Brigada Político Social, la Gestapo española

Cuando acaba la guerra de España los nazis campan a sus anchas por Europa, acobardando a los ya sumisos países que poco antes abandonaron  a España en lo que, según diversos historiadores, fue el ensayo general de la Gran Guerra. En España, los nazis  probaron los bombardeos en picado de la Legión Cóndor provocando los desastres de Guernika, Bilbao, Santander, carretera de Málaga/Almeria (La Desbandá)…y el resto de ciudades que destruyeron las bombas alemanas. Aunque se auguraban las sirenas anunciando la futura guerra, en España el gobierno salido del triunfo golpista vivía su explosiva luna de miel con el nazismo.

El principal exponente del amor por todo lo hitleriano era Ramón Serrano Suñer. Los investigadores han expurgado documentos, cartas y confesiones de las instituciones alemanas, además del archivo gráfico disponible que muestra la amigable complacencia con la que el Cuñadísimo se   entrevistaba con los gerifaltes nazis mostrando su agradable amistad en las fotos que se han conservado.

Sin embargo, los archivos del hombre que dirigió la política tanto nacional como internacional siendo faro del fascismo español están en manos privadas. En  las de sus herederos, principales interesados en la ocultación de las veleidades nazis de su padre, habiendo sufrido una turbia expurgación por parte del mismo Serrano Suñer que se pasó los últimos años de vida edulcorando, cuando no mintiendo descaradamente, sobre su pasado nazi y la impronta dejada en nuestro país durante los años en que detentó un poder total.  Por tanto, se nos priva de la imprescindible consulta de los archivos que nos aclararían las imprecisiones que padecemos.

Cierto es que con lo que sabemos nos llega para sacar conclusiones. A la hora de emprender la investigación sobre la Brigada Político Social, había pocas dudas sobre su origen. Por si había dudas, la biografía realizada a José Final, conde de Mayalde, nos lo dejó claro.

El nuevo estado se forjó a imagen y semejanza del alemán y en menor medida del fascista italiano. Con una sola diferencia, la importancia que los militares  españoles otorgaban a la iglesia católica mientras que el laicismo  impregnaba tanto a la ideología nazi como la fascista. Claro que la iglesia oficial de Roma fue  neutra con ambos gobiernos mostrando un exceso de prudencia  siendo considerado por muchos estudiosos como clara complicidad con el genocidio.

En 1939 fue elegido papa  de la Iglesia católica, Pío XII (Eugenio Pacelli, electo en marzo de 1939) que a lo largo de su mandato optó por no emitir una condena pública, explícita y directa señalando a Adolf Hitler o al régimen nazi por el Holocausto del que la Curia vaticana tuvo amplia información durante la guerra, incluso antes. La iglesia alemana puso el grito en el cielo cuando  durante el régimen nazi, se ejerció un  exterminio sistemático de personas con discapacidades físicas, mentales o afecciones psiquiátricas se llevó a cabo principalmente bajo el programa denominado Aktion T4 (iniciado formalmente en septiembre de 1939) y sus fases posteriores. Fueron las protestas del clero alemán lo que movilizó a parte del pueblo en contra de dicho programa. Por tanto, se conocían las practicas y de haber mostrado la Curia vaticana el mismo ardor en defensa de la vida cuando se trataba de judíos, gitanos, homosexuales, antifascistas, polacos, rusos…y todo opositor/a al régimen, lo mismo se hubieran salvado vidas.

Aunque los nazis justificaban los crímenes a discapacitados bajo conceptos pseudocientíficos de eugenesia e «higiene racial», calificando a las víctimas como personas con «vidas no dignas de ser vividas» o una «carga económica» para el Estado.

El Vaticano justificó la postura neutral ante los crímenes del Holocausto argumentando que una condena explícita hubiera empeorado la persecución contra los judíos y los católicos en los territorios ocupados (un temor fundamentado en lo ocurrido en los Países Bajos en 1942, donde una protesta de los obispos derivó en la deportación inmediata de judíos convertidos al catolicismo).

