Es que no pueden evitarlo. Les va la marcha dictatorial. Se formaron admirando al amigo del Duce y del Fhürer y a poco despiste o calentamiento argumental, se les dispara el chip de viejas y contumaces admiraciones.
A pesar de que consideraba al señor Margallo lo suficientemente formado para conocer los datos que a vuelapluma he sacado de mis archivos, no viene mal recordar quién era y qué balance muestra don Benito durante sus años de poder. Si lo conoce, señor Margallo, es usted un infame blanqueador de un dictador inhumano y cruel que promovió la destrucción de su país y las víctimas que a continuación detallo. Si lo ignora…me encaja usted bien en ese PP proclive a trogloditismo intelectual y dado a maldades por ignorancia.

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Haré la salvedad de que el periodo en que Italia estuvo bajo la bota fascista es complicado proporcionar una cifra única y exacta de las víctimas del periodo que va desde 1922 a 1945 , ya que la violencia del régimen de Benito Mussolini se desarrolló en distintas etapas y escenarios, a saber: represión interna en Italia, crímenes coloniales en África, la ocupación de los Balcanes y, finalmente, la sangrienta guerra civil y colaboración nazi en la República Social Italiana (RSI).

Pero aun reconociendo la complejidad, vamos con los datos:
Antes que nada, les comparto el artículo realizado sobre la persona de Mussolini que hace tiempo analizamos en La Pajarera. El inventor del fascismo. https://lapajareramagazine.com/el-inventor-del-fascismo

Durante su largo período de tiranía, don Benito y sus secuaces Camisas Negras (batallones fascistas que sembraron el terror callejero, de quienes tomó ejemplo Falange para crear sus criminales centurias) Fueron de dos mil a tres mil opositores asesinados en las calles o ejecutados legalmente por el Tribunal Speciale per la difensa dello Stato. Se crearon campos de concentración y de confinamiento en islas y pueblos perdidos donde se deportaron más de 15.000 personas bajo acusaciones políticas. Los exterminios producidos por hambre, enfermedades derivadas del trato o la falta de higiene fueron incontables. Antonio Gramsci murió en una de ellas.

Si nos vamos a los crímenes coloniales producidos por el estado fascista en los países que invadió el pelele retórico y malvado son los siguientes.
Libia: de 40.000 a 10.000 libios fueron asesinados o ejecutados, además de morir por hambre o torturas.
Etiopía: el ejército fascista de Mussolini tuvo el cuestionable honor de utilizar por primera vez el gas mostaza inaugurando la feria de guerra química. El resultado fueron los más de 300.000 muertos civiles, de los cuales entre 150.000 a 200.000 fueron víctimas directas en la masacre de Yekatit 12 en 1937 en donde más de 20.000 lo fueron en la ciudad de Addis Abeba.

Yugoslavia y Grecia: estamos ya en la Segunda Guerra Mundial, cuando por orden del general Mario Roatto que, por supuesto recibía el mandato de Roma, aplicando el ojo por ojo después de acciones partisanas, se quemaron aldeas donde perecieron 40.000 civiles eslovenos, croatas y serbios. Hubo campos de concentración en la isla de Rab con incontables víctimas.

Defenestrado del poder Mussolini se vive una sangrienta guerra civil, donde el fascismo residual recibe apoyo nazi creándose una esotérica República de Saló donde se concentró lo más disparatado y sádico del derrotado fascismo italiano a la que se imputan 22.000 asesinados civiles en donde los italianos se repartieron con los nazis la masacre. De los asesinados 7.600 eran judíos que fueron enviados a Auschwitz donde se convirtieron en humo o en pantallas de lámparas que lucían las casas de las adorables señoras de los jefes nazis (*).

Estos datos los proporciona el Atlas de las Masacres Nazi-Fascistas en Italia donde pueden encontrarlos ustedes. Y el señor Margallo también.

Esta fantasmagórica república residual fue un terrible azote contra los partisanos que luchaban por la libertad de su país apoyando con sus acciones a los aliados, en total se les imputan de 35.000 a 40.000 los guerrilleros asesinados. Como dijimos, derrotado el estado fascista las fuerzas italianas resistentes recibían apoyo incondicional de los nazis que llegaron desde Alemania en apoyo de los criminales fascistas.

Yo no sé si el señor Margallo conoce estas cifras. Si algún/a lectora de este medio tiene confianza con él, pueden por favor acercarle el artículo por ver de abrirle los ojos y el entendimiento a un fascista primigenio e intentar que se reconvierta en gente de bien. Cosa que dudo, porque acceder y contrastar los datos que muestro en este artículo me ha costado no más de hora tres cuartos y doy por hecho que el señor Margallo entre tertulia televisiva o similar, goza de un merecido descanso jubilatorio pudiendo dedicar algo de tiempo a aprender lo que fue el fascismo, el nazismo y el franquismo. Que no ignoro que duele, porque ellos, los militantes de un PP fundado por varios gerifaltes franquistas, se ve de lejos que no hicieron los deberes en su momento y suspenden cada poco la asignatura de DEMOCRACIA e historia del fascismo.

Como bien dijo el mentor de la derecha española Manuel Fraga Iribarne fundador y referente del PP: «El concepto de ‘derechas’ no nos define por sí solo, la palabra ‘franquistas’ no nos deshonra»
https://lahemerotecadelbuitre.com/piezas/alianza-popular-fraga-mora-silva-rodo-ap/
Comparar un periodo de la historia, que además de propiciar la destrucción de Italia, de haber entrado en una guerra cruel e innecesaria por afinidad con Hitler, de unas dementes decisiones que produjeron la derrota además de provocar un total aproximado de 400.000 a 500.000 crímenes políticos (no contabilizo los de soldados y víctimas directas de la guerra) lo cual, cuanto menos, me parece un poco exagerado, como les decía, compararlo con los años de gobierno de coalición en España.

A menos, claro está, que al señor Margallo le parezca bien eliminar medio millón de rojos, judíos, partisanos y disidentes.
María Toca Cañedo©

Espero me perdonen la licencia retórica ya que esta anécdota no se dio en Auschwitz (que se sepa) sino en Buchenwald por parte de Ilse Koch, conocida históricamente con el estremecedor apodo de «La bruja de Buchenwald» (Die Hexe von Buchenwald).
Ilse Koch era la esposa del coronel de las SS Karl Otto Koch, quien fue el comandante del campo de concentración de Buchenwald entre 1937 y 1941.

Tanto en los testimonios de supervivientes como el del escritor y político español Jorge Semprún (reflejados en obras como Viviré con su nombre, morirá con el mío o La escritura o la vida), se relata la macabra fascinación que esta mujer sentía por la piel humana. Según las acusaciones vertidas durante los juicios de la posguerra, Koch seleccionaba a prisioneros que tuvieran tatuajes llamativos para que fuesen ejecutados, algunos de ellos, previo paso por su lecho. Posteriormente, ordenaba que les extirparan y curtieran la piel con el fin de fabricar diversos objetos domésticos, siendo las pantallas para lámparas el ejemplo más célebre y siniestro de su sadismo.
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, Ilse Koch fue juzgada por crímenes de guerra, condenada a cadena perpetua y finalmente se suicidó en prisión en el año 1967.
Que lo mismo al señor Margallo, eso tampoco le parece mal. Total, las lámparas decoraban mucho.

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