Verdugos. José Finat y Escrivá de Romaní, Conde de Mayalde.

El rumboso nombre del personaje que traemos a la sección Verdugos de nuestras páginas nace en Madrid el once de febrero de 1904.  Su padre fue José Finat y Carvajal, conde de Mayalde y de Finat, marqués de Terranova y conde de Villaflor. Su madre era María Blanca Escrivá de Romaní y de la Quintana, hija del conde de Casal.  La estirpe de la familia  llegaba hasta el siglo XVI, siendo propietarios de la finca El Castañar  situada  en medio de los Montes de Toledo con una longitud de más de diez mil hectáreas, a solo una hora aproximada de la capital de España. La finca sigue aun en la familia del conde de Mayalde, cuyo nombre está relacionado con el mundo del toro, ya que José Finat  fundó una ganadería de reses bravas muy conocida en el mundillo taurino.

José Finat estudia Derecho, época en que su talante aristocrático le  hace entablar amistad con jóvenes de procedencia similar, con los  que más adelante conformarían etapas  importantes, de forma poco afortunada para quienes les padecieron,  en la historia de España,.

Amigo íntimo de José Antonio Primo de Rivera y de Ramón Serrano Suñer, el joven Finat refuerza su poder hegemónico en la aristocracia española contrayendo matrimonio  el veintisiete de julio de 1929 con Casilda de Bustos y Figueroa, pariente cercana del todopoderoso conde de Romanones, imprescindible primer ministro de los sucesivos gobiernos de Alfonso XIII, además de conocido oligarca corrupto que impulsó la guerra en África con el fin de incrementar su patrimonio, así como el del rey, realizando obras en el Protectorado además de extraer  las riquezas de las zonas colonizadas.

En aquellos años la riqueza opulenta de la aristocracia española años era escandalosa  perviviendo que una minoría escasa de gente poseyera grandes extensiones de tierras que en ocasiones ni cultivaba, manteniéndolas para coto de caza o explotándolas con aparceros en régimen de esclavitud. Los terratenientes propietarios del agro español desconocían por completo las necesidades del pueblo, mientras que el analfabetismo y el hambre eran lo común en gran parte de la población que permanecía subsumida en el subdesarrollo. Entre tanto la burbuja de “señoritos” no entendía que la sublevación en los ánimos populares se cernía hasta desembocar  en la Segunda República.

La minoría poderosa del país se consideraban los amos de la totalidad, además de estar seguros de que la vida debía seguir como hasta entonces, con políticos que mantenían  los privilegios  sentidos como derecho de propiedad ilimitada  sin atender ni escuchar las penuria de un pueblo hambriento y sin alfabetización. Desde el primer momento del estallido republicano los señoritos aristócratas –entre los que se encontraba José Antonio Primo de Rivera que por mucho que revistiera las consignas de su partido fascista Falange Española de cierta conciencia social que era mero decorado–  conspiraron en contra del sistema democrático implantado en 1931.

José Finat,  se presentó a las elecciones de 1933 por la circunscripción de Toledo, lo hizo como miembro  de Acción Popular Agraria, un partido que defendía a los latifundistas y a los grandes terratenientes del campo. Sacó el escaño, repitiendo en 1936 cuando Serrano Suñer, asustado por el impulso imparable del Frente Popular, intentó realizar una coalición donde se integrara la Falange joseantoniana, fundada en 1934 y con poquísima militancia y nula repercusión en la ciudadanía.

Volvió a sacar escaño, Finat, convirtiéndose en diputado del ala más radical de un Parlamento dividido e irreconciliable. La conspiración que tramaba el golpe de estado se hacía mayor cada día y José Finat fue parte de ella desde los inicios en años anteriores.