Pero no es de la iglesia de quien venimos a hablar.

Durante la guerra de España y los primeros meses de postguerra, fue la Falange la que se empleó a fondo en la tarea de conseguir delatores tejiendo una red de chivatos (muchos de ellos por miedo o por ganar méritos ante los fascistas, pura supervivencia)  por todo el país con el fin de descubrir a personas que hubieran tenido la más mínima afinidad democrática, sindicalista, izquierdista o con el gobierno republicano. Los informantes de Falange fueron la base donde se cimentó la posterior Brigada Político Social, así como la Quinta Columna que tanto daño hizo en el interior de las zonas leales. Las bases informativas contaban con la colaboración de los cuarteles de la guardia civil que integrados en la vida de todos los rincones  de la península conformaron también la información requerida por el nuevo estado. La predicas de  Mola, Franco y el resto de la plana mayor africanista, sustentaban  el exterminio de la mitad de los españoles. Justo los que conformaban la España democrática e intelectual .

En julio de 1938, se firmó el acuerdo oficial de colaboración entre la policía franquista (dirigida por Severiano Martínez Anido) y la Gestapo (representada por Himmler, con Winzer como ejecutor en el día a día). Este acuerdo daba carta blanca a los agentes alemanes para moverse por toda la geografía española. Tenían entrada libre en las prisiones y campos, e interrogaban a quien consideraran oportuno sin necesidad de burocracia judicial. Por tanto,  se concedía total libertad a  las SS.

Cuando Serrano Suñer nombra encargado de la seguridad de España al germanófilo y acérrimo pro nazi, José Finat, conde de Mayalde, se confirma la total afinidad entre la Gestapo alemana y las fuerzas de seguridad que el nuevo estado quiere conformar en nuestro país.

Ya en agosto, José Finat, con el nuevo cargo recién estrenado, viaja a Berlín donde se entrevista con Heinrich Himmler, creador y gestor de las SS alemanas con el fin de recibir la correcta formación de un cuerpo similar en nuestro país. También es recibido y agasajado por el siniestro jefe de la Oficina de Seguridad Reingard Heydrich –quizá el criminal más descarnado y frio del Tercer Reich, que murió en un atentado–   La llegada de Paul Wizer, en el mes octubre de  1940, como asesor de Finat a tiempo completo confirma que se trató del formador del personal que integrará la Brigada Político Social como sosia de la Gestapo. Poco después,  Himmler realizó una visita a España por invitación de Finat, que fue su anfitrión durante el viaje. El conde, solicito, fue a recibir  al líder nazi en  Irún, acompañado por el general  López Pinto, Paul Winzer y  Hans Tomsen —jefe del Partido nazi en España— Posteriormente, ya en Madrid, Finat ofreció un banquete a Himmler y otros jerarcas nazis en el Hotel Ritz,   llegando  a organizar una corrida de toros en  Las Ventas  en honor del  comandante de las SS y también propuso que a Himmler le fuera impuesta la Gran Cruz de la  Orden Imperial del Yugo y las Flechas.

El hombre estrella de la operación Gestapo/BPS fue Paul Wizer, quedándose en España como asesor especial del conde de Mayalde, viajando por los distintos puntos del estado con el fin de organizar los campos de concentración , la gestión de los mismos, así como la formación específica de quienes  integrarían la Brigada Político Social, cuyo personal supuso uno de los principales batallones de terror para los desafectos al régimen fascista.

En posible que Paul Wizer visitara el campo de concentración de la Magdalena, puesto que fue no solo de los primeros en España sino que sirvió de prototipo y ejemplo para el resto. Desgraciadamente, el franquismo, una vez consumada la derrota nazi, en su afán de congraciarse con los aliados, decidió destruir los archivos que relacionaban ambos regímenes y la hermandad colaborativa habida entre ellos.

Sí que se conservan los archivos de como visitó y supervisó el campo de concentración de Miranda de Ebro en donde puso en práctica las pautas represoras vigentes en Alemania.

