Malvados del mundo: Juan March Ordinas (Capítulo II)

Ya hemos dicho que March no tenía ideología por tanto el advenimiento de la Segunda República no le supuso problema. Se presentó a las elecciones, era amigo del corrupto Lerroux, y de otros políticos que pretendían llevarle a sus filas con el fin de obtener financiación pero se  le incluyó en las listas del partido lerrouxista. Indalecio Prieto, sagaz como pocos, conocía de sobra la personalidad malévola del millonario, estaba al tanto de todas sus correría,  también Azaña no sentía ninguna simpatía por él por lo que le tienen en el punto de mira. Ambos eran conscientes de que había  que noquearle porque su poder era inmenso y por tanto peligroso para el frágil régimen republicano.

Ambos políticos entienden que de  haber un enfrentamiento March tenía la suficiente fuerza para poner  fin al experimento democrático. Alguien dijo: “o acabamos con Juan March o él acabará con la República ignoraba en el momento de articular la frase cuanto de videncia tenían esas palabras.

Prieto, da el primer paso, en un intento de socavar el poder económico del mallorquín, le quita el monopolio de los tabacos, cosa que enfurece a March lo que le hace  implicarse de forma no muy importante,  en la Sanjurjada, financiándola en parte. March entiende que la maniobra de Prieto es un ataque y no duda en convertirle en enemigo a derrotar en donde incluye al gobierno republicano que le juzga por delitos de contrabando y delitos financieros además de colaborar con la dictadura de Primo de Rivera. siendo encarcelado. Ingresa en la cárcel Modelo de Madrid en junio de 1932  siendo trasladado  poco después  a la prisión de Alcalá de Henares (Madrid)  a mediados de 1933.

El prisionero se comporta en la cárcel como un potentado, teniendo todo tipo de privilegios. Su celda está decorada con lujo, consta de dos salas donde recibe a visitas y a familiares además de dirigir sus negocios. Un mayordomo va todas las mañanas con el desayuno, le ayuda a vestirse y se ocupa de todo lo concerniente a la organización cotidiana. La comida y la cena se la sirven desde un restaurante de lujo y todos los días recibe a prostitutas. Incluso se dijo que programó dos asesinatos desde la prisión.

El paso de March por la prisión es históricamente muy célebre debido a la espectacular fuga que protagonizó el 2 y 3 de noviembre de 1933. March sobornó al oficial de guardia, Eugenio Vargas y a varios funcionarios del penal. El día antes de la fuga, desfiló toda la familia por el recinto penitenciario, despidiéndose de ellos.  Logró salir tranquilamente por la puerta de la prisión donde le esperaba un coche para huir hacia Gibraltar y, posteriormente, exiliarse en París.

En Gibraltar, las sorprendidas autoridades republicanas se enteran de que Juan March ha dado una rueda de prensa a medios internacionales denunciando el mal trato recibido y acusando al gobierno español de persecución política, en concreto apunta claramente hacia Indalecio Prieto y a Manuel Azaña. Lo cierto es que ha salido de la cárcel y de España sin que nadie del gobierno se enterara. A los diecisiete días de la huida las elecciones dan el poder a la derecha, entrando en el gobierno Lerroux lo que supone que los delitos de la acusación son anulados de forma total por el nuevo gobierno. Tanto Lerroux como antes Santiago Alba han quedado en los anales de la historia como grandes corruptos y por tanto, amigos y peones del poder del millonario.

El poderoso mallorquín no olvida el agravio de verse en la cárcel. El odio que le ha generado su detención, además de sufrir la humillación de no haber podido comprar  a Prieto ni a Azaña le generan un resentimiento  que pronto demostrará prestando  apoyo al golpe de Estado que los militares africanistas preparan desde hace tiempo.

Podemos asegurar con pocas dudas que, sin la fortuna de Juan March puesta a disposición de los golpistas (que luego le reportarían riquezas infinitas ya que como hemos dicho, el tipo no regalaba nada y todos sus movimientos políticos tenían un solo fin: enriquecerse más y más) es más que probable que el golpe hubiera fracasado en sus inicios.