Detenido José Antonio, juzgado por alentar el golpismo,  José Finat fue a visitarlo a la cárcel de Alicante, amparado en la inmunidad como parlamentario, le llevó dos pistolas ocultas que le pasó durante la visita con el fin de que el falangista se escapara. José Finat, intentó convencer a Franco para  realizar una acción organizada que liberara  a Primo de Rivera, implicando al conde de Romanones que mantenía cordial relación con las autoridades francesas,  de esa forma  el preso, una vez liberado, sería acogido en Francia. Hubo otras ocasiones en que las autoridades alemanas propusieron la liberación del preso colaborando en ello,  Franco se negó siempre u obviaba la ejecución de dicha acción. Es sabido y lo hemos publicado, la mala o nula relación que tenían Franco y José Antonio, considerando este último un patán al militar, a la  vez, Franco le envidiaba la prestancia y la elocuencia al falangista. La posibilidad de que el carisma de José Antonio eclipsara al poco aguerrido general, debió de pesar en la negativa a apoyar la huida que varias veces le fue propuesta y posiblemente le hubiera salvado la vida.

Cuando el golpe fracasa, José Finat se incorpora a la guerra, participando  con grado de comandante de artillería. Acabada la contienda es nombrado Consejero Nacional de FET de las JONS, partido resultante de la unificación de Falange,  Tradicionalistas y las afines al nazismo, JONS (Juntas Ofensivas Nacional Sindicalistas) de Ramiro Ledesma Ramos. Esta unificación sembró la discordia en las filas de Falange donde  hubo incluso encarcelados por las manifestaciones en  desacuerdo con el decreto que algunos integristas profirieron. Hemos de decir que los más se acomodaron a las prebendas con que el régimen premiaba a los sumisos.

Ramón Serrano Suñer era entonces super ministro del régimen e intentaba  guardar las esencias del Ausente, mientras que su hermana Pilar Primo de Rivera, se plegó al servicio del ideario franquista dedicando esfuerzo y labor al adoctrinamiento de la mujer española que engrosaron, de forma obligatoria, las filas de la Sección Femenina,  a ejemplo de las Deutsches Frauenwerk (Obra de las Mujeres Alemanas). El  objetivo principal no era la formación profesional o intelectual, sino el de instruir a las mujeres en las tareas del hogar, el cuidado de los niños, la maternidad y los valores ideológicos del régimen bajo el lema de las «tres K»: Kinder, Küche, Kirche (Niños, Cocina, Iglesia).

Las mujeres que conformaron la Sección Femenina, viajaron a Alemania con el fin de aprender de sus homologas nazis importando el proyecto en su totalidad. El castillo de la Mota fue su sede primigenia desde donde las mujeres salían reforzadas en sus creencias fascistas con el fin de convertir los hogares y las escuelas españolas en nidos de un fascismo recalcitrante pariendo hijos en justa glorificación de la patria. Hacemos notar que Pilar Primo de Rivera, ni se casó ni por supuesto tuvo hijos jamás, tal como muchas de las jefas de dicha institución.

Volvamos a nuestro protagonista. Ser un genuino representante de la rancia aristocracia española y monárquico en origen, no le privó de la admiración por el fascismo, como ya dijimos. Al acabar la guerra, Franco, decidido a cerrarse entre un nutrido círculo de fieles, permite que Serrano Suñer,  nombre a José Finat  en 1939 responsable de la represión programada  hacia  todos/as las personas demócratas del país. Tenía experiencia en ello José Finat, conde de Mayalde, porque había sido Delegado Nacional de Información e Investigación de Falange Española. Les traduzco: Finat dirigió a las criminales huestes azules que olisqueaban por todos los rincones de España durante la guerra  la posibilidad de existencia de un mínimo atisbo de rojez en la ciudadanía. Cualquier sospecha, por peregrina que fuera o cualquier delación anónima, era  mecha para los criminales que “sacaban” de hogares, lugares de trabajo, escuelas, universidades y hospitales al denunciado para pasar, en poco tiempo, a engrosar las fosas o los penales del país. Miles de crímenes se cometieron al amparo de las información y acciones de Falange, Tanto fue que incluso militares de reconocida fidelidad al dictador protestaron e intentaron eludir a las pandillas de matones de la Falange.

Por poner datos verificados a las afirmaciones de que Falange fue responsable (no solo Falange, pero sí fue mayoritaria) de las masacres ocurridas en nuestro país, les dejo cifras:

En 1940 había en España 3.804 falangistas falangistas que colaboraban en tareas de caza y crimen de la población. Falange poseía en esas fechas 5.092.748 fichas de supuestos “rojos” y 2.962.853 expedientes personales de seguimiento e investigación político-social(1) .