Los presos debía recibir una mínima porción de alimento, la justa para permitirles trabajar a destajo, pero no la suficiente para recuperar energía que les impulsara a la rebeldía o la huida. El maltrato injustificado sin causa que lo provocara, la sensación constante de peligro real  shockeaba a los presos agotándoles debido a la perpetua alerta mantenida con el fin de evitar represalias que llegaban de forma imprevista e injustificada. Con todo, quizá lo más severo de las torturas inferidas fue la constante humillación a las que los sometían con vejaciones infames que socavaban la dignidad humana de los presos.

MDO5030273 Primo Levi.; (add.info.: Primo Levi.); © Mario Dondero; .

Primo Levi, cuenta un ejemplo en Si esto es un hombre, espeluznante de cómo se pierde la sensación de realidad humana bajo el régimen de terror impuesto. Contaba como al salir de su labor diaria en los laboratorios de Auschwitz (Primo Levi, era químico) caminando con un compañero por el patio se toparon con un cadáver que pendía de una soga. Se trataba de un comunista rebelde al que los SS, incapaces de dominarle, había ahorcado como ejemplo ante el resto de los presos, cosa bastante frecuente. A los rebeldes los ahorcaban en público para posteriormente realizar un macabro desfile de la banda del campo de concentración tocando los instrumentos conformando una siniestra procesión de muerte. Primo Levi, rememoraba años después con inmenso dolor la indiferencia sentida por él y su amigo ante el cadáver que basculaba en medio del patio. Ni tan siquiera descubrieron sus cabezas como muestra de respeto al asesinado. Ese era el fin de la tortura psicológica impuesta por las mentes criminales de los nazis, deshumanizar a las personas, animalizarlas hasta el punto de que perdían la categoría humana.

En todo caso, es en 1941 cuando se registra la Ley de Policía, a raíz de ella surge tanto la Brigada Político Social como la Policía Armada, que sustituía a la   Guardia de Asalto. Es más que probable que el staff nazi y el mismo Paul Wizer ayudaran a redactar la ley además de la colaboración posterior en el desarrollo de la que podemos llamar con lógica, Gestapo española, la Brigada Político Social, de triste recuerdo para cientos de miles de personas que pasaron por sus dependencias.

Los policías españoles  fueron formados en sibilinas  maneras de interrogar, realizando torturas tan  brutales que doblaran al más duro y fuerte de los detenidos. Wizer y sus colegas nazis depuraron las formas de los ansiosos y bastos integrantes de aquella policía en la que, tal como Finat, se integraron en origen los matones de Falange, los delatores y Quinta Columnistas que habían servido al golpe dentro de las filas republicanas y a todo sanguinario criminal que buscara un sueldo y la diversión asegurada que suponía torturar y asesinar reos. Es más, prácticamente todos los integrantes de la BPS eran o habían sido falangistas.

Fue un aprendizaje raudo que dio sus frutos durante los años que siguieron al triunfo fascista llenado campos de concentración, penales y cárceles de España, además de convertir a pueblos y ciudades en prisiones abiertas en donde el silencio y un continuo disimulo de los antiguos ideales, eran la única forma de supervivencia.

Con el paso del tiempo, llegó el triunfo aliado. La respuesta del régimen fascista fue el disimulo de las prácticas de terror con los disidentes porque había que ganar el favor de las democracias occidentales, o al menos que obviaran el carácter fascista del gobierno de España olvidando el pasado de amigos de las fuerzas derrotadas.

La Brigada Político Social vivía en perpetua obsesión buscando enemigos comunistas, masones, judíos, demócratas o liberales… En realidad a  todo aquel que no mostrase la devoción debida al Generalísimo. La más mínima disidencia se englobó en lo que dieron en llamar subversión para lo que se infiltraron en fábricas, barrios y sobre todo  en universidades, ya que a partir de los años cincuenta dan comienzo  tímidas protestas propiciadas por las clases acomodadas incluso  hijos de gerifaltes del régimen.

