambos animan a Franco a deshacerse del rebelde general.
El diecinueve de julio de 1939, Queipo es relevado del mando de la División y también de la Inspección de Carabineros. De héroe nacional pasa a villano oficial. A partir de ese momento, la policía política vigila todos sus pasos y contactos además de trascender su descalabro en los círculos de poder que poco antes le halagaban mientras que ahora huyen del apestado.

Queipo, sigue siendo uno de los exponentes del triunfo golpista por lo que no se le puede defenestrar del todo –ahí a Franco le falta la rapidez usada por Hitler contra Rohm y sus camisas pardas, que en una sola noche se deshizo de todos ellos—Le envían a Italia con un nombramiento ficticio sin capacidad de decisión, llegando a Genova el dieciocho de agosto de 1939, mientras en España aún suenan las fanfarrias del triunfo y comienza la hambruna que matará a más españoles que la propia guerra.
Por fin, Queipo de Llano toma conciencia del error cometido por su afán logorreico y se acobarda. Se retracta de lo dicho, intenta congraciarse con el poder y con Franco pero la ofensa no tiene perdón porque, como hemos dicho, el dictador se considera a si mismo un ser elegido para salvar la patria y superior al común de los mortales, además de tener reacciones primarias ante la más mínima ofensa.

El golpe definitivo le llega a Queipo cuando constata que su gran amigo, confidente y colaborador principal, el teniente coronel César López Guerrero Portocarrero es el confidente que filtra todos sus actos y palabras al Pardo.
No se le autoriza volver a España, hasta que el tres de septiembre de 1941 Franco destituye al general Varela y Serrano Suñer pierde poder conforme los nazis van perdiendo fuelle en la guerra mundial. Poco después Queipo es autorizado a regresar a su país. Sin cargos, sin prebendas política. Pero eso le da un poco igual porque Gonzalo Queipo ha tenido tiempo de labrarse una fortuna durante su virreinato aprovechando incautaciones, robos y colectas por lo que torna a Sevilla para convertirse en terrateniente, cofrade de la Macarena y persona con influencia social en una ciudad desangrada y silenciosa presa del terror y sumisa al nuevo poder.
En 1950, Franco parece acordarse del siervo en desgracia y le ofrece el marquesado de Queipo de Llano, Queipo lo rechaza para sí pero el título queda en la familia. Años después y hasta que se elimine dicho marquesado, debido a la ley de Memoria, es heredado por su hijo varón.

En el cortijo de Gambogaz, conseguido a base del expolio como ocurrió en el Pazo de Meirás, pasa el tiempo como hacendado, cultivando frutales, cáñamo y arroz, a la vez que mantiene una ganadería. Muere sin honor el nueve de marzo de 1951, posiblemente con el hígado endurecido de tanto filtrado de alcohol que ha degustado durante su vida.
Es enterrado bajo el altar mayor de la capilla de la Hermandad de la Macarena hasta que la noche del tres de noviembre en que el grito de Paqui Cepeda rasga el silencio sevillano y sus restos, junto a la compañía, son sacados de la cripta en que había descansado.

Al ser desclasificados los documentos que Churchill dirigía al ministro del Tesoro británico, Kingsley Wood, se encuentra la confirmación de su vileza confirmándose que el veintiséis de junio de 1940 el honorable general Queipo de Llano aceptó sobornos del Foreing Office británico que repartió generosamente a diversos generales españoles con el fin de que se mostraran contrarios al criterio de apoyar a Hitler en la II Guerra Mundial. El general patriota que llenó de sangre las calles, tapias y fosas sevillanas, que bombardeó a la gente que huía durante la Desbandá, que pedía a gritos que las mujeres fueran violadas por los Regulares, se dejó comprar por un gobierno enemigo.
Y este es el epitafio que debería trascribir su tumba:
Gonzalo Queipo de Llano, genocida y traidor a su pueblo.
María Toca Cañedo©

Bibliografía:
Varela Rendueles, José María (1982). Ayuntamiento de Sevilla, ed. Rebelión en Sevilla. Memorias de su Gobernador rebelde.
Memorias de Queipo de Llano. Memorias de la Guerra Civil. José Fernández Coppel.
Fundaciones Queipo de Llano. Historia de un expolio. Antonio Martín García (interesante para conocer el expolio realizado no solo por Queipo sino por los generales que participaron en la guerra de España y la apropiación de la finca Gambogaz
Sobornos. Ángel Viñas (completa investigación de Viñas sobre los generales que fueron sobornados por el Reino Unido para alentar la no participación en la Segunda Guerra Mundial, en donde los “patriotas” generales cobraban, bajo la mediación de Juan March, millones depositados en un bando de EEUU)
Queipo de Llano: Sevilla, verano de 1936 — Ian Gibson
El último virrey (Queipo de Llano) — Manuel Barrios
Quién fue Gonzalo Queipo de Llano y Sierra (1875-1951) — Nicolás Salas
Un año con Queipo (Memorias de un nacionalista) — Antonio Bahamonde y Sánchez de Castro

Elección de Franco por la Junta de Defensa Nacional.
https://www.vscw.ca/es/node/535?utm_source=gemini
https://elpais.com/diario/1976/07/16/opinion/206316001_850215.html
https://www.eldiario.es/andalucia/fundacion-queipo-llano-agricultores-alquiler_1_4020460.html
https://www.eldiario.es/sociedad/queipo-llano-dixit-palabras-justificaron-atrocidades_1_9669714.html
https://www.abc.es/historia/misterio-campins-queipo-llano-ejecuto-mejor-amigo-20221128025400-nt.html

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