El tipo que hoy le traemos bien podría representar lo más genuino de la aristocracia decadente española, envenenada de poder absoluto, despreciativa hacia el pueblo que le servía, cruel con los débiles, cobarde con los fuertes y siempre defendiendo los privilegios de clase costara lo que costase. Un señorito Iván de la España profunda, que no nos resulta nada lejana y más en los últimos tiempos en que parecen despertar resabios de épocas pasadas.

Gonzalo Aguilera Munro, hijo de terrateniente y de madre escocesa, nace en el domicilio materno sito en la calle madrileña de Pavía,número 2, piso entresuelo, muy cerca del palacio Real. El nacimiento se produce a las seis de la tarde del día veintiséis de diciembre de mil ochocientos ochenta y seis, curiosamente, el mismo año en que nacería también, aunque meses antes, Alfonso XIII, futuro rey al que siempre se mantendría tan ligado Se educa, mientras sus padres viajan por diferentes países, lo que le proporcionó conocimiento de los idiomas inglés (lengua materna) alemán y francés, que luego le serviría para integrarse en otros condominios. No fue a la universidad porque los hijos de los ricos que poseen tierras y esclavos que las trabajen suelen despreciar la cultura. Lo que sí hizo es integrarse en la vida militar, a ejemplo de sus antepasados. También hereda el título de conde de Alba de Yeltes, estrechando fraternal amistad con el rey Alfonso XIII, al que le unirá, además de francachelas olvidables, una devoción eterna.

Gonzalo Aguilera Munro, se integra en el ejercito golpista en cuanto olfatea revuelta, sirviendo a otro de los grandes malvados de la historia de España, el general Mola, “director” y cabeza del golpe hasta que un “ocasional” (vaya por dios) accidente de avión le retira de la cumbre golpista llevándole hasta el infierno donde se juntaría con el general Sanjurjo, también víctima de otro “accidente ocasional” que les impidió a ambos encabezar el golpe dejando expedita la carrera para el pequeño gallego de voz aflautada y mediocre militar, Francisco Franco que a partir de ambas muertes se erige en Caudillo de la revuelta golpista.

Mola, en los primeros días de la guerra, le adscribe como agregado al Estado Mayor de la 6º División, con funciones de oficial de prensa. Su carácter afable, carismático cuando se lo proponía y el conocimiento de idiomas, le hacen ideal para tratar con los periodistas que llegaban en manada a España, atraídos por lo que consideraban la primera batalla que se libraba contra el fascismo y el nazismo que auguraba peligro máximo para unos, o alegría para otros.

Dicen que la verdad es lo primero que perece en una guerra. Las luchas por el relato se producen desde el primer momento. Decantar a la opinión pública por uno u otro bando es vital durante las contiendas, por lo que los bandos intentan utilizar a personajes de lustre que manejen con garbo a la prensa internacional y sepan censurar las noticias que perjudiquen al bando potenciando lo resaltable. En la parte republicana, el más celebrado jefe de prensa, fue el enorme escritor Arturo Barea que desde el edificio de Telefónica organizó la información y la censura además de vivir una magistral historia de amor con Ilse, que luego retrataría en su obra La forja de un rebelde.

Gonzalo Aguilera Munro, contó a los periodistas Peter Kemp* y Jean d`Hospital, que en esos primeros días de la contienda, en su finca de Carrascal de Sanchiricones, reunió a todos los braceros que le servían, formó una fila con ellos y de forma aleatoria seleccionó a seis…que fueron fusilados de inmediato. Explicaba el conde que de esa forma aseguraba la fidelidad del resto conocedores de lo que pasaría de no seguir a las ordenes. No se ha verificado si esa acción fue cierta. No es descartable dado el carácter y la sucesión de acciones del tipo, aunque también era dado a bravuconadas a cuál más infames e inciertas. Lo cierto es que con esta acción y las que siguieron durante la guerra, se ganó el apelativo de “Capitan Veneno” con el que le tituló el citado escritor y combatiente inglés Peter Kemp – que luchó en el bando franquista- conviviendo durante un tiempo con el conde a la vez que presenciaba sus fechorías.