En los años sesenta la disidencia sindicalista, obrera y universitaria conforma ya multitudes. Además de la enorme sorpresa que le supone al régimen y a sus guardianes la implicación de numerosos sacerdotes –y alguna monja—en la oposición al franquismo.

Esa respuesta sacerdotal les resultaba insoportable al franquismo puesto que el argumentario principal del golpe de estado y la guerra que siguió fue el salvamento de las esencias cristianas de nuestro país. La propaganda franquista enarbolaba a toda hora, exagerando y propiciando crudeza, los crímenes que elementos exacerbados del Frente Popular habían realizado contra el clero, conventos y quema de iglesias. No entendían, por tanto,  como se podían revelar los sacerdotes obreros contra los “salvadores” de la religión.

Las operaciones realizadas por la Brigada Político Social, fueron solapándose durante años con las más aberrantes torturas, vejaciones, detenciones irregulares y aleatorias de una población que iba perdiendo el miedo y poco a poco despertaba ante una dictadura en descomposición y comida por la corrupción. La infiltración obsesiva en movimientos obreros, estudiantiles incluso los que se producían en el ámbito eclesial, como la HOAC de la que salieron diversos grupos comunistas y escisiones más izquierdista. Las CCOO fundadas por Marcelino Camacho y Nicolás Sartorius, entre otros, además de la labor de infiltración y propaganda lleva a cabo por el PCE con numerosos agentes enviados desde Francia como Jorge Semprún o Julián Grimau, además de los activos del interior fueron creando un caldo de cultivo a la disidencia política que hacía concebir esperanzas en la recuperación democrática.

Como hemos analizado al comisario Roberto Conesa en otro capítulo de nuestro magazine no repetiremos su biografía. Fiel exponente del agente de la BPS salido de las cloacas de la Quinta Columna madrileña, trasformado primero en confidente para pasar a ser policía debido más que a méritos o estudios, a una crueldad a la medida de la dictadura. Lo que también hacemos notar fue la inoperancia absoluta de una policía burda en sus formas incapaz de detectar a los grupos terroristas que se iban formando conforme el franquismo decaía. No supieron nada del atentado de Carrero Blanco. Menospreciaron la creación de ETA, considerada una escisión del PNV a la que dejaron crecer porque andaban entretenidos buscando comunistas, masones y contestarios en vez de prevenir lo que se venía encima. Como ejemplo de la inoperancia real de la BPS sirva el dato de que, en 1968, se calculan que la integraban 22.000 torturadores a pleno rendimiento pero como hemos dicho, inoperantes a las nuevas formas de terrorismo y delincuencia social.

Lo manifestó con sarcasmo elegante, Jorge Semprún en su autobiografía contando como se paseó por Madrid durante diez años, conspirando sin pausa, creando células comunistas en universidades, fábricas e introduciéndose en el mundo intelectual sin ser detenido ni una sola vez, porque las bestias que habitaban los bajos de Sol, solo sabían conseguir confesiones a fuerza de torturas infames,  siendo absolutamente incapaces de una investigación y seguimientos operativos.

Aunque visitaron en repetidas ocasiones las dependencias del FBI y de la CIA de EEUU y del Mossad israelí con el fin de reformar las maneras burdas de los integrantes de la BPS, terminaban aflorando  los  brutales orígenes de la Brigada en forma y fondo.

En los hombres que se enviaban a formarse al extranjero, hubo quejas por la sofisticación de las técnicas de torturas que propugnaban los formadores, ya que a los integrantes de la BPS les parecían más útiles los métodos brutales y sangrientos de la etapa anterior. Quizá es que les resultaba más divertido reventar a golpes al detenido.