El señor Finat, con la experiencia obtenida durante  la “limpieza” sistémica del rojerío hispano, fue nombrado Director General de Seguridad, el veintitrés de septiembre de 1939,  en un ascenso que oficializó el crimen de convirtiéndolo en política de Estado.

El conde de Mayalde, nada más empezar su gestión creó a la Policía Armada –antecedente de la Policía Nacional–  Cuerpo General de Policía –antecedente del Cuerpo Superior de Policía— y como no, a la genuina Gestapo nacional, la llamada Brigada Político Social que tomó cuerpo un nefasto ocho de marzo de 1941, aprobándose a la vez la Ley de Reorganización de los Servicios de Policía.

Muchas vidas, salud y dolor costaron a gente inocente tanto dicha ley como la creación de la Brigada Político Social de José  Finat

Para ello  el conde decidió formarse más y mejor ¿Quiénes sabían todo sobre exterminio de la población? Han acertado… sus amigos nazis. José Finat era un acérrimo germanófilo, admirador del nazismo sin ambages por lo que al acceder al cargo decidió pedir ayuda a sus amigos germanos. En agosto de 1940 realizó un viaje a  Berlín donde se reunió con los principales responsables de las fuerzas de seguridad del  Tercer Reich Conoció, entre otros, al jefe de las SS Heinrich Himmler y al jefe de la Oficina de Seguridad del Reich, el temible Reinhard Heydrich. Tras su regreso, Finat incrementó la cooperación policial con las autoridades nazis, contando con la asistencia de técnicos alemanes destinados en Madrid. Esta cooperación implicó que  Paul Winzer, jefe de la  Gestapo en Madrid, dirigiese un programa de instrucción de la policía secreta franquista.

Winzer, además de formar a la policía en Madrid, operaba en el norte de España, como ejemplo de ello fue el Campo de concentración de Miranda de Ebro (Burgos) en donde  Winzer participó activamente en su organización y gestión,  tanto que la Gestapo instaló allí una oficina permanente para interrogar a prisioneros e identificar a judíos que huían del Holocausto o a soldados aliados. Sabiendo que Miranda de Ebro está a apenas una hora y media en coche de Santander, la presencia de la Gestapo en ese eje del norte era constante. Es más que probable que  los Campos masivos creados en el norte de España,  como el de La Magdalena o el de San Pedro de Cardeña (Burgos), fueran  paradas obligatorias para los inspectores alemanes en busca de estos perfiles formativos de los guardianes.

 

En julio de 1938, se firmó el acuerdo oficial de colaboración entre la policía franquista (dirigida por Severiano Martínez Anido) y la Gestapo (representada por Himmler, con Winzer como ejecutor en el día a día). Este acuerdo daba carta blanca a los agentes alemanes para moverse por toda la geografía española, entrar en las prisiones y campos, e interrogar a quien consideraran oportuno sin necesidad de burocracia judicial. Campo libre para las SS.

Desgraciadamente, los archivos de la Gestapo fueron destruidos totalmente al final de la guerra Mundial en el afán de la dictadura de borrar las huellas del afecto al nazismo existente poco antes, por lo que no existen documentos que acrediten dichas visitas a Santander o a Burgos, pero es muy posible debido a la cercanía al campo de concentración de Miranda de Ebro, en el que sí se encontraron archivos que  acreditan la estrecha colaboración(3).

Poco después de la llegada de Wizer, en el mes octubre de  1940, Himmler realizó una visita a España por invitación de Finat, que fue su anfitrión durante el viaje. El conde, solicito, fue a recibir  al líder nazi en  Irún, acompañado por el general  López Pinto, Paul Winzer y  Hans Tomsen —jefe del Partido nazi en España— Posteriormente, ya en Madrid, Finat ofreció un banquete a Himmler y otros jerarcas nazis en el Hotel Ritz,   llegando  a organizar una corrida de toros en  Las Ventas  en honor del  comandante de las SS y también propuso que a Himmler le fuera impuesta la Gran Cruz de la  Orden Imperial del Yugo y las Flechas.