Fueron el dinero y los contactos de Juan March quienes alquilaron el avión Dragon Rapide que trasladó a Franco desde Canarias a la Península para encabezar el golpe. Con su aval se alquilaron aviones que trasladaron las tropas desde el Norte de África hasta llegar al país e invadirlo ya que este era el escollo más importante para los golpistas.  Sufragó los gastos del ejercito italiano en la invasión solicitada por él a la isla de Palma donde sometieron a la guarnición. Fue su influencia la que hizo que las empresas petroleras no suministraran petróleo al gobierno legal y sí a Franco, con lo que la Armada y la aviación  republicana, que fueron armas fieles al gobierno legal, quedaron desabastecidas de carburante. Además, prestó barcos de su naviera para neutralizar a la Armada que, como hemos dicho,  en su mayoría había apoyado a la legalidad democrática. Los avales y los préstamos realizados por March,  que se pagaron con altos intereses al final de la contienda, hicieron posible que el ejército africano se pertrechara en los primeros momentos cuando aún la Alemania nazi no había prestado la colaboración al golpismo.

Por todo ello nos es descabellado asumir que sin Juan March no hubiera habido ni guerra ni dictadura. Debemos al magnate los terribles dramas vividos en nuestra patria.

La deuda contraída con el potentado por parte de los golpistas era enorme, Franco tuvo que pagar con creces el apoyo prestado por March. La dictadura onerosa que se impuso después de la guerra era el caldo de cultivo para ampliar los negocios. March volvió al contrabando de alimentos, ya que al poco tiempo comenzó la Segunda Guerra Mundial y había que abastecer a los países en guerra, para lo cual, el mallorquín volvió a la fórmula de la Gran Guerra, acaparar toneladas alimentos a una España hambrienta para ser vendidos a buen precio en el extranjero. Su desvergüenza la describe esta anécdota: Se reciben en el puerto de Valencia un cargamento de zapatos, al verificar la mercancía las autoridades portuarias se percatan de que solo han llegado zapatos del pie izquierdo. March se queda con la carga a precio irrisorio. A los pocos días llega otro cargamento de zapatos al mismo puerto, estos eran del pie derecho, que vuelven a ser pagados a precios bajos. Lógicamente, las dos cargas se unifican vendiéndose los zapatos de ambos pies a precios del mercado negro.

Una de las historias más turbias de la postguerra española ha sido desvelada al desclasificarse los documentos del M15 inglés, en donde queda demostrado que muchos de los militares cercanos a Franco, patriotas defensores de la patria, fueron sobornados por el gobierno inglés, para que convencieran a Franco de no inclinarse hacia los nazis en la contienda mundial. España no tenía más valor estratégico que Gibraltar, cayendo en manos alemanas el norte de África dominado por españoles, se neutralizaba a la  importante flota inglesa que repostaba en  el Peñón molestando en grado sumo a los alemanes por lo que mantener la neutralidad española era importante para el gobierno inglés. El embajador Sir Samuel Hoare, llegado a nuestro país cuando Churchill alcanzó el poder, realizó los amaños que engrosaban las cuentas de los militares sobornados.

Para realizar los pagos con discreción, Samuel Hoare contactó con Juan March, que era el encargado de ingresar los millones de libras en un bando de Nueva York a nombre de los militares de forma solapada, por supuesto en esta maniobra de corrupción Juan March cobraba suculentas comisiones. Hay que pensar que en el gobierno de entonces la tentación de apoyar  a los nazis era total. Para ello se creó la División Azul , cuyo nombre real era la 250.ª División de Infantería de la Wehrmacht, integrada por 47.000 hombres que marcharon a luchar a la Unión Soviética, con el fin de “destruir el comunismo” sufriendo muchas bajas, quedando los supervivientes abandonados al albur de los soviéticos acabada la guerra, cuando el ladino Franco cambió de bando por interés, ya que ganaron la guerra los antiguos enemigos y no le interesaba que se diera publicidad al apoyo mostrado con los nazis…Triste fin de una gran cantidad de hombres que fueron engañados por ideas ridículamente patrioticas, la mayoría eran integrantes  de Falange, incluso algunos militaban en la izquierda, de esa forma redimían su adscripción republicana y protegían a las familias. La mayoría marcharon  convencidos de la naturaleza sagrada del combate con los nazis. Algunos de los integrantes de la División Azul, de ideología fascista o nazi, se reengancharon en las Waffen SS, siguiendo la guerra hasta el final y sufriendo la misma derrota que los alemanes.