El común de los integrantes de la BPS los podemos encontrar bien descritos en los análisis realizados por Hanna Arent sobre la banalidad del mal. Hombres fríos, incapacidad de  sentir ni un atisbo de empatía ante el dolor humano, al contrario, ya que algunas víctimas recuerdan haberse fijado en el regodeo gustoso que les producían a los verdugos, los golpes, las picanas, las bañeras, o cualquiera de las formas de tortura empleadas contra detenidos indefensos, jóvenes muchos de ellos. Si la detenida era una mujer los agravios se incrementaban con violencias inherentes al género.

La brutalidad no cesó con el paso del tiempo. Se recurría al disimulo, a golpes premeditados para no dejar huellas visibles porque en la etapa del desarrollismo, al régimen no le convenía la publicidad de lo que ocurría en las mazmorras de Sol, Vía Layetana,  Plaza Porticada y del resto de cuidades de España. Sofisticaron el disimulo, pero seguían siendo crueles hasta límites extremos como ejemplo podemos citar las muertes producidas en Comisarias y los “casuales” suicidios de detenidos.

Hay nombres famosos que resuenan en los oídos, como Roberto Conesa, Billy el Niño, sin embargo otros menos conocidos supieron llegar a las mismas cumbres de brutalidad. Uno de ellos, Manuel Ballesteros, famoso por la crueldad fría que empleaba con los detenidos,  durante su destino en Valencia, corriendo ya los años setenta, un detenido le avisó de que era posible que las cosas cambiaran a la muerte de Franco. La respuesta del temido comisario fue premonitoria: “no te hagas ilusiones, nosotros somos profesionales, obedecemos órdenes. Siempre estaremos. Hoy te damos a ti, mañana daremos a otros que pueden ser contrarios”

El mismo Manuel Ballesteros fue retomado por el gobierno del PSOE, utilizado como integrante del Batallón Vasco Español durante la guerra sucia contra ETA siendo procesado por el tiroteo al bar Hendayes. El ministro que lo captó fue Barrionuevo.

Antes  Rodolfo Martín Villa había encumbrado a varios integrantes de la BPS como lo hizo con Roberto Conesa, nombrándole jefe de la brigada Antiterrorista y al mismo Balleseteros. Durante la época del ministro Martín Villa se destruyeron miles de archivos que contenían información sobre la represión en los años de dictadura. La orden de  eliminar archivos partió del ministro y el fuego devoró la parte más tétrica de la dictadura franquista, llevando al olvido a los que integraron como parte activa a la BPS

El gran  desenlace de la desinformación y la impunidad, fue y sigue siendo amargo en grado supo para quienes  sufrieron torturas y desapariciones. El colofón lo puso  La ley de Amnistia de 1977 confirmando la impunidad irreversible.

Ley 46/1977, de 15 de octubre, de Amnistía

Artículo 2

En todo caso están comprendidos en la amnistía:

  1. a) Los delitos de rebelión y sedición, cualquiera que sea su tipificación, cometidos hasta el 15 de diciembre de 1976.

[…]

  1. e) Los delitos y faltas cometidos por los funcionarios y agentes del orden público contra el ejercicio de los derechos de las personas.
  2. f) Los delitos cometidos por los funcionarios y agentes del orden público con motivo u ocasión de la investigación y persecución de los actos incluidos en esta Ley.

Contexto y alcance jurídico

  • El mecanismo de exención: Aunque la ley nació impulsada principalmente por la oposición antifranquista para liberar a los presos políticos, la inclusión de las letras e) y f) en el Artículo 2 garantizó la impunidad de las autoridades, miembros de las Fuerzas Armadas, Policía Armada y Brigada Político-Social por los actos punibles (incluyendo torturas y violencia institucional) cometidos durante la represión dictatorial.

Hasta el momento el Tribunal Supremo español ha mantenido de forma sistemática que este artículo impide procesar o investigar penalmente a los agentes de la dictadura, alegando que la Ley de Amnistía extinguió la responsabilidad penal y que los hechos han prescrito por lo que es el muro contra el que se enfrenta quienes necesitan del estado una asunción de responsabilidad por lo sufrido durante los años de dictadura.