Lo curioso fue que la cosa se torció durante la corrida de toros ofrecida a Heinrich Himmler, el conde español, quizá pensando que un señor que había diseñado con tanta precisión los hornos crematorios y la Solución Final  celebrara con gusto la fiesta nacional española. No contaban los amigos del alemán con que Himmler precisamente había ideado los hornos  al saltarle la sangre de un fusilado al uniforme manchando los impolutos entorchados y él que era muy suyo pensó que eso era feo y sucio. Mejor eliminar a la gente de forma limpia y que en la tarea  saltara humo en vez de sangre. Finat y sus amigos falangistas no conocían los escrúpulos del señor Himmler  por lo que les asustó la palidez y el mareo que le produjo la tortura del toro en el coso. Hubo que sacarle de Las Ventas sin acabar la faena debido a la indisposición del jefe de la Gestapo para que no se desmayara del todo el exquisito señor. A su llegada a Alemania tildó a los españoles de barbaros por divertirse torturando y matando a un bello animal como el toro. Muy considerado el señor Himmler.

Paul Wizer se quedó en España como asesor de José Finat y sus secuaces que habían abierto innumerables campos de concentración por el territorio español y buscaban sacar rendimiento a los prisioneros, al tiempo que, a los que no tenían ni remedio ni fuerzas para trabajar, pensaron en eliminarlos a fuerza de abandono para que las enfermedades y el hambre les ahorraran el esfuerzo. Ejemplo de ello fue la muerte por abandono de Miguel Hernández. Se formó a los policías españoles en sibilinas  maneras de interrogar, en torturas tan excelsas que doblaran al más duro y fuerte de los detenidos,  y a mantener los niveles de subsistencia en mínimos que propiciaran la capacidad de trabajo del reo, pero no su rebeldía. Wizer y sus colegas nazis depuraron las formas de los ansiosos y bastos integrantes de aquella policía en la que, tal como Finat, se integraron en origen los matones de Falange, los delatores y Quinta Columnistas que habían servido al golpe dentro de las filas republicanas y a todo sanguinario criminal que buscara un sueldo y la diversión asegurada que suponía torturar y asesinar reos.

El acendrado nazismo de José Finat le hizo asumir las tareas de la creación de un Archivo Judaico. Se trataba de los archivos elaborados por los gobernadores civiles de las provincias, previa investigación exhaustiva de cualquier persona de origen judío residente en nuestro país. La petición de dicha colaboración fue naturalmente expedida por el gobierno alemán de forma directa. Localizados los judíos residentes eran extraditados (fueran españoles o de cualquier otra nacionalidad)  hacia Alemania en donde los colegas de la Gestapo se encargaba enseguida de incrementar la población de los campos de exterminio. El Archivo Judaico, llegó a contabilizar hasta 6000 judíos residentes en España, cuya información fue pasada a los nazis. Se desconoce el dato de cuantos fueron extraditados. En la exposición sobre Memoria Histórica de nuestro centro Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, contamos con un documento expedido por el Gobernador Civil de Murcia.

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A José Finat y Escribá de Romaní,  le molestaba lo más grande que conocidos republicanos, demócratas españoles hubieran huido de la furia exterminadora de su gobierno, por lo que solicitó a las embajadas españolas en los países de acogida que investigaran a los residentes españoles y su filiación política.

Como ejemplo, les refiero un caso famoso que no único, porque el personaje se empleó a fondo  para cumplir el encargo de entregar exiliados:

Se trata del policía y espía español que localizó, detuvo y entregó a Lluís Companys, cuyo nombre  es , Pedro Urraca Rendueles(2), que operaba bajo la cobertura de agregado policial en la Embajada de España en París, colaborando estrechamente con la Gestapo durante la ocupación alemana de Francia.

Tan buena fue su colaboración que recibió el nombre de  «Cazador de rojos» siendo  el principal responsable de la persecución y captura de numerosos exiliados republicanos en suelo francés como fue la citada y  conocida de ellas, la del president  la Generalitat Lluis Companys.