Hay un libro que refleja a la perfección los nombres y el cariz de los sobornos que los ingleses efectuaron a militares franquistas, se trata de  Sobornos de Angel Viñas, de muy recomendable lectura para comprobar el tamaño del patriotismo de los generales españoles que organizaron el golpe de Estado por supuesto amor a la patria y para combatir el comunismo y la democracia liberal pero no tuvieron reparo ninguno de cobrar millones de libras de la pérfida Albión

Algunos de los generales que recibieron sobornos fueron: Antonio Aranda, Antonio Kindelán, Luis Orgaz, José Enrique Varela, Andrés Salisquet, José Solchaga, entre otros. Una gran parte del dinero cayó en manos del hermano de Franco, promotor junto a March del trato, fue el gran corrupto Nicolás Franco. Hay que hacer notar, que mientras españoles morían en Stalingrado o en Sobi Börb con los alemanes, estos especimentes recibían dinero de los ingleses. El valor de los sobornos se ha calculado de 350 y 450 millones de euros actuales.

Además de intermediar con los militares, March puso a disposición de las familias de los golpistas,  un millón de pesetas de entonces para cada uno, con el fin de  ser trasladados a viviendas lujosas en Biarritz, corriendo además él con los gastos totales y dejando dinero depositado a nombre de las familias, por si el golpe fracasaba.

Organizó un atentado contra Indalecio Prieto y Manuel Azaña, ya que no olvidó la afrenta sufrida durante la República. Se dijo también, en una forma vana de prestigiarlo, que ayudó a algunos judíos a huir de los nazis. Lo hizo, pero por dinero, ya que previo pago de una fortuna, los embarcaba en barcos de su propiedad enviándolos a lugar seguro. Mientras seguía vendiendo armas y material de guerra a los nazis que los gaseaban.

Se dice que el total del montante de la inversión de March en la contienda ascendía a mil millones de pesetas de entonces. Solo al general Mola le trasfirió al inicio seiscientos millones de pesetas en valores. Avaló innumerables créditos con los que los golpistas se pertrechaban de armamento, y también avaló ante Texaco la financiación de petróleo a los golpistas presionando con éxito para que no suministraran ni una gota al gobierno legal republicano.

Siguiendo con Juan March, el descaro de sus negocios durante la dictadura lo enfrentaron a cierta parte del falangismo que mantenía esencias anticapitalistas de la doctrina joseantoniana (filfa pura viendo quienes apoyaban a la Falange, cuáles eran sus métodos y sobre todo constatando que sirvieron como cipayos sumisos a la oligarquía más rancia) March, llegó a enfadar a Franco que lo persiguió obligándole a exiliarse, por lo que  vuelve sus ojos hacia Estoril donde reside don Juan, eterno aspirante a continuar con la monarquía. Fue un apoyo meramente cosmético porque ya hemos dicho que el magnate no tenía ideario y el infante no le ofrecía garantía de poder, quizá se trataba una maniobra para devolver a Franco los desplantes que le hizo atosigado por la inmensa corrupción y el afán acaparador del mallorquín.

Las empresas conseguidas de saldo gracias a las concesiones de los sucesivos gobiernos franquistas fueron un escándalo hasta para los integrantes más conspicuos de la dictadura. March, elimina a General Electric gracias a las normas autárquicas impuestas en la dictadura consiguiendo la concesión de Barcelona Traction. En enero de 1952 puja comprando a precio de miseria una compañía y poco después funda FECSA

Contabilizar el gran número de empresas conseguidas a precios irrisorios o gracias a las presiones del régimen, además de la devolución de los préstamos y avales cedidos durante la guerra con intereses abusivos, nos llevaría a escribir otras tantas páginas de las escritas hasta ahora. Lo que podemos afirmar es que el mayor pirata del Mediterráneo acabó convertido en uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo. Se dijo que estaba entre los diez más ricos de la tierra.

Durante los años cincuenta abandonó España, visitándola pocas veces. Su familia residía en Mallorca, pero él jamás volvió a su tierra. Había demasiado odio concentrado contra él por  lo que le hacía ser prudente. Vivió en Ginebra, la amante más duradera de su vida,  fue Matilde Reig Figuerola, valenciana de origen humilde que sustituyó como amante a una hermana muerta prematuramente. Aunque todos conocían la relación, Matilde Reig, se presentaba como secretaria del magnate.