Diversos comités de la ONU y Amnistía Internacional han pedido reiteradamente a España la derogación o modificación de estos apartados del Artículo 2, argumentando que violan el derecho internacional al amnistiar posibles crímenes de lesa humanidad sin resultado alguno que suponga una respuesta que otros países dieron a los periodos dictatoriales.

Como ejemplo cercano llevamos en la memoria a la Argentina que supo juzgar a los implicados en el golpe y la represión además de dignificar a las víctimas. Durante la Revolución portuguesa se encarceló a los miembros más conocidos de la PIDE, depurándose responsabilidades y limpiando a la administración de resabios fascistas, además de haber construido museos y memoriales de Memoria que restituyen, no el dolor pasado, sí la dignidad que tuvo la resistencia.

En Chile también se instauró una labor de depuración y dignificación con las víctimas, como en los países del Este caídas las dictaduras, por no hablar del tratamiento que en Alemania se le dio a la desnazificación y a la reparación de las víctimas del Holocausto.

La falacia que se deriva de la Ley de Amnistía, se muestra sola, porque la militancia de  los partidos de izquierda  que no objetaron  dicha  Ley 46/1977 de Amnistía,  aprobada por las Cortes el 15 de octubre de 1977  (como el PCE o el PSOE) y de sindicatos (como CCOO o UGT) ya habían sido liberados en medidas anteriores.

En 1977, cuando se aprueba la ley,  quedaban en prisión únicamente entre 80 y 120 presos políticos/sociales. El perfil de los excarcelados más numerosos estaba compuesto principalmente por procesados o condenados con delitos pendientes, miembros de organizaciones armadas o de extrema izquierda (ETA, GRAPO, FRAP), anarquistas y algunos sindicalistas con causas acumuladas.

A la sesión asistieron con el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, el vicepresidente, Fernando Abril y catorce ministros del gabinete. En la imagen, el presidente del Gobierno conversa con el diputado del PCE, Marcelino Camacho (d). EFE

En el cómputo global de todo el proceso de Transición, se calcula que fueron aproximadamente 11.200 presos políticos (de partidos de izquierda, organizaciones sindicales, colectivos vecinales y movimientos regionalistas/nacionalistas) que salieron a la calle a través de las distintas medidas de gracia. Es posible que la admisión del artículo dos, fuera  debido a que el PCE  lo pactó a cambio de su legalización, que desde la distancia pensamos que era inevitable, y también  por el PSOE en su afán de integrarse como partido de estado. El daño a las víctimas y a la credibilidad democrática de dicha aceptación la seguimos constatando en cada entrevista a cualquiera de los/as resistentes contra la dictadura que quedan vivos.

Tal es el abandono que la justicia española tiene a las personas que de verdad lucharon por la libertad trayendo la democracia a nuestro país que, para vergüenza de España, se recurrió a la justicia argentina por medio de la querella puesta  por las victimas a los torturadores y que la jueza María Salvini tomó en consideración con las precarias condiciones debidas a la protección que el estado ha cubierto siempre a los torturadores.

Contaré una anécdota escuchada de forma directa y más tarde transcrita por el hijo de la protagonista en un libro de memorias. Marta Peredo, referente de la lucha antifranquista y del feminismo cántabro, fue detenida varias veces. Recordaba durante nuestra conversación que no fue golpeada, pero desde su celda escuchaba con horror los golpes y los gritos del resto de detenidos. Le vino la regla estando en el calabozo,  suplicando al inspector Solar que avisara a la familia para que cuando le acercaran la comida añadieran unas compresas, a lo que el infame jefe de la BPS santanderina se negó.