El 13 de agosto de 1940, Urraca, acompañado por agentes alemanes, detuvo al president en La Baule-les-Pins donde estaba refugiado. Posteriormente, él mismo Urraca, se encargó de custodiarlo y trasladarlo en coche hasta la frontera de Irún para entregarlo a las autoridades franquistas.

Pedro Urraca, en su obsesión persecutoria pasó semanas expectante ante el hotel Midi situado en  la ciudad francesa de Montauban  donde don Manuel Azaña agonizaba.

El presidente de la Segunda República Española, se encontraba allí exiliado y gravemente enfermo. Como el hotel estaba bajo el acecho de la Gestapo y del régimen de Franco  con Pedro Urraca  a la cabeza, la delegación diplomática de México en Francia alquiló varias habitaciones del hotel para darle protección legal, convirtiéndolas temporalmente en sede de la embajada mexicana  y de esa forma evitar que Azaña fuera detenido.  Sin esa colaboración del gobierno mexicano, no hubieran tenido piedad de la agonía de Azaña.

La extradición del presidente, programada por los siniestros José Finat y ejecutada por Pedro Urraca, se frustró debido al fallecimiento  en la habitación número 11 del hotel  Midi el 3 de noviembre de 1940 donde el finado Manuel Azaña  pasó a formar parte de la historia de España de forma honrosa siendo enterrado en la misma ciudad en que fuera acogido. Siguen llegando millares de españoles/as a rendirle cumplido homenaje.

 

Otra de las hazañas memorables de José Finat y Escribá de Romaní fue la brutal paliza que dieron al gran artista Miguel de Molina.

El suceso tuvo lugar en Madrid, justo al terminar su actuación en el Teatro Pavón. Tres individuos se presentaron en su camerino alegando que debían acompañarlos para cumplir una orden del «Gobierno Civil».  A Finat le acompañaba a otro aristócrata español y fascista, además de falangista de la primera hornada, Sancho Dávila y Fernández de Celis –esta gente tiene tantos nombres como escasa dignidad–  conde de Villafuente Bermeja. Era   la noche del 10 de noviembre de 1939.

Miguel de Molina, fue introducido a la fuerza en un coche llevado  a un descampado en los alrededores del Paseo de la Castellana (cerca de la zona de los Altos de la Hipoteca)  allí lo torturaron brutalmente. Luego, le propinaron una paliza que le desfiguró la cara, rompiéndole  varios dientes, además le cortaron el pelo a tijeretazos y lo obligaron a tragar aceite de ricino mientras lo insultaban por su orientación sexual y su supuesta simpatía por la República durante la guerra. Tras darlo casi por muerto, lo abandonaron tirado en la calle.

Poco después, una vez repuesto, Miguel de Molina abandonó España emprendiendo un largo exilio en América donde llevó su voz y  llenando los teatros como antes lo hiciera en su país.

Así obraban los bravos falangistas que estaban decididos a “limpiar” España de todo lo que les molestaba, por lo que luego se integraron entre los  fundadores de las Fuerzas de ¿Orden Público? nacionales.

 

Defenestrado Serrano Suñer, cuando la guerra mundial cambió de signo, además de por los dispendios amatorios que cuerneaban a la querida hermana de doña Carmen, Zita Polo —la cual entre hijo e hijo debía de llorar en el Pardo los desmanes del bello esposo–  José Finat, furibundo falangista además de pro nazi declarado, fue enviado a Berlín como embajador. No sabía alemán, ni tampoco era diplomático de carrera, pero resultaba obvio que siendo conde, además de fascista, esas minucias no tenían importancia.

En Berlín asistió al declive de las fuerzas alemanas, así como impulsó a la División Azul para que reforzara a las tropas alemanas que  andaban encharcadas en la Unión Soviética. La División Azul fue creada por Serrano Suñer, amparada por el falangismo español que hubiera deseado una mayor colaboración de España a favor del nazismo por considerarlos hermanos ideológicos. Tanto apoyó Finat a los divisionarios –desde Berlín…no se crean que el manchó su impoluta vestimenta en el frente ruso–  que se le apodó Embajador de la División Azul.