Una de las declaraciones que realiza a Kemp, fue: «El gran error que han cometido los franquistas al empezar la Guerra Civil Española ha sido no fusilar de entrada a todos los limpiabotas. Un individuo que se arrodilla en el café o en plena calle a limpiarte los zapatos está predestinado a ser comunista. Entonces ¿por qué no matarlo de una vez y librarse de esa amenaza?»

Muerto el general Mola, Aguilera Munro, pasa a ejercer las funciones de oficial de prensa a las ordenes del general Franco, lo que le hizo muy popular entre el publico extranjero que leía sus declaraciones sin dar crédito. En otra ocasión manifestó en declaraciones al periodista norteamericano John T. Whitaker:
«Tenemos que matar, matar; ¿sabe usted? Son como animales, ¿sabe? y no cabe esperar que se libren del virus del bolchevismo. Al fin y al cabo, ratas y piojos son los portadores de la peste. Ahora espero que comprenda usted qué es lo que entendemos por regeneración de España… Nuestro programa consiste… en exterminar un tercio de la población masculina de España. Con eso se limpiaría el país y nos desharíamos del proletariado. Además, también es conveniente desde el punto de vista económico. No volverá a haber desempleo en España, …¿se da cuenta?.»
Lo cuenta Preston en su obra **

Famosa fue otra diatriba que llegó incluso a protagonizar una jornada en la Cámara de Representantes de EEUU, en donde un escandalizado congresista Jerry J. O´Connell alzó la voz para pedir explicaciones sobre lo leído en la prensa norteamericana.
«Todos nuestros males vienen de las alcantarillas. Las masas de este país no son como sus americanos, ni como los ingleses. Son esclavos. No sirven para nada, salvo para hacer de esclavos. Pero nosotros, las personas decentes, cometimos el error de darles casas nuevas en las ciudades en donde teníamos nuestras fábricas. En esas ciudades construimos alcantarillas, y las hicimos llegar hasta los barrios obreros. No contentos con la obra de Dios, hemos interferido en su voluntad. El resultado es que el rebaño de esclavos crece sin cesar. Si no tuviéramos cloacas en Madrid, Barcelona y Bilbao, todos esos líderes rojos habrían muerto de niños, en vez de excitar al populacho y hacer que se vierta la sangre de los buenos españoles. Cuando acabe la Guerra destruiremos las alcantarillas. El control de natalidad perfecto para España es el que Dios nos quiso dar. Las cloacas son un lujo que debe reservarse a quienes las merecen, los dirigentes de España, no el rebaño de esclavos»

La opinión publica europea y norteamericana oscilaba hallándose dividida en favor de los dos bandos. Los antifascistas reclamaban un apoyo masivo a la República, pero tanto católicos como conservadores se decantaban por el bando fascista, debido a los desmanes de tipo religioso que se llevaron a cabo elementos ajenos al gobierno y que fueron ampliamente difundidos por la prensa internacional. La quema de iglesias, el asesinato de curas y monjas producía una desafección importante en las personas conservadoras, por más que detestaran al fascismo que se debatía en la guerra de España.

Tanta repercusión tuvieron sus declaraciones que el mando superior intervino intentando frenar los desmanes verbales del capitán Aguilera Munro pero su posición aristocrática y el dominio de las lenguas que poseía acallaron el control que se intentó poner a su desbaratada lengua, que por otro lado, no era ni más ni menos que lo mismo que el general Mola había manifestado tiempo atrás, y no digamos el beodo sádico Gonzalo Queipo de Llano en sus encendidas arengas desde Radio Sevilla. Aguilera Munro, solo expresaba con crudeza el pensamiento de la mayoría de los generales golpistas.

La opinión que tenía de las mujeres no iba a la zaga de las anteriores. Como ejemplo puede servirnos estas declaraciones realizadas a Whitaker : Por ejemplo, nos quieren timar con esa estupidez de la igualdad de las mujeres. Yo crio caballos y animales normalmente, ¿entiende? Lo sé todo sobre las mujeres. Se acabó la tontería de someter a un caballero a una acción judicial. Si una mujer le es infiel que le pegue un tiro, como a un perro. Cualquier interferencia de un tribunal entre un hombre y una mujer es repugnante

El lucimiento del Capitán Veneno no se curtía en el frente de batalla, sino en hoteles de lujo, en domicilios aristocráticos o en guías que realizaba por la retaguardia mostrando los supuestos desmanes que los “rojos” habían producido, la mayoría de ellos falsamente adjudicados y cuya autoría pertenecía al bando franquista. Le encantaba pasear con sus invitados por diversas zonas como Castro Urdiales, o Santoña, donde con voz altanera y gallardo porte hacía de guía a periodistas extranjeros y afines a los golpistas.

Al acabar la contienda, Aguilera Munro, decepcionado porque Franco no llama al monarca para perpetuar la corona, se aleja del poder refugiándose en su finca de Carrascal de Sanchiricones, donde llevó una vida disoluta y errática. La decepción de su ideal monárquico así como la visible derrota del Eje, aconsejan al régimen recién instaurado a contener a los elementos más estrafalarios y exhibicionistas de la barbarie que supuso la guerra y la postguerra, por lo que fue postergado por el emergente poder surgido de la guerra.
No por ello dejó de hacer barbaridades. Afirmó que había asesinado a su chofer debido a un retraso, arrastrándolo durante más de catorce kilómetros con su coche. Se enfrentó a su familia, manteniendo la bravuconería hacia vecinos de su zona de influencia. Vive recluido en su casa con cuarenta gatos, saliendo solo para tertulias en las que deja señales de su agresivo carácter.

Cada vez más errático, con accesos de furibunda ira ante cualquier contratiempo . El 28 de agosto de 1964 se encierra en una habitación de su casa, y cuando uno de los hijos va a verle, Gonzalo Aguilera Munro, saca un arma disparando a quemarropa al joven. Un segundo hijo que va a comprobar qué pasa, recibe también un tiro mortal. En la refriega mueren ambos hijos de Aguilera Munro, Gonzalo y Agustín, solamente su esposa logró escaparse de milagro escondiéndose en lugar seguro.

Cuentan los que le custodiaron al detenerle que la actitud fría y ausente les dejó en perplejidad. Al entrar en el coche policial preguntó a la policía si había ganado el Betis…
Fue juzgado y recluido en el Hospital Psiquiátrico de Salamanca falleciendo el quince de mayor de 1965.
Llegó el trágico final de un hombre enloquecido, pero no nos engañemos, su ideología y forma de vida respondía a un sesgo común en quienes se degradan entre los márgenes de la crueldad en base a una defensa de privilegios medievales que disfrutaron generación tras generación eludiendo perder, sin menoscabo de utilizar cualquier violencia con tal de mantener una forma de vida inútil de parásitos sociales.

La saga de estos verdugos no ha terminado; pensamos que se intenta un florecimiento ideológico que defienda la vuelta a comportamientos de sumisión total mientras que la crueldad se va normalizando a base de prácticas y propaganda.
María Toca Cañedo©
*Kemp, Peter (1957). Mine Were of Trouble. Londres: Cassell. p. 57. citado en Preston, Paul (September 2004). «The Answer Lies in the Sewers: Captain Aguilera and the Mentality of the Francoist Officer Corps». Science & Society
** Preston, Paul (2011). «Capítulo 4». Idealistas bajo las balas: Corresponsales extranjeros en la guerra de España. Penguin Random House. ISBN 9788499891484.

Bibliografía:
- Arias González, Luis (2013). «El papel del oficial de prensa en el Bando Nacional: Gonzalo de Aguilera Munro». Investigaciones históricas: Época moderna y contemporánea (33): 199-234. ISSN 0210-9425.
- Preston, Paul (2004a). Franco caudillo de España. Barcelona: Debolsillo. pp. 221-222. ISBN 84-9759-477-0.
- Preston, Paul (2004b). «The Answer Lies in the Sewers: Captain Aguilera and the Mentality of the Francoist Officer Corps». Science and Society 68 (3): 277-312. ISSN 0036-8237. Archivado desde el original el 7 de febrero de 2020. Consultado el 7 de febrero de 2020.

https://www.publico.es/politica/aguilera-munro-cruel-oficial-prensa-franco-mato-hijos.html
https://guerraenmadrid.net/2019/03/03/los-jefes-de-prensa-durante-la-guerra-civil/
file:///C:/Users/USUARIO/Downloads/Dialnet-UnNobleAlServicioDeLaPropagandaDelRegimen-4783293.pdf

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