Años después de lo ocurrido, tomó posesión de la Delegación de Gobierno de Cantabria, Alicia Izaguirre Albiztur, primera mujer en hacerlo en España. Izaguirre citó a las integrantes del grupo feminista que encabezaba Marta Peredo como forma de estrechar lazos y agradecer al feminismo la lucha soterrada durante el franquismo. Estando en el despacho mientras la delegada se deshacía en halagos y parabienes, Peredo ve con pasmo que el mismo inspector Solar que la detuvo y torturó a sus compañeros , entraba en el despacho para comentar un asunto con Izaguirre . Al salir el antiguo torturador Marta interpeló a Izaguirre de esta forma:

-¿Sabe usted quién es el tipo que acaba de salir? porque se trata del mismo que torturó a mis compañeros, que me negó derechos al detenerme a mí y ha sido un criminal durante años que ha sembrado el horror en Santander.

-Oh,  pero es un funcionario muy eficiente…Creo que debemos superar el pasado y construir un presente positivo.

-Pues si es así como piensa usted construir el presente y el futuro hágalo sola, no conmigo, porque me parece terrible que sigan estando los mismos que nos torturaron al servicio de un gobierno socialista.

Acto seguido, Marta Peredo, con la dignidad que la caracteriza, salió de forma extemporánea del despacho que jamás volvió a pisar.

El estado no depuró, amparó a los criminales formados primero  por los nazis, y más tarde por la CIA y el Mosad. La BPS, cambió  de nombre para convertirse en el Cuerpo Superior de Policía, con los mismos mandos y las mismas reglas que antaño. Además de la terrible injusticia que supone para las víctimas de torturas terribles, incluidas las vidas que se perdieron durante el franquismo, la falta de depuración ideológica propicia que ahora lamentemos la postura de gran parte de las fuerzas de seguridad donde la ultraderecha ha hecho el agosto.

No depurar, no limpiar a los garantes de nuestra seguridad, tanto como a los tribunales de justicia propicia que las heridas no se cierren y un riesgo inasumible para el sistema democrático.

Les dejo unos cuantos nombres de los tipos que hicieron de la vileza su profesión:

Principales Mandos y Comisarios Destacados

  1. Roberto Conesa Escudero («El Orejas»)

Uno de los hombres clave de la represión franquista desde la década de 1940. Dirigió el desmantelamiento de células comunistas y libertarias en la posguerra y llegó a ser jefe de la BPS en Madrid.

Durante la Transición, lejos de ser depurado, fue nombrado por el ministro Rodolfo Martín Villa comisario general de Información en 1977. Tuvo un papel central en las operaciones contra los GRAPO (como la liberación del comisario Villaescusa y de Antonio María de Oriol).

  1. Manuel Ballesteros García

Ingresó en la policía durante el franquismo y sirvió en destinos clave como el País Vasco y Madrid.

Durante la Transición, fue una de las figuras puente fundamentales en los servicios de inteligencia y antiterrorismo. Dirigió el Mando Único de la Lucha Antiterrorista (MULA) en los gobiernos de la UCD y posteriormente colaboró de manera estrecha con los primeros gobiernos del PSOE en la lucha contra ETA y los GRAPO.

  1. Melitón Manzanas González

Jefe de la Brigada Político-Social de Guipúzcoa en la comisaría de San Sebastián. Famoso por sus métodos de interrogatorio contra opositores de izquierdas y nacionalistas vascos.

En agosto de 1968 se convirtió en el primer objetivo planificado y asesinado por la organización terrorista ETA.

  1. Eduardo Quintela Bóveda

Comisario jefe de la BPS en Barcelona durante los años 40 y 50. Fue el principal responsable de la desarticulación de la guerrilla urbana anarquista en Cataluña (como los grupos de Francesc Sabaté «El Quico» o Josep Lluís Facerias).

  1. José Sainz González («Pepe el gordo»)

Figura prominente en la BPS de Madrid y Bilbao.

Durante la Transición, llegó a ocupar la Subdirección General de la Policía a finales de los años 70 tras haber formado parte de la jefatura de los servicios de información.

Agentes e Inspectores con Mayor Repercusión

  1. Antonio González Pacheco («Billy el Niño»)

Inspector de la BPS en Madrid durante los últimos años del franquismo y el tardofranquismo. Ganó notoriedad por su extrema violencia en los interrogatorios contra militantes universitarios y de izquierdas.

