Desde el hotel Simón lugar en que se hospeda se dirige raudo al edificio de la División (Capitanía) situado en la plaza de Gavidia donde le esperan oficiales cómplices que le esconden hasta que, rodeado de la camarilla golpista, interpela al general Villa Abrille que no se opone al golpe, pero muestra reticencias, escaldado desde la Sanjurjada a la que se unió y por la que fue detenido. Queipo, apasionado sin rastro de de prudencia, le retiene en un despacho junto al general López Viota. Solo encuentra oposición a la asonada en el coronel Manuel Allanegu Lusarreta, que es detenido de inmediato y pocos días después fusilado (por delito de rebeldía…) Poco después, los sublevados, capturan la Maestranza de Artillería, con lo que tienen a su disposición el arsenal de armas que allí se guarda, además de impedir a los leales al gobierno que accedan a ellas. A partir de ese momento, la Sevilla obrera y republicana se echará a las calles en zonas como Triana, La Macarena, San Marcos, San Julián con una huelga general que paraliza todos los barrios, montando barricadas en las calles y realizando asaltos rabiosos a los palacios de la aristocracia sevillana que son colaboradores de los rebeldes. Las casas de Marañón, Fernández Palacio, Grosso, Delgado Brackemburg y la del marqués de Villamarta además de la fábrica de jabones y perfumes del marqués de Luca de Tena, familia propietaria de ABC. Frente a los sublevados, los huelguistas solo tienen su rabia y la conciencia de que se acaban las libertades democráticas. Las armas, el dinero y los apoyos internacionales están del otro lado, por lo que Sevilla cae en manos rebeldes cuando se consigue rendir el edificio de Telefónica defendido heroicamente por doscientos Guardias de Asalto, a los que Queipo fusila de inmediato en el patio de la División. Comienza el baño de sangre, que el demenciado general sumió a Sevilla y al resto de las ciudades andaluzas que fueron cayendo a partir de ese momento. El Vierrey empieza su tragicómico poder aplicando lo aprendido y utilizado en el norte de África contra los rebeldes rifeños. Sangre, dolor, venganza sin pudor y mucho odio hacia un pueblo que asiste sobrecogido a las arengas que desde el mismo 18 de julio de 1936, justo a las 22,30 de la noche, ladra desde Radio Sevilla el hombre que ha sido expulsado del ejercito dos veces por indisciplina. Lo primero que dice en su alocución de esa noche fue: “son canalla y serán cazados como alimañas” Se refiere, naturalmente, a toda persona que no muestre la debida sumisión a su antojo y al de sus adeptos.

Durante los días siguientes, llegan a la ciudad los Tercios y los Regulares que consolidan la conquista salvaje y sangrienta de la ciudad sevillana. Toda la brutalidad empleada en Marruecos como las detenciones arbitrarias, violaciones sistemáticas de mujeres, fusilamientos, emasculaciones de combatientes y huelguistas, además de todo tipo de crueldades se realizan sin tregua. Las tapias de los cementerios rezuman sangre y las fosas, cunetas y simas de las zonas conquistadas se llenan de personas que han mostrado cierta postura democrática, izquierdista, sindicalista o simplemente son denunciados de forma anónima. Miles de ojos vigilan al vecino, dedos que se levantan señalando, voces que acusan, serán el complemento perfecto al general Queipo de Llano en una borrachera de sangre y odio que deja a la humanidad andaluza sin aliento.

El general Queipo de Llano no estaba solo en su tarea represiva. Sus más directos colaboradores en la terrible represión fueron:
Comandante José Cuesta Monereo, Capitán de la Legión Manuel Díaz Criado, Felipe Acedo Colunga (trasladado a Santander tiempo después donde se consignó como destacado fiscal) y Francisco Bohorquez que se convierte en su mano derecha, incluso le acompañó durante la larga estancia en la tumba de la Macarena.
Nombró poco después gobernador de Sevilla a Pedro Parias González, que le sirvió de asesor en los nombramientos de alcaldes y personajes influyentes en la comarca porque mantenía influyentes. contactos con la derecha local.

De inmediato se dicta el bando proclamando el estado de guerra que era leído cada media hora en la radio, temerosos quizá, de que a los sevillanos se les olvidara el terror que se impone desde el despacho de Capitanía. La proclama es redactada por Felipe Acedo Colunga, da la pauta para entender el poder absoluto que a partir de ese momento ejerce el general Queipo de Llano:
“Considerando que el Exmo. Sr. General Don Gonzalo Queipo de Llano, una vez posesionado del bando militar de la División, declaro el Estado de Guerra siendo la única autoridad legitima ante la traición a la Patria y su historia futura”
ABC de Sevilla dos de octubre de 1936.
https://lapajareramagazine.com/felipe-acedo-colunga-arquitecto-de-la-represion-desde-santander
El general Queipo de Llano, aunque disfrutaba de autonomía casi absoluta en su Virreinato, no soportaba a Franco ni que Burgos se inmiscuyera en su territorio. Suya es la autoría del apodo de“Paca la Culona” inventado en sus tiempos africanos, pero no pudo más que someterse a la autoridad del general Franco, aunque proseguía con su furia en Andalucía. Las nuevas leyes represivas son aplicadas con carácter retroactivo. La “justicia al revés” ideada por Serrano Súñer, que Acedo Colunga instrumentalizó con leyes ad hoc, permitieron el exterminio de cualquier disidencia a la vez que inoculaban el terror en una población noqueada por la represión sangrienta que en pocos días se había desatado.