Derrotados sus amigos nazis, el bueno de Finat corrió hacia España  para guarecerse de los aliados, no le fueran a conducir a Nuremberg  haciendo compañía con los jeracas alemanes. Estuvo una temporada apartado de la política bajo la conveniencia del ladino sátrapa del Pardo, que disimulaba como podía su amor a los perdedores de la Guerra Mundial, como forma de apaciguar a las potencias occidentales que ganaron la guerra.

José Finat, no abjuró en absoluto de su ideario falangista y nazi. En España, dio protección a la numerosa prole de huidos nazis que llegaban en lo que se dio en llamar de forma realista la “carrera de las ratas” o línea de ratas de forma literal Rattenlinien, o en inglés, ratlines. Tanto es así que ayudó de forma especial al criminal de guerra belga, León Degrelle(3), acogido bajo su manto durante toda su vida. Fue tal la protección ofrecida al criminal Degrelle, que se organizó la extradición  de un sosias que entregaron a los aliados con el fin de calmar la búsqueda y que Degrelle descansara de sus cuitas en España.

El criminal belga, vivió hasta su muerte en nuestro país, hizo negocios y conspiró durante toda su vida en las tramas de terrorismo fascista tanto nacional como internacional. José Finat no le soltó la mano jamás.

Cuando el olvido del pasado nazi de Finat se hizo evidente, Franco le redescubre ofreciéndole la alcaldía de Madrid, que ostentó desde el cinco de junio de 1952 hasta que le pasó el cetro a otra perla biografiado en nuestras páginas, el  llamado Carnicerito de Málaga, que luego teatralizó la noticia de la muerte del tirano, Carlos Arias Navarro. Parece que Madrid, salvo Tierno Galván y alguna excepción más, tiene poca suerte con los alcaldes.

En una columna  sarcásticas del genial Paco Umbral, definió la tarea del alcalde Finat como la de un nazi que durante los años  fue alcalde de Madrid, afirmando de forma burlona, que lo mejor que se pudo decir de él es que no hizo nada.

En 1964, el entonces alcalde de Berlín, Willy Brant, programó una visita a la capital de España, puesto en guardia por sus asesores de quien ostentaba la alcaldía, el ingenuo Brant, anuló al momento su visita por no tener que estrechar la mano de un nazi confeso.

El conde de Mayalde, retirado de la política fundó la ganadería de reses bravas que le ha hecho pasar a la historia y que olvidemos las vivencias de uno de los malvados más prolífico de España. El nazi José Finat y Escrivá de Romaní, conde de Mayalde murió en su cama y no juzgado por crímenes de guerra como tantos otros en nuestro país, el nueve de junio de 1995, en el mismo Madrid que el presidió.

Que no descanse en paz nunca.

María Toca Cañedo©

(1) Los datos mencionados provienen de las estadísticas y memorias oficiales del Servicio de Información e Investigación de la Falange  en el año 1940.

(2) https://www.youtube.com/watch?v=E7ZhDwYwYJU

(3) León Degrelle, creador de la Legión Valonia belga, colaborador con los nazis y condenado in absentia por crímenes de guerra. Fue un criminal acusado de la eliminación de millares de personas. Vivió en España bajo el nombre falso de «José León Ramírez Reina». Negacionista del Holocausto.  En este artículo nuestro podemos encontrar algunos de los nazis refugiados en España y protegidos por el franquismo https://lapajareramagazine.com/herederos-de-asesinos-terror-nazi-en-espana

Bibliografía:

El franquismo y los intelectuales: la cultura en la España de Franco. Julio Rodríguez Puertolas.

Entre hienas. Loreto Urraca Luque. Editorial Funambulista

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Sobre Maria Toca 1932 artículos
Escritora. I Premio de Novela Ateneo de Onda 2016. II Premio Concurso Literario de Relatos del Bajo Cinca, 2015. I Premio de Relato Guadix 2020 Finalista de varios... Hasta el momento, tres novelas publicadas: Son celosos los dioses, Prototipos, El viaje a los cien universos. Poemario: Contingencias. Numerosas participaciones en libros de relatos corales. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina

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