Continuó en el Cuerpo Superior de Policía hasta la década de 1980, acumulando diversas medallas al mérito policial concedidas en democracia.

  1. Los hermanos Antonio Juan y Vicente Juan Creix

Antonio Juan Creix: Comisario jefe de la BPS en Barcelona en los años 60 y posterior mando en Valencia. Conocido por interrogar a prominentes intelectuales y políticos catalanes de la oposición antifranquista.

Vicente Juan Creix: Integrante destacado de la brigada en el ámbito catalán y colaborador en la represión contra la oposición obrera y universitaria.

  1. Jesús Martínez Torres

Agente del grupo directivo en la etapa tardofranquista que continuó una prominente carrera policial en democracia.

Llegó a ser Comisario General de Información durante los gobiernos del PSOE en los años 80 y 90, gestionando la lucha antiterrorista.

  1. Saturnino Yagüe y Manuel Rincón

Comisarios e inspectores del núcleo operativo en Madrid durante finales de los años 60 y primeros de los 70, habituales en las causas tramitadas ante el Tribunal de Orden Público (TOP).

A estos nombres añadiremos al golpista de la Guardia Civil, capitán Muñecas que tuvo acciones durante su estancia al frente de comandancias que le supusieron denuncias alguna de ellas prosperó.

Nombres destacados de la BPS en Santander

  1. Inspector Solar

Fue Uno de los agentes más activos de la Brigada Político-Social en Santander durante finales de la década de 1960 y la de 1970.

Su nombre aparece sistemáticamente citado en testimonios de militantes antifranquistas cántabros (PCE, Comisiones Obreras, ORT, movimientos estudiantiles e intelectuales de la época). Participó directamente en interrogatorios, detenciones y registros tras huelgas y manifestaciones obreras en la región.

  1. Comisario Fernández Cuesta

Mando policial de la Jefatura Superior/Comisaría de Santander durante el tardofranquismo.

Coordinó las operaciones contra la reorganización del PCE y la actividad sindical en las grandes industrias cántabras (Nueva Montaña Quijano, Standard Eléctrica, Sniace, etc.). Su firma e informes policiales eran los que remitían los expedientes al Tribunal de Orden Público (TOP).

  1. Inspector «El Chato»

Alias o apodo de uno de los agentes operativos más temidos en los calabozos de la calle López Dóriga durante los años 70.

Frecuentemente señalado por las víctimas por el uso de malos tratos físicos y psicológicos en los interrogatorios tras las redadas universitarias y laborales en Santander.

Añadimos a este escaso recuento a un integrante de la Guardia Civil, especialista y disfrutador de brutales torturas desde su puesto en el destacamento de Tráfico de Santander, hablamos del brigada Caballero cuyas andanzas y torturas se prolongaron hasta  finales de los años 80.

Ninguno fue depurado. Ninguna víctima ha recibido reparación por la resistencia ofrecida a la dictadura, ni mayor reconocimiento por su lucha en favor de la libertad y la democracia

María Toca Cañedo©

 

 

https://lapajareramagazine.com/verdugos-jose-finat-y-escriva-de-romani-conde-de-mayalde

https://lapajareramagazine.com/verdugos-roberto-conesa

https://www.elsaltodiario.com/hemeroteca-diagonal/manuel-ballesteros-empeno-tortura-verdadero-profesional

https://www.andalupedia.es/p_termino_detalle.php?id_ter=1782

Sobre Maria Toca 1963 artículos
Escritora. I Premio de Novela Ateneo de Onda 2016. II Premio Concurso Literario de Relatos del Bajo Cinca, 2015. I Premio de Relato Guadix 2020 Finalista de varios... Hasta el momento, tres novelas publicadas: Son celosos los dioses, Prototipos, El viaje a los cien universos. Poemario: Contingencias. Numerosas participaciones en libros de relatos corales. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina

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