Hay que pensar que esos mismos generales habían utilizado gas mostaza en bombardeos sobre la población de las cabilas marroquíes, siendo los primeros en el mundo en aplicar la guerra bacteriológica sobre población civil. Como sería el baño de sangre y la terrible represión que se recibió un aviso en Capitanía desde Burgos y el veintiocho de febrero de 1937, Queipo se ve obligado a emitir una orden para proceder a realizar procedimientos judiciales que disimulen con una farsa de juicio militar los fusilamientos y las condenas. Franco navega por aguas políticas y pretende demostrar a los países occidentales que sus masacres están debidamente realizadas y las ampara la justicia. Se trataba de vil propaganda porque en los procesos militares todo reo estaba condenado de antemano. Eran juicios en donde se juzgaba a diez, doce, veinte reos, con defensor militar que ni los conocía ni defendía de ninguna forma. A partir de ese momento se siguió asesinando, pero antes se realizaba el teatrillo de los juicios sumarísmos.

A la vez comienza el culto a la personalidad de este personaje que de no haber sido un criminal produciría hilaridad dado su ridículo narcisismo. Ordena que su retrato debe presidir todas las dependencias oficiales, incluso en negocios y empresas particulares. A la vez Queipo prohíbe bajo pena de muerte realizar fotografías en el territorio sublevado. Se da orden a quienes fusilan o “pasean” de que hagan desaparecer los nombres de las víctimas. Fueron pocos a los que no quedaba más remedio de registrar, haciéndose con base de frases como “falleció por fallo del corazón” o “muerte desconocida” Había que borrar no solo las ideas sino a las personas que formaban parte de la España de progreso, democracia y derechos.

El virreinato en Andalucía no impedía que el general Queipo siguiera recibiendo emolumentos como Jefe de la Segunda División Orgánica y general inspector del Cuerpo de Carabineros, puesto para el que fue nombrado por el gobierno republicano. Además, sus “soldaditos” que así los llamaba él, se dedicaron a la rapiña y el expolio en los pueblos de las comarcas conquistadas, para engrosar las cuentas de los jefes militares y civiles de la contienda, lo que le convirtió años después en un rico hacendado. En eso sí que imitó a su detestado Franco. Era frecuente convocar “colectas patrióticas” para adquirir bienes o caprichos, tal como se realizó en Galicia por el conde de Fenosa con el fin de adquirir el Pazo de Meirás y regalárselo a Franco a cambio de concesiones y favores millonarios.

En cuanto a la vieja polémica sobre la imputación de Queipo en el asesinato de Lorca, Ian Gibson cuenta que escuchó contar a un testigo presente como ante la pregunta del subalterno que consultaba qué hacer con el poeta: “darle café, mucho café” respondió el general. La palabra café era utilizada como acrónimo de “Camaradas Arriba Falange Española” y significaba que el reo debía morir. No está de más recordar los nombres de los asesinos de Lorca, el abogado de la CEDA, Juan Luis Trescastro de Medina, Ramón Ruiz Rebollo mientras que el capitán José María Néstares Cuellar consintió la saca del poeta y de quienes le acompañaron hasta el Barranco de Víznar en donde acallaron la voz del, quizá, más grande poeta español.

Clara fue también la implicación en el crimen cometido contra Blas Infante, que es detenido en su casa de Coria del Río por falangistas el 2 de agosto de 1936, quedando bajo el control del mando militar con sede en Sevilla, encabezado por Queipo de Llano. Fue él mismo quien dio la orden final para su fusilamiento sin juicio previo formal.
En la madrugada del 10 al 11 de agosto de 1936, por mandato de las autoridades militares bajo la cadena de mando de Queipo de Llano, Blas Infante fue sacado del calabozo y fusilado en el kilómetro 4 de la carretera de Sevilla a Carmona junto a otros detenidos. Acallaban de esta forma la conciencia nacional andaluza en la persona de su representante. Años después, esa voz volvería a sonar en las calles andaluzas con fuerza, sufriendo la agresión y el crimen en la persona de Manuel José García Caparrós cuando el 14 de diciembre de 1977 en Málaga, durante las multitudinarias manifestaciones en favor de la autonomía de Andalucía, el militante de Comisiones Obreras (CCOO), contando diecinueve años, fue asesinado, mientras realizaba una pintada, por el disparo de fuego real efectuado por la Policía Armada en medio de la represión de la protesta.

Otros símbolo, como los anteriores, de la Andalucía real que luchó y sigue haciéndolo, por sus derechos y libertades.
La figura de García Caparrós, se convirtió en un símbolo histórico del proceso autonómico andaluz. A título póstumo, ha sido nombrado Hijo Predilecto de Málaga y de Andalucía.
María Toca Cañedo
Continuará…

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