Cantabria es ya la tercera comunidad autónoma en porcentaje de pisos turísticos, justo detrás de Baleares y Canarias.
No es infinita, hostias.
No sabéis (o sí) la cantidad de gente que ha venido este año. Me cuentan que ha habido un reclamo desde la tele llamándonos «refugio climático«, por la bondad (relativa) de las temperaturas.
Seguid viajando como pollos sin cabeza y veremos, con el cambio climático, en que nos convertís.
Este año se han visto en este pueblo escenas (in)dignas del turismo Atila que ha destrozado el litoral del sur. De guiris borrachos, medio despelotados, bebiendo a gollete vino malo en el exterior de los apartamentos turísticos que han salido como setas en el pueblo.

Vais a echar a todos los que compraron apartamento aquí porque no querían estar en la superpoblada Noja.
No quiero crecer más. No quiero más turismo mochufo. NO siempre es bueno crecer. Nunca destrozar el entorno natural que nos ha dado fama en favor del beneficio económico de unos pocos. Muy pocos.
Esta semana pensaba que no acababa el verano, que reventábamos, por primera vez en décadas dedicado a esto.
Me gusta ser lo que hemos sido hasta ahora. Un hito diminuto en la vida de la gente. Una muesca pequeña en la culata de sus vacaciones, la de comerse una pizza todos los veranos, igual que visitan las mismas playas petadas, los mismos amigos y familiares, o se meten en el atasco de las fiestas patronales. Ser la visita periódica, casi obligada, en la que nos ven las caras clientes queridos, a los que les gusta estar aquí y que nos ayudan a ganarnos la vida.
Ya se ha ido la mayoría, el grueso del pelotón turístico, dejando este ambiente de tierra quemada y playas agotadas, a seguir las flechas que les llevan a sus otras rutinas, trabajos, colegios, centros comerciales. Continúe hacia el luminoso de la navidad. Sea buen ciudadano. No moleste mucho al poder.
Yo me quedo aquí de la mano de Sol, guardianes del paraíso, curando las heridas de la batalla, disfrutando otra vez de mi costa, mis árboles y rocas más queridos, con tiempo para leer y escribir.
Vamos a ver si entre todos cuidamos un poco esto que nos queda, que a base de ladrillos nos van a quitar hasta el aire que respiramos.
Buenos días.
(Ale, voy a alergólogo, a ver si me alerga el día)
(Juas, juas, chistaco)
(No me borréis, con este carácter no me quedan amigos)
Javi Viadero

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