 March, que era conocido por ser sumamente tacaño en sus gastos cotidianos, fue muy generoso con ella. Le puso un piso de lujo en Madrid, también pasaban largas veladas en el Hotel Ritz y le regaló un coche Cadillac idéntico al suyo, con chófer privado incluido. Además, ella se construyó un fastuoso edificio modernista en su Burriana natal (hoy en día sede de la Caixa Rural de la localidad).

El matrimonio de Juan March con Leonor Servera seguía vigente de cara a la galería, pero la influencia de Matilde en los últimos años del banquero fue inmensa. Cuando Juan March sufrió el fatídico accidente de tráfico en febrero de 1962 en Las Rozas (Madrid), Matilde Reig se instaló en una habitación contigua a la suya en la clínica de La Concepción para acompañarlo hasta sus últimos días, compartiendo el espacio de luto con los propios hijos del banquero.

Porque el hombre poderoso, criminal, cómplice y promotor del golpe de estado que nos sumió en una terrible guerra civil, sufrió un accidente de tráfico del que no murió al momento, pero sí lo hizo al poco tiempo debido a las graves heridas y a su edad de ochenta y dos años.

Hubo quien sospecho de la inocencia de dicho accidente porque Juan March tenía tantos enemigos y había generado el suficiente odio como para que muchos desearan su muerte. No fue posible demostrar que el accidente  fuera provocado.

Como ocurre con otros tipos poderosos, como los Robert Barons(*) (**) norteamericanos, a los hombres malvados y poderosos les gusta pasar a la historia, para eso tienen que comprar la eternidad, nada mejor que fundar una Fundación y hacer obras benéficas para ser recordados, no como los criminales crueles que fueron, sino como benefactores de la sociedad. Además las Fundaciones son perfectas para eludir impuestos.

Juan March, creó en vida la Fundación que lleva su nombre y que dirigen sus descendientes. El apoyo prestado al arte,  la investigación y a la literatura es loable, lo que no impide que recordemos que ese nombre perteneció a un sanguinario hombre que no tuvo ni escrúpulos ni ética jamás, causó durante toda su vida mucho dolor y muerte, tanta que no debemos olvidarlo nunca.

Es muy cuestionable que un estado democrático como pretende ser el español permita que la enorme fortuna esquilmada al Estado y a los/as españoles, conseguida la mayor parte de ella durante dos dictaduras sangrientas además de actos ilegales,  siga en manos de los descendientes de Juan March. Si de verdad se cumplieran los sesgos democráticos se debería incautar dicho patrimonio para ser, de verdad, disfrutado por los descendientes de quienes padecieron al monstruo.

Hubo muchos nombres que “defendieron” al prohombre en un vano intento de blanqueamiento, lógicamente se hacía bajo sueldo y presiones de poder. Azorín, Gregorio Marañón, Ramón Menéndez Pidal, fueron algunos de ellos. Pedro Laín Entralgo confesaba que la Fundación Juan March era la que sostenía muchas de las paupérrimas economías de los científicos españoles de la época, recibiendo becas de estudios o de trabajos de investigación. No  desacredita a los becados, en  la medida que tenían que vivir a pesar del mezquino blanqueamiento que suponía a la figura del malvado Juan March. Lo que debemos es conocer quién fue y cuanto dolor produjo su fortuna.

María Toca Cañedo©

Bibliografía:

Juan March y su tiempo. Ramón Garriga.

Juan March, el hombre más misterioso del mundo. Pere Ferrer

 

(*) https://lapajareramagazine.com/capitalismo-sistema-asesino-y-los-robber-barons-primera-parte

(**)https://lapajareramagazine.com/los-robber-barons-del-capitalismo-inicial-segunda-parte

 

Sobre Maria Toca 1930 artículos
Escritora. I Premio de Novela Ateneo de Onda 2016. II Premio Concurso Literario de Relatos del Bajo Cinca, 2015. I Premio de Relato Guadix 2020 Finalista de varios... Hasta el momento, tres novelas publicadas: Son celosos los dioses, Prototipos, El viaje a los cien universos. Poemario: Contingencias. Numerosas participaciones en libros de relatos corales. